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Las Puertas con alma de Liuba María Hevia

MEDIOS el 11/01/2010 

Por Olga Lidia Pérez para Radio Ciudad de La Habana


Liuba María Hevia
© Ángel Alderete

Concluye el año 2009 y para Liuba María Hevia ha sido, como casi todos los precedentes, agotador por la intensidad con que ha asumido su trabajo. Una gira nacional desarrollada en dos etapas, con actuaciones en todas las ciudades cabeceras provinciales, en numerosos municipios, en decenas de hospitales infantiles y en dos de las universidades más importantes del país: la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, en Santa Clara, y la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba; presentaciones mensuales en la capital para niños en hospitales pediátricos y escuelas especiales, y también para los círculos de abuelos, como aquella del 7 de abril en el antiguo Convento de Nuestra Señora de Belén en la Habana Vieja cuando recibió además La Giraldilla de la ciudad; participación en eventos, programas radiales y televisivos, grabaciones…, hasta concluir con el concierto del 25 de diciembre, para la familia, en la Catedral de La Habana.

 

Sin embargo, a mi modo de ver, hay cinco acontecimientos bien relevantes en su quehacer durante el año que termina. El primero en el tiempo, el extraordinario y memorable concierto en el Teatro “Karl Marx”, cuando el 14 de marzo celebró, con una sala repleta a más no dar y durante más de dos horas, sus veinticinco años de trabajo artístico. Luego, un hecho poco conocido y divulgado en Cuba: fue invitada, en abril, al Festival de Cançó BarnaSants, en Barcelona, España, en un homenaje especial a Haydée Santamaría y al cincuenta aniversario de Casa de las Américas. Y días después, en mayo, recibió el Premio Especial del Cubadisco por Liuba María Hevia entre locos bajitos, y el aún el más importante Premio de Honor del Cubadisco, en una edición dedicada a la música para niños, pero que distingue, sin duda alguna, toda su discografía, la exigencia y excelencia de su obra.

 

Meses más tarde, el cuarto acontecimiento: en septiembre representó a Cuba en el Festival de Habaneras de Cádiz, en España, organizado por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Y el quinto, indudablemente, la terminación de Puertas, su último CD. Desde Ilumíname, en el 2002, no hubo otro consagrado a su obra. Casi seis años bien “apretujaditos” en esas trece canciones que finalmente seleccionó para conformarlo.

 

Trasponer entonces el umbral de Puertas, asomarnos a su historia, a su nacimiento, escuchar su convite, es privilegio, tentación, embrujo al que no podemos sustraernos.

 

—En una entrevista anterior me explicaste que tratabas de buscarle un color diferente a cada disco y que en Puertas estarían entonces presentes instrumentos que siempre habías amado profundamente y que no aparecían en trabajos anteriores, como el arpa y los metales, y que te habías propuesto que la canción estuviera “delante, casi desnuda, recibiendo todos los golpes o las flores”. ¿Cuántos de aquellos propósitos están hoy en Puertas? ¿Qué otros colores lo diferencian de Ilumíname, Del verso a la mar, Alguien me espera o Coloreando la esperanza? ¿Dónde vive la continuidad?

 

—Creo que Puertas se acerca mucho a lo que había soñado. Nuevamente me propuse trabajar las cuerdas, pero esta vez destacando los registros medios y graves, así que encontrarán en varios temas dúos de cellos y combinaciones de violas con cellos, ejecutadas con inmensa fortuna por Felipa Moncada, Ellis Regina y Martha Salgado.

 

Y si de continuidad hablamos, debo mencionar también la presencia de las guitarras que aquí se mueven con más libertad y variedad tímbrica en las manos de dos invitados que aportan un sello particular al disco: Emilio Martiní, quien se entrega con pasión en las improvisaciones, y Samuel González, quien además de ser el arreglista más joven del disco, ejecutó varias guitarras con una limpieza francamente admirable.

 

La presencia de la cuerda de metales sí es algo nuevo en mi discografía: la trompeta de Robertico García, Alexander Abreu, y Robin Félix Martínez; el saxofón tenor de Orlando Sánchez “Cubajazz” y Carlos Miyares; el trombón de Amaury Pérez Rodríguez… todo un lujo para el disco y de alguna manera un modesto homenaje al trabajo de Silvio con Afrocuba y a ese disco perfecto llamado Causas y azares.

