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Entrevista

Manuel García: «Siempre que alguien está tocando una guitarra y cantando con amor, se está iluminando un pedacito del mundo»

por Isabel Llano el 14/07/2013 

Hemos tenido la oportunidad de entrevistar al cantautor chileno Manuel García, antes de la realización del concierto que se llevó a cabo Casa América Cataluña, institución que a propósito de la conmemoración del 40 aniversario del golpe de estado cívico-militar de Pinochet reivindicará, a partir de septiembre de 2013, el peso de la cultura chilena en el mundo.

Manuel García © Xavier Pintanel
Manuel García
© Xavier Pintanel

 

Nacido en Arica, en pleno norte chileno, cantante y guitarrista, Manuel García es heredero del legado de Violeta Parra y Víctor Jara, ha impulsado el movimiento de la "Novísima Canción Chilena", y es considerado uno de los cantautores actuales más importantes. Cuenta con una larga y reconocida trayectoria musical, que incluye haber sido fundador del grupo Mecánica Popular y haber obtenido el Premio a la música nacional en 2008 así como el Disco de Oro por su disco Acuario en 2012.

 

En esta ocasión hablamos con él sobre la gira europea que acaba de concluir, sobre la visión que tiene respecto de los chilenos en Europa, sobre el público que sigue su música a ambos lados del Atlántico, sobre el boom actual de cantautores chilenos y sobre sus proyectos, entre los que está "Guitarras Diamante", gran concierto que se presentará el 19 y 20 de julio de 2013 en el Teatro Caupolicán en Santiago de Chile.

 

¿Cuál ha sido tu sensación con la gira europea que cierras con el concierto de hoy? ¿Cómo te ha recibido la gente en Bélgica, Suecia, Francia y España?

 

Ha sido muy interesante porque actualmente hay una relación que se da entre la música chilena que visita Europa y, por supuesto, las comunidades de chilenos que son parte de la emigración que ha venido creciendo muchísimo en distintas dimensiones, porque antiguamente el emigrante tenía mucho que ver con el tema social-político chileno, el exilio de la época de la dictadura, pero como ya hay generaciones de hijos, incluso nietos, de gente más integrada a distintas áreas de la cultura y del quehacer cotidiano en cada uno de los países uno se encuentra con una realidad un poco más abierta, que no es tan exclusivamente chilena en el sentido de trasladarse a Europa y luego insertarse dentro de un gueto a nivel cultural. Esa frontera que yo creo que se producía antes de alguna manera se ha ido rompiendo con el tiempo. Ahora uno encuentra una situación humana muy enriquecida, incluso por la diferencia de ideas entre generaciones con respecto a muchos temas, por lo que lo chileno, que no es solamente la nostalgia, se transforma también en un valor en cuanto eso chileno es una transculturación con otra gente, con otras realidades, con otros idiomas, con otras riquezas culturales en general.

 

Ese es el panorama con el que yo me encontré y fue tan divertido y enriquecedor estar con esa gente, conversar, hacer mesas y reuniones, como también los conciertos que se dieron, es decir las tertulias, las reuniones y los encuentros pasaron a ser tan importantes como los conciertos, porque siempre está la imagen de la expectativa, de que el músico si va a venir a Europa es porque quiere mostrar lo suyo a la mayor cantidad de gente posible.

 

Ojalá lo quieran y pueda hacer cada vez más giras, pero yo creo que en este caso para mí eso queda en un plano profesional y de trabajo, y en un plano emocional muy profundo y muy humano queda la experiencia con la gente que yo pude conocer en esta gira.

 

Cuando dices que la emigración chilena ya no es solamente la gente que se exilió por la dictadura, sino que también están los hijos y nietos de quienes se exiliaron, ¿quieres decir que aquí en Europa te sigue a ti y a tu música gente de todas esas edades?

 

Es como en Chile, que es muy transversal el público. La generación de 50 o 60 años que no me conoce de antes se sorprende porque la gente joven, que está más informada, tiene una noción de lo que yo estoy haciendo, bueno algunos jóvenes no tanto tampoco, porque al ser una generación más integrada a otras realidades ya no saben mucho qué está pasando en Chile, pero en general a los conciertos han venido muchachos que se movilizaron desde los distintos países y llegaron a donde les quedaba más cerca el concierto.

