Portada > Actualidad
Vota: +0

Marta Valdés, Palabras

Se marchó Angelito, la gran sonrisa del feeling

MEDIOS el 27/12/2009 

Por Marta Valdés para Cubadebate

Yo me encontraba hilvanando ideas para hacer de este domingo una fiesta de palabras al reseñar la “toma” de la Casa de las Américas, en sus cincuenta años, por tres jóvenes trovadores. Yo me preparaba para armar un párrafo confesando que pocas veces un músico había removido en mí tantas fuerzas espirituales juntas como, desde hace un par de años, lo ha conseguido con su obra —letra y música— uno de ellos: el joven villaclareño Leonardo García (Leo para sus amigos). Yo me disponía a destacar lo estimulante que había resultado el dejarme llevar por la mirada de Inti Santana, así como a evidenciar mis impresiones acerca de Pedro Beritón, quienes, conjuntamente con un percusionista —Armando— en la caja y una vocalista —Luna— en los coros, completaban el elenco escogido para la descarga que ellos consiguieron armar el viernes 18 de diciembre, a partir de las 7 de la noche. Yo pensaba escribir mucho más, bajo el impulso del buen sabor que dejó en mí aquella tanda de trova: es más, había encontrado un título que me complacía: La Casa trovada y vuelta a trovar en sus cincuenta. Entonces, alguien llamó para decirme que Ángel Díaz acababa de marcharse de este mundo.

Autores relacionados
Artículos relacionados

 

Angelito —así me enseñaron a llamarle—. Cuando lo conocí en 1957, me impresionó su manera tan especial de articular las palabras mientras entonaba, dichas pero fraseadas, casi habladas pero cantadas, apoyándose en la guitarra con un acompañamiento sencillo, transparente a la vez que fiel a la armonía, canciones que no se escuchaban en la radio porque no pertenecían al repertorio más disquero o victrolero del momento sino que rodaban de boca en boca en las voces de sus autores o de algunos intérpretes tan jóvenes e impresionantes como desconocidos sobre quienes, algún día, descansaría toda la gloria de nuestra canción. Angelito cantaba, con una gracia que no he encontrado en otras criaturas, aquellos raros mambos nuevos repletos de ingenio en sus letras y tupidos en sus armonías, aquellas guarachas que nada tenían que ver con las de toda la vida. De pronto, abandonaba la guitarra y tomaba la tumbadora para acompañarse. Siempre, absolutamente siempre, sonreía.

 

Yo supongo que, al conocer a Angelito Díaz en una esquina, en un parque o en alguna fiestecita (no me tocó vivir ese episodio de nuestra historia musical) cada uno de aquellos jóvenes que comenzaron a reconocerse como afines y, más tarde, decidieron identificarse entre sí como “el grupo del feeling”, debe haber hallado, en la sonrisa abierta de aquel muchacho gallardo, ocurrente y escrupulosamente bien educado, una especie de invitación a mirar siempre hacia delante, un deseo de abrazarse y decirse hermano en la música que, amparado en el ejemplo y la tradición de un padre trovador de los buenos —Tirso Díaz— no tardaría en hacer de él el anfitrión natural de aquellas reuniones que se armaban, por la nochecita, en la sala de su casa habanera del Callejón de Hammel desde donde, allá por los años cuarenta del siglo pasado, se abrieron horizontes coloreados con un nuevo matiz para la música popular cubana.

 

Angelito fue el guardián de algunas canciones huérfanas de padre o madre a las que se encargaba de presentar ante cualquier oído sensible, en una lucha perenne contra el abandono. Así ocurría con el pulso angustioso de aquel No serás de mí, entre otras que Grecia Domech, desaparecida muy joven en 1955, dejaba flotando en el desconsuelo de quienes supieron de su talento extraordinario como compositora e intérprete y de aquellos que, como yo, llegamos después al lenguaje del feeling; así también ocurría con las heridas —aún abiertas en torno a muchos de los matices relativos a los movimientos estudiantiles en aquellas décadas— que dejó el amigo asesinado en plena lucha en 1949, Justo Fuentes, uno de los jóvenes del grupo, cuya obra se empeñó en mantener a salvo del olvido mientras tuvo aliento, a fuerza de tanto cantar esas canciones marcadas con un sello tan especial como lo pueden ser Burla o Ya tú lo ves. Angelito poseía un sentido especial que le permitía desbrozar cualquier maraña de sonidos o palabras, palabras y sonidos juntos y detectar lo estrictamente admirable. Admiraba con gusto, sin freno, con verdadera pasión. Y sonreía. La suya había sido también una casa tomada por los jóvenes, una casa trovada y, por eso, el arte de la sonrisa que siempre parecía decir “pase usté”, se hizo historia.

 

Escalofriante y hermosa, impávida y temerosa sin dueño, su canción-bandera, La Rosa mustia, apela al corazón sensible de quienes tantas veces, cortando todo viso de posible indiferencia abrimos las puertas de la memoria para dejarla entrar y, ahora, no vamos a permitir que se quede triste, sola. Para algo tiene que servir la historia vivida o aprendida, a juzgar por los cuentos de los demás. Despedimos el 2009 con el buen sabor que nos deja la convicción de que hace falta que las casas tengan a bien dejarse tomar por los jóvenes ávidos de empatar la noche con el día, así como ocurriera en los cuarenta del siglo pasado con la sala de aquellos altos en un callejón habanero. Entramos al 2010 con una punzada en el corazón porque se marchó Angelito, la gran sonrisa del feeling. Sólo que, al hacernos cargo de no dejar caer en el olvido su hermosa historia y su mejor canción, sentimos como si nos hubiese confiado también su llave de abrir puertas para el trovar y su noble costumbre de marchar por la vida con una sonrisa bien ganada.










 
  

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

 

LO + EN CANCIONEROS.COM

 

HOY DESTACAMOS
Distinción

el 20/11/2016

Silvio Rodríguez recibió el pasado 18 de noviembre el premio Noel Nicola en su segunda edición que otorgan el proyecto para la canción iberoamericana Canto de Todos, el festival de canción de autor BarnaSants y el Instituto Cubano de la Música.

HOY EN PORTADA
VI Edición del festival Otoño en Navarrés

por María Gracia Correa el 30/11/2016

El sábado 3 de Diciembre de 2016 es la fecha en la que se celebrará una nueva edición del festival de canción de autor Otoño en Navarrés, que viene a homenajear un año más  a Joan Baptista Humet. Con este próximo encuentro serán ya seis las convocatorias  en recuerdo del cantautor que, a través de sus canciones, inmortalizó Navarrés (Valencia), el pueblo donde nació y donde reposa. Allí, como cada otoño, la música, las canciones y la figura del artista volverán a estar presentes en la memoria colectiva.

 



© 2016 CANCIONEROS.COM, CANDIAUTOR 2010 SL

Notas legales

Qué es cancioneros
Aviso legal
• Política de privacidad

Servicios

Contacto
Cómo colaborar
Criterios
Estadísticas
Publicidad

Síguenos

  

 

Acceso profesional