 

El arpa es un ángel que añoraba mi canción desde hacía mucho tiempo. Finalmente aquí aparece en complicidad con las cuerdas de acero de mi guitarra acompañando dos canciones de amor. La ejecuta la joven arpista Anayza Núñez con especial encanto.

 

La presencia del clarinete mezclado con la flauta, unida a la limpieza de Niurka González es otro color que agradece el disco.

 

Otro instrumento que me agradó muchísimo tener y que constituye otra novedad en mi discografía, fue el contrabajo, interpretado por el camagüeyano Yandy Martínez, quien logra establecer un atractivo dialogo con la voz. El bajo eléctrico regresa esta vez con el joven Arnulfo José Guerra, pero con más libertades haciendo aportaciones no solo rítmicas sino melódicas a las canciones.

 

En Puertas pienso que es innegable la pluralidad rítmica, gracias a la excelencia de percusionistas de la talla de Ramsés Rodríguez, Yaroldy Abreu y Tomás “Panga” Ramos.

 

También está el piano con un rol relevante, que no es nuevo en mi trabajo, pero que tiene ahora mayor presencia, unas veces como elemento armónico principal, otras veces sumándose a las guitarras o sustituyéndolas en las segundas partes de las canciones. Aquí he tenido la fortuna de tener también invitados de lujo, Miguel Núñez, Alexis Bosch y el joven Abel Calderón.

 

Quizás hay otra zona particular en el disco: hacía mucho tiempo que sentía la necesidad de trabajar mi voz con mayores libertades, quería hacerme dúos en determinadas líneas, subrayando, sugiriendo intenciones, quería mi voz duplicada, triplicada, con leves contra cantos, buscando ambientes que aportaran vida a la canción, desde mi propia voz.

 

Y por último, si algo lo distingue de los anteriores es su sonoridad, y hablo desde un punto de vista más técnico, del proceso de grabación, del tratamiento de los instrumentos, de la profundidad sonora, y aquí me complace mencionar al inmenso ingeniero, al gran músico y excelente amigo Orestes Águila, quien ha logrado dimensionar la música y ha realizado una mezcla insuperable.

 

Claro, por mucho que el disco estuvo concebido antes de entrar al estudio, hubo un espacio dedicado a la improvisación, dónde ocurrieron maravillosos “accidentes”.

 

Ha sido intenso el trabajo, pero no te puedo negar lo mucho que lo he disfrutado.

 

Las cosas con alma nunca se perdieron

 

—También anunciaste que Puertas era un disco nostálgico, “narrativo, un tanto fotográfico”. Sin embargo, entre añoranzas, tristezas y desasosiegos, una siempre ve el camino, la luz, reafirmación y certezas, ya sea en “Se fueron”, en “Se busca” o en “Escapar del pasado”. ¿Es entonces también un disco que mira hacia el futuro? ¿Un disco nostálgicamente optimista? ¿Es esa una de las lecturas de su título o son únicamente puertas para desandar o contemplar?

 

—Diría que Puertas es un disco fotográfico y muy autobiográfico. En momentos viaja al pasado agradeciendo o cuestionando; otras veces transita el presente con pocas certezas y mira al futuro curioso, indagador, inquisidor. Creo que es un disco nostálgico, dónde asoma un testarudo optimismo.

 

La canción “Puertas”, que da título al disco, aparece a partir de un “indiscreto” acercamiento con el mundo del derecho, más específicamente del derecho penal. Conocí a tres jóvenes fiscales y viví su afán de encontrar verdades, de intentar ser justas…, por ellas se abrieron “las puertas” a ese mundo misterioso de togas, tribunales y juicios, tan lejos y tan cerca de uno… Ese fue el resorte que me puso frente a la canción. Luego aparecieron otras asociaciones, porque las puertas colman nuestras vidas. ¿Cuánta historia guardan las puertas? ¿Cuánto y cuántos se esconden tras ellas? ¡Llegamos al mundo y cruzamos la puerta de un salón de parto!

 

Hay puertas que clausuramos, otras que derribamos, otras que permanecen siempre entreabiertas, y muchas que jamás nos atrevemos a cruzar. ¿Cuántas puertas encontramos en el camino?

 

—Pero es también un disco de homenajes, donde saldas deudas afectivas o cognitivas, de “gratitudes”, algo bien usual en tus conciertos. Aquí no solo está el estremecedor “Se busca” dedicado a Elsa, tu madre, o “Con los hilos de la luna”, el ya más conocido canto al abuelo Hevia, sino también “Cautivo” o “Benedetteando”, con expresa admiración por Benedetti, en “También como la cigarra”, explícita alusión a María Elena Walsh, o al Principito en “Lo invisible”, etc. ¿Es este uno de los cordones umbilicales? ¿Así lo concebiste o así brotó?