 

Por ejemplo, en Bruselas había gente que vino de Alemania, o alguien que se movió desde Inglaterra, a Madrid también vino gente que está estudiando en Italia. Es muy interesante, porque hay muchachos de unos veinte años y otra gente que es ya mayor y está curiosa, que ha escuchado un rumor y quiere informarse de qué pasa y te descubren por primera vez tocando en un escenario.

 

Todo eso hace que el trabajo sea de mucha concentración y muy difícil en el sentido de poder comunicar y proyectar lo que uno quiere decir en un solo concierto y ojalá abarcar la mayor cantidad de energía posible sin tampoco cansar a alguien que viene finalmente a escuchar un concierto. Entonces es de mucho trabajo pensar en los repertorios, que nunca son iguales, porque tocar en Francia no era lo mismo que tocar en Bruselas ni en Suecia, porque había un público mucho más latino, abierto, donde uno hace unas canciones, mientras que un teatro más chico y pequeño otras, en otro donde uno toca y más bien es una tertulia donde se pueden leer unos poemas y el concierto se convierte en otra energía. Esa ha sido la tónica en general de lo que ha ido pasando en cada uno de los conciertos.

 

Entonces tu público ha sido sobre todo la gente conectada con Chile, sean de la época del exilio o los hijos, o ¿tu música también está llegando a través de estos chilenos a un público más heterogéneo geográficamente hablando?

 

Sí, esa experiencia la pude tener ahora, es decir, yo había venido antes a Cataluña, para el concierto eXile en Vic, después hicimos también por el memorial de la historia de la guerra franquista un homenaje a los veteranos, hicimos la gira con Maria del Mar Bonet, Kepa Junkera, Javier Ruibal… y fue bien lindo y especial, pero tenía que ver con temas de la coincidencia cultural entre el exilio franquista en los países latinoamericanos y la gente chilena que había hecho una vida cultural acá, es decir era un tema muy concreto, entonces mi experiencia europea había sido básicamente catalana.

 

Ahora sentí la curiosidad de otras culturas, porque hay que pensar que dentro de ese mundo latinoamericano se suman peruanos, bolivianos, argentinos, ayer en Madrid había gente de Brasil, gente muy cariñosa, escuchando las canciones las cantaban y yo pensé que eran chilenos, después me dijeron que eran de Brasil, y también la gente chilena que trae su público, madrileños en este caso o en el caso de Bruselas o Francia que es más difícil para transmitir el idioma, que aunque es público francoparlante entiende un poco de castellano y tiene una cierta curiosidad.

 

Yo diría que hay en cuanto a las intenciones planteadas en un concierto, que como te decía tampoco se puede focalizar mucho en un oyente con un prejuicio, como por ejemplo pensar que van a venir chilenos al concierto y entonces decir hago esto, sino todo lo contrario, la idea de un concierto siempre se plantea muy abierta. Ahora vamos a estar en la Fiesta de l’Humanité , en París, invitados por CERD (Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial), para hacer unos temas, porque ellos son un grupo muy activo en cuanto a las funciones sociales, y como hay fiestas, bueno, más bien conmemoraciones en torno a los 40 años del inicio de la pasada dictadura chilena, con todo lo que significa eso, vamos a rememorar las cosas positivas y también conmemoramos el holocausto que fue aquello, y dentro de ese espíritu cuando Europa conecta no lo hace solamente pensando en un público o en una situación muy localista o un tema exclusivamente referido a los inmigrantes, sino que tiene que ver con todo un pensamiento y se hace interesante el panorama, digamos que hay hoy en día todavía una curiosidad por el pensamiento Allendista, una identificación de Chile con Violeta y Víctor.

 

Y hay toda una relación también de interés por lo que sucede en nuestro país actualmente, por lo que sucede social y políticamente con los estudiantes, son como señales que te dicen que también se abre el tema a un público más amplio.

 

Y precisamente hablando de esto, cuando dices que tienes una idea de concierto pero que de acuerdo con el público que te encuentres puedes modificarlo, me pregunto si, como en el caso de hoy, el hecho de que hagas el concierto solo es lo que te permite variar el programa previsto.

