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Novedad discográfica

Marina Rossell y «Cançons de la Resistència»: Memoria, arte, resistencia y vida

por Carles Gracia Escarp el 01/12/2015 

Del valor de la memoria contra el olvido del horror de la barbarie nazi y como un grito en contra de la guerra y sus consecuencias, con unas canciones llenas de historia que son un clamor contra el fascismo, Marina Rossell presenta Cançons de la Resistència (Satélite K, 2015) con la implicación de la Amical de Ravensbrück y del Ayuntamiento de Barcelona.

Marina Rossell © Jaume Plensa | Juan Miguel Morales
Marina Rossell
© Jaume Plensa | Juan Miguel Morales

Sobre un fondo en negro la expresión enérgica de Marina Rossell, sus manos como palomas, su voz en grito contra el horror nazi, como un nuevo grito de Munch. Y es que desde hace tiempo la cantautora catalana quería dejar mayor huella en su obra de canciones con historia en lucha contra el fascismo, así nos ofrece ahora sus Cançons de la resistència, en su mayoría excelentes adaptaciones en lengua catalana de las piezas originales, obra popular de los partisanos europeos en tiempos de guerra y fascismo: en tiempo pasado y todavía en presente, vigente y diario el dolor que no cesa, la memoria necesaria para que la historia no se vuelva a repetir... 

Ilumina la escena musical el conjunto escultórico «Air, Water, Void» (2014) de Jaume Plensa, presente además con su grafía en la portada del disco. En actitud recogida y en pensamiento tres enormes figuras de luz en colores cambiantes  "ni hombres ni mujeres, sino ángeles", sentados en círculo sobre una alfombra formada por 120.000 cerezas, fruta por la que es conocida la localidad francesa de Céret; la obra estaba instalada en su Museo de Arte Moderno como parte de la exposición Le silence de la pensé.

Hasta Céret viajó la artista para ilustrar su nuevo trabajo discográfico, donde fue fotografiada en plenitud por Juan Miguel Morales, como trasfondo del conjunto un mensaje de reflexión contra la tiranía del fascismo pasado, latente, presente… también y especialmente en sus canciones de la resistencia, el silencio del pensamiento, el mensaje de unas canciones contra el olvido.

Marina Rossell viene de cantarnos su merecido homenaje al amigo y maestro Georges Moustaki con tres discos de adaptaciones que ya son parte también de su propio repertorio, canciones que Marina Rossell ha hecho suyas y a las que acompañó musicalmente con recreaciones desnudas y elementalmente bellas, sin aditivos ni adornos en exceso. Ahora, nos vuelve a sorprender popular y reivindicativa, y lo hace con vivencias y testimonios de los que sufrieron en primera persona las penas de la barbarie nazi y de los dictados fascistas.

En el cometido de no traicionar la esencia de las canciones, Rossell ha contado nuevamente  como adaptador en la lengua catalana de los textos originales con la maestría del cantautor Josep Tero, para él la voz y el trabajo de Marina Rossell representan la excelencia y el rigor en la palabra cantada, así lo expresó en la presentación del disco en el Paraninfo de la Universidad de Barcelona el pasado 24 de noviembre.

Musicalmente el disco cuenta con el buen saber hacer de Xavi Lloses, quien le acompaña en la producción y dirección musical del disco, así como Nico Roig en las guitarras y cuerdas. Son diez temas en adaptación catalana, así como una en su original en castellano que ya había cantado en algún concierto anteriormente (Si me quieres escribir) y una canción original de la autora en la que refleja el horror de los refugiados y de las guerras actualmente (Quanta guerra!).  

Xavi Lloses es la mano derecha de Marina Rossell en sus directos desde hace ya algunos años, un músico muy creativo y original en el que la artista se apoya y confía plenamente en escena, una conexión que el espectador puede apreciar así como en las sonoridades de este nuevo disco, en las que destaca esa creatividad musical en la composición de ambientes y efectos sonoros que cumplimentan los temas compartidos, destacan además los efectos en las segundas voces y aires corales que también recrea la propia voz de Marina Rossell.

El disco cuenta además con pequeñas colaboraciones en los coros como el grupo Manel en Bella ciao, Enric Montefusco en Grândola, vila morena y el gran Paco Ibáñez en Cant dels partisans y Quanta guerra! Para Marina Rossell contar con su amigo y maestro Paco Ibáñez en su trabajo es como tener al lado a un inmenso símbolo en pro de las libertades, todo un honor.

Toda la obra está impregnada de los aires populares de los que proceden las piezas y que Marina Rossell consigue hacer suyos una vez más, como ya hiciera anteriormente con los clásicos catalanes, los villancicos, las habaneras…  Lili Marleen es el primer sencillo del disco y el tema que abre el trabajo, un tema que ha conocido muchas versiones desde la mítica Marlene Dietrich. También ha habido diferentes versiones en lengua catalana, Josep Maria Andreu la adaptó para Núria Feliu y el poeta Feliu Formosa para la voz de su hija Ester Formosa. Josep Tero le da nueva vida en 2015 para Marina Rossell, con su bellísima recreación el bando alemán y los aliados sin duda volverían a escucharla juntos cesando toda hostilidad, la música como esperanza contra el miedo.

El escritor Manuel Forcano entrevista a la artista para el libreto del disco y aporta luz diáfana sobre la concepción de la obra y su fin último más allá de la emoción y la música, un trabajo materializado también gracias a la asociación Amical de Ravensbrück, de la que Marina Rossell es componente. De época más contemporánea y desde Portugal escuchamos Grândola, vila morena de José Zeca Afonso, símbolo de la Revolución de los Claveles de 1974, en las segundas voces escuchamos a Enric Montefusco, cantante del grupo Standstill, una de esas canciones que nos hablan y nos transmiten las emociones al tiempo de todas las personas que estuvieron tras de su mensaje, que la vivieron en la historia más allá de su propio creador original.

Muy conmovedora la canción Wiegala, canción de cuna en yiddish obra de la compositora judía Ilse Weber, cuentan que la cantaba con unos niños antes de ser llevados al horno crematorio en Auschwitz en 1944: "El nostre món ja s’encalma i cap temor ja no hi té lloc; dorm, fillet meu, no tinguis por..." (Nuestro mundo ya entra en calma, y ya no hay ningún temor; duerme, hijito, no tengas miedo), bellísima y terrible al tiempo.

No podía faltar en este recordatorio la cantautora y activista contra el fascismo Teresa Rebull, fallecida en Banyuls en la primavera de 2015, una muy sentida pérdida de la amiga y maestra para Marina Rossell. Gracias a ella canta hoy, comentó en su día, quien interpreta aquí en su honor Paisatge de l'Ebre, tal vez la obra más reconocida de la trayectoria de Teresa Rebull, con letra de Josep Gual i Lloberas. Una canción sencilla que para Manuel Vázquez Montalbán era la mejor que se había cantado sobre la Guerra Civil Española. Esta pieza se la cantó Marina Rossell en el día de su emotiva despedida, había participado también anteriormente en su recital homenaje en el Palau de la Música Catalana de Barcelona, reflejado en el disco: Visca l'amor (2006), en el que interpretó No puc cantar cançons