 

—Los escritores, poetas y trovadores que cito —Naborí, Miguel Hernández, María Elena Walsh, Benedetti…— han dejado una profunda huella en mí, no sólo en la canción sino en mi vida. No me propuse un homenaje consciente, pero agradezco mucho esa mirada. “El don de agradecer”, es una herencia materna que me encantaría compartir.

 

Por otra parte, como le concedo tanto valor a la familia, no es extraño encontrar la canción que le dedico a mi abuelo asturiano, que nunca olvidó el lugar de donde vino, y tampoco es extraño dar con la canción que aparece irremediablemente luego de la ausencia de mi madre.

 

Las personas que aparecen de una u otra forma en Puertas son parte de mi cotidiano, son ángeles que me acompañan y con los que suelo dialogar a diario.

 

—En casi todos tus conciertos acostumbras a tener invitados “de lujo”. Igual en varios de tus discos. Baste citar como ejemplos a Silvio Rodríguez y Chucho Valdés en Del verso a la mar, y a Omara Portuondo en Ángel y habanera. Tres son ahora los invitados especiales: el portugués Luis Represas (quien ya te acompañó en un concierto), el gaitero asturiano José Ángel Hevia, y la también española Ana Belén. ¿A qué responden estas presencias todas? ¿Cómo llegaron a Liuba y a Puertas estos tres últimos invitados?

 

—He tenido el privilegio extraordinario de compartir algunos de mis trabajos con artistas que respeto y quiero profundamente, artistas que han acompañado con su música momentos trascendentales de mi vida y de mi carrera, así que reconozco ser una mujer afortunada.

 

Ha sido un placer inmenso compartir en Puertas con Ana Belén, la voz femenina preferida por mi madre, la elegida de toda la familia. Cantar con Ana ha sido, no sólo un lujo sino una escuela. Ana Belén es una ARTISTA en mayúscula, una especie de Rey Midas que convierte en oro lo que toca y alguien que ha defendido y defiende como pocos la canción de autor. Ha sido un verdadero honor compartir con ella el tema “Tristeza”, una canción que dedico a nuestro inmenso realizador Fernando Pérez y a su impresionante obra Suite Habana.

 

Otro invitado de lujo es el cantautor portugués Luis Represas, un hombre extraordinario, un enamorado de la música y la gente de esta isla. Nos conocimos hace varios años gracias a un amigo común, Miguel Núñez, que hizo un arreglo maravilloso para el tema que compartimos “Será porque diciembre”. Hace apenas dos años colaboré en un bellísimo disco de Luis Represas, junto a Pablo Milanés y la brasileña Simone. Ahora Luis llega a Puertas para ponerle su acento encantador y el hermoso timbre de su voz.

 

He tenido la presencia de otro invitado especial, se trata del gaitero asturiano José Ángel Hevia, quien puso alas al tema “Con los hilos de la luna”, un canto de gratitud a los abuelos, y un homenaje a los emigrantes, a esos viajeros que cargan con su cultura y su historia como único equipaje.

 

La gaita única de Hevia recrea aquellos días en que caminaba de la mano del abuelo por una calle habanera y soñaba con Asturias.

 

—Varios son los arreglistas que han participado en el disco. Una vez más el Guajiro Miranda lleva la voz cantante pues interviene en seis de ellos, pero también están Miguel Núñez en dos, Arnulfo Guerra en tres, Samuel González en dos, Alexis Bosch y Héctor Raúl Arias en uno, y Liuba en tres. ¡Cuántas visiones, cuántos conceptos, cuántos modos! Sin embargo, Puertas logra una armonía, una unidad, un único color. ¿Cómo lograr esa voz única y múltiple a la vez?

 

—Cuando selecciono el repertorio del disco se disparan dentro de mí “imágenes sonoras”, por decirlo de alguna manera. Voy imaginando el formato instrumental que pudiera asociarse a la canción y de acuerdo a la temática y al género del tema, pienso en los músicos que pudieran hacer el arreglo.

 

Una vez que el arreglista termina su obra, comienza una fase de trabajo conjunto, donde se quitan o añaden vestiduras a los temas y se va buscando una unidad que conforma el disco. Gracias a la capacidad imaginativa de cada arreglista y a la personalidad tan diferente de cada uno, se pueden escuchar iguales o parecidos formatos con soluciones muy diversas.