 

Sí, ahora, por ejemplo, puede ser por recordar algunas de las canciones que habíamos cantado entre amigos aquí o que habíamos grabado en el proyecto eXile con el Pau Guillamet "Guillamino", sumamos también hoy día a un músico chileno extraordinario que es Carlos Silva, quien está haciendo experimentación sonora, para poder hacer unos textos, acabamos de hacer una prueba porque no lo habíamos hecho nunca, pero teníamos la idea de que podía funcionar y está funcionando muy bien.

 

Hay otro invitado, chileno también, César Guzmán, que me lo encontré en Bélgica, tenemos mucho que ver con gente del norte de Chile, somos del mismo lugar y tocamos con las mismas personas, pero allá en Chile no nos conocíamos sino que nos conocimos acá y por supuesto hay muchas cosas en común. Él se ha sumado como parte de las aventuras de la gira, de lo sorpresivo, de lo que significa también la relación de la que estoy hablando, de chilenos con otro punto de vista, que tiene que ver con aportes a la cultura, no solamente con la nostalgia por el país.

 

A propósito de eso, otro tema que es muy importante es el interés que tiene el pueblo chileno en el extranjero por validar su derecho a voto, se está luchando por esto porque vienen elecciones muy delicadas y curiosamente tenemos una constitución donde el chileno que está fuera del país no se le reconoce su derecho a voto. Hay gente chilena en todas partes que está haciendo campaña para que esto pueda suceder, porque es como si perdieras tu capacidad de pensar y ser parte de tu país por el hecho de vivir afuera. Esta cuestión tan extraña y arbitraria, una más dentro de muchas de lo que significa nuestra realidad latinoamericana, es interesante subrayarla, porque ha sido también una de las circunstancias que ha estado dentro del espíritu de la gira y en la que yo he querido sumarme como uno más de lo que significa estar comprometido con ese tema que es tan difícil ver desde allá, porque es difícil ver la realidad de los chilenos que están acá.

 

Manuel García © Xavier PintanelPor supuesto que esa reivindicación es muy importante, además teniendo en cuenta que tú eres la persona que lidera ese boom, por decirlo de alguna manera, de cantautores chilenos que está habiendo ahora. En este sentido quisiera preguntarte si tú estás de acuerdo en afirmar que actualmente hay un boom o un movimiento de cantautores chilenos.

 

Creo que sí. Es muy claro que en un momento una generación comprendió lo importante que era valorar todas las raíces y al mismo tiempo que esas raíces no eran prohibitivas a que se integraran elementos culturales nuevos, casi fue espontáneo, y apareció una generación muy interesante de muchachos que componen y que hacen una música muy actual, pero que también toma alguna de las características antiguas.

 

Aparecen casi a diario artistas chilenos que están haciendo canciones, son muchachos de universidades, hombres y mujeres que empuñan sus guitarras y escriben una especie de contingencia poética y social.

 

Hay otros que son más juveniles y que tienen que ver más con el mundo del rock y del pop, pero que a la vez incorporan ciertas cosas que tienen que ver con raíz o con una especie de nuevo pensamiento a nivel de despertar, a generar una identidad en un mundo contemporáneo. Hay muy buenas bandas de pop, no solamente aquella canción tan reflexiva es la que está representando este momento una buena escena en Chile, así que hay otros estilos y formas de hacer música y todo esto ha enriquecido mucho el panorama, de manera que la gente se está reconociendo en su música, en sus canciones, pues estos muchachos tocan en teatros, están en los medios, hay una euforia, se hacen festivales con respecto exclusivamente a la música chilena o participan los músicos chilenos en festivales como Lollapalooza, al que traen músicos de fuera de mucho prestigio y a ninguno le va mal ni hace algo inferior a lo que hacen los de fuera; por ahí está el panorama actual de la música chilena.

 

Podemos decir que ese movimiento actual de la música de autor chilena está liderado por ti, desde los años 90’s, ¿no?

 

No lo sé. Yo creo que el tema de las canas es muy vital en esto (risas), porque te da una especie de situación.

 

Yo sí soy uno de los primeros en retomar con la guitarra un tema que había desaparecido en Chile, que era el sentido de lo cantautoral. En un momento la música de cantautor desapareció y sonaban solamente las bandas, era lo más importante que se podía hacer, mientras más y rock y pop, mejor, mientras que el cantautor estaba relegado a espacios muy pequeños, peñas folklóricas chicas, espacios de bares y de pronto eso se empezó a desbordar y comenzó a hacer parte también de los teatros, de los artistas que vendían discos, así que pasó a significar otra cosa, y yo tuve la suerte en ese momento de estar proponiendo esa forma de hacer, entonces quedé en una coyuntura entre los más viejos y los más jóvenes, el más viejo de los más jóvenes y el más joven de los más viejos que venían tocando así.

 

Por eso creo que aparece este punto de vista, pero me da la impresión de que los muchachos que venían de esa generación hubiesen surgido también tal vez con sus propios colores y su propia espontaneidad, porque se ve que venían juntando mucha energía hacía mucho rato.

 

Pero has sido tú muy prolífico y creo que tu trabajo lo demuestra, además por esa conexión de generaciones que logra tu música, de la que hablábamos antes. En este mismo sentido, ahora vas a Chile para hacer la gira con el proyecto Guitarras Diamante, con el que hay todo un reconocimiento. Cuéntanos sobre este proyecto.

 

Un grupo de artistas trabajamos siempre igual como producción, buscando la forma más honesta de aportar y de trabajar con la gran convocatoria que tenemos de público en Chile, de aprovechar esa energía con la que la gente se implica, para poder hacer cosas nuevas. Entonces de las canciones que sabemos que la gente canta y que le gustan a la gente, pensamos que es el momento de bajarlas del cielo a la tierra para traerlas a la guitarra y decir vamos a hacer un concierto que tradicionalmente ya venimos haciendo en invierno —en el Teatro Caupolicán, que es muy representativo en Chile— pensando esta vez en que el concierto no va a ser autoreferente, aunque sin perder el ritual en el fondo, pero que sea nuevo. Por eso pensé en un desafío muy lindo, que es poder basar un concierto masivo pero en la guitarra.

 

Yo voy a abrir con guitarra limpia durante muchas canciones del concierto, sin esta creencia que ha habido que solamente una banda de rock sonando muy potente podía enfrentar un gran público. Luego van a haber dúos de guitarra, cuartetos y ciertos tipos de ensamble, dentro de lo que vamos a mostrar también por supuesto versiones de los temas de los discos solistas, y se integra Angelito Parra, hijo de Ángel Parra y nieto de Violeta Parra, que es parte de Los Tres, una legendaria banda chilena, así vamos a mostrar en este concierto un avance del próximo disco.

 

Angelito Parra es un gran guitarrista, ha desarrollado un nivel de investigación y trabajo en todas las áreas de la música de Chile: el folklore, el jazz, el rock. Entonces con este concierto la homenajeada es realmente la guitarra, esperamos que la gente sienta que cuando alguien toca una guitarra está aportando en algo a la cultura, a la vida; así digo yo en una entrevista: del muchacho que enamora a su prometida tocando la guitarra, hasta alguien que hace canciones que nadie conoce o el que toca para vivir la vida por ahí en un bar, toca y alumbra un pedacito de ese momento por algo de dinero, en fin, siempre que hay una guitarra sonando y alguien está cantando con amor, se está iluminando un pedacito del mundo y por eso son unas joyas y se llaman guitarras diamante, porque entregan algo, esa guitarra tradicional latinoamericana o española, mejor tocada o peor tocada, siempre de alguna manera obtenemos un regalo cuando alguien interpreta una guitarra.

 

Me da la ilusión de que cuando un chileno se vaya de ese concierto se vaya con el conocimiento de que se puede estar haciendo arte y cultura o se puede estar creciendo espiritualmente a través de la música y la guitarra sin necesariamente tener que estar en los grandes escenarios o con las luces o haciendo de la guitarra una profesión; de hecho más de la mitad de los guitarristas que yo admiro son gente que conocí en la calle tocando o por ahí en la familia, son con los que he vivido las canciones.