 

Me gusta trabajar con arreglistas diferentes, disfruto unirlos, acoplarlos, que dos o tres de ellos compartan el arreglo de un mismo tema. Me atrae especialmente ese tipo de “experimento”, pienso que es algo seductor y enriquecedor para todos.

 

Siempre has buscado –y logrado- que todo el diseño del disco responda artística y conceptualmente a una unidad, a un lenguaje, a la poesía propia de tu obra, que luego tiene una continuidad en el concierto de presentación y en los soportes audiovisuales. ¿A cual sendero se abrió Puertas? ¿Qué lo distingue en su presentación?

 

—Para el diseño de Puertas teníamos dos caminos: uno que jugara con imágenes corporales asociadas a las puertas como los ojos o las manos, y el otro con imágenes reales de puertas. La fotografía de Alderete que había captado bellísimas puertas y rejas de la ciudad, nos inclinó por la segunda variante. Los diseñadores Laura Llópiz y Pepe Menéndez hicieron, a mi juicio, un trabajo exquisito, con un formato atípico, el uso de troqueles, texturas y colores contemporáneos sin perder la sobriedad que también deseábamos encontrar en lo grafico.

 

De momento pensamos que el primer clip del disco debe ser con el tema “Con los hilos de la luna” y ojalá pueda salir nuevamente de la imaginación de Pepe Hevia, quien está realmente conmovido con la temática, porque el abuelo Hevia tenía con él una bellísima relación.

 

Se busca lo mejor de la utopía

 

El año 2010 abre también sus puertas. Por una o por varias de ellas, quién sabe, entrará esta última producción discográfica de Liuba María Hevia. Trece temas inteligente y estremecedoramente hilvanados por una poesía nada contemplativa, que conducen a la reflexión, a la valoración de lo que somos y a la certeza de lo que podemos ser.

 

Las cosas con alma nunca se perdieron, / envían señales y reconocemos / la misma mirada con otro sombrero. / Están en nosotros reclamando sueños, / salvando este instante, desafiando el tiempo…”,[1] nos ratifica, nos alerta.

 

Trece canciones, todas de su autoría. Algunas ya se habían dejado escuchar en varias de sus presentaciones (“Con los hilos de la luna”, por ejemplo) o como parte de la banda sonora de la telenovela El balcón de los helechos (“Lo invisible”, “Antes que nazca el día” y “Tema para Verónica”), pero la mayoría iniciará su andar desde este disco: “Se fueron”, “Será porque diciembre”, “Tristeza”, “El sueño del ángel”, “Cautivo”, “Se busca”, “Escapar del pasado”, “Puertas” y “También como la cigarra”. Auguro que ninguna tendrá corto el sendero.

 

Por alguna de esas puertas hemos de salir sin dudas a buscar “lo mejor de la utopía”,[2] “aunque marchite en este tiempo la esperanza, / aunque clausuren la ventana de escapar, / aunque el silencio haga un concierto a la distancia, / aunque destierren el asombro y el azar”,[3] para seguir “cantando al sol como la cigarra”.

 

Entonces, “atenta la ciudad, atenta la ciudad”,[4] ya llega Puertas

 

 

Los créditos

 

Producción general: Liuba María Hevia

Grabación: Orestes Águila / Lucía Huergo

Mezcla: Orestes Águila

Masterización: Orestes Águila / Víctor Cicard

Diseño gráfico: Laura Llópiz / Pepe Menéndez.

Fotografías: Ángel Alderete

Producción musical: Liuba María Hevia / Arnulfo José Guerra / Lucía Huergo

Estudios Abdala, La Habana, Cuba, 2009.

 

Las canciones

 

1. Lo invisible

2. Antes que nazca el día

3. Se fueron

4. Con los hilos de la luna

5. Será porque diciembre

6. Tema para Verónica

7. Tristeza

8. El sueño del ángel

9. Cautivo

10. Se busca

11. Escapar del pasado

12. Puertas

13. También como la cigarra.

 

 


[1] Tomado de la canción “Se fueron” de Liuba María Hevia. CD “Puertas”

[2] Tomado de la canción “Se busca” de Liuba María Hevia. CD “Puertas”

[3] Tomado de la canción “También como la cigarra” de Liuba María Hevia. CD “Puertas”

[4] Tomado de la canción “Se busca” de Liuba María Hevia. CD “Puertas”










 
  

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