 

Noto cierta desavenencia con respecto a las grandes bandas de rock o respecto a las que había en el momento que resurge la música de cantautor, que según decías se estaban robando el protagonismo y dejando a los cantautores relegados a un segundo plano.

 

Sí y no. Lo que pasa es que en un espacio comercial tan limitado para la música en Chile, de cierta manera, el mercado determinaba la diferencia entre las bandas y los grupos y desde ahí se decía si era profesional o no, si tenías acceso a actos culturales o no, pero es imposible que toda la generación de músicos de la que hemos hablado existiera si no hubiesen estado Los Prisioneros, Los Tres, Chancho en Piedra, todas estas bandas importantes que fueron contribuyendo al sonido y a esa época de Chile. También Los Bunkers que son de la generación de músicos rockeros más jóvenes fuera del país, así que hay una contribución y una revisión en el pensamiento por parte de músicos como Jorge González, que era parte de Los Prisioneros, que replantearon qué era realmente cantar o ser artista con un mensaje, que llegó a una nueva forma de decir: "cuando empuñemos la guitarra en algún momento vamos a tomar en cuenta también estas horas y estas fuerzas".

 

También el movimiento guitarrero se ha nutrido muchísimo de eso. Yo más bien hacía la diferencia en términos de producción, de hecho, se demuestra en que los conciertos más grandes que se han hecho en un estadio en Chile tienen que ver con Rock n’ roll y ningún artista guitarrero por importante que haya sido ha hecho conciertos masivos, eso no existe, en Chile no ha habido un concierto masivo basado en la guitarra.

 

Es como una amistad sin equilibrio, es decir, una cosa necesita la otra, pero la cantautoría necesita llegar a su equilibrio y no ha llegado a su estado de equilibrio, que podría ser abarcar una mayor cantidad de público, pero no para genera r una autoreferencia como movimiento sino que, como es cantautoría, producir una relación directa con quien escucha.

 

Cuando hablaba de bandas pensaba por ejemplo en bandas como Fiskales Ad hok, que desde la pasada dictadura reivindican los derechos de la gente, y que perviven aún y, aunque la situación política ha cambiado, siguen reivindicando los problemas de la gente.

 

Son corrientes que han tenido que ver mucho unas con otras. Hay artistas jóvenes ahora que son invitados tanto a festivales más rock and pop o conciertos que tienen que ver con folklore, y van porque están haciendo una música que está enraizada en ambos lados y es fácil que un músico que ha sido invitado por un folklorista luego sea invitado por Jorge González para hacer algo más actual y moderno en términos del uso de herramientas sonoras, una secuencia electrónica, de manera que por ahí hay una comunicación de lenguajes y es por eso que también ha ido creciendo tanto la escena y hay reciprocidad en ese sentido.

 

No se da que los dos mundos sean tan cerrados o que hagas esto y te quedes allí, en tu nicho, en tu espacio, porque te puedes mover a otra cosa. Son energías que se necesitan.

 

Retomando el tema de tus proyectos, y sabiendo que en breve estarás presentando Guitarras Diamante del cual saldrá un disco, ¿qué otros proyectos vienen en camino?

 

Vamos a estar viajando bastante durante este año. Hay algunas actividades que se harán en México en torno a los 40 años de conmemoración del golpe de estado, a Europa también volveremos para el concierto de l’Humanité en Francia y vamos a aprovechar para hilar nuevamente esta gira.

 

Estoy adelantando maquetas del disco nuevo y hay bastantes conciertos en Chile, además de algunas sorpresas vinculadas a un material que todavía es un secreto. Van a aparecer algunos documentales para los que hice la música e incluso se está promoviendo mucho uno que grabé con músicos catalanes, con Diego Pedragosa y Julio Tomás.

 

Aparecerá también el documental acerca de mi historia como músico influenciado por la gente más querida en la vida y que más me ha alumbrado, que es muy lindo porque no es autoreferente sino que más bien yo voy contando y mostrando aquella gente que fue parte de todo mi acervo artístico y espiritual, y se trata básicamente de la vida de esas personas.

 

Manuel García © Xavier Pintanel
Manuel García
© Xavier Pintanel










 
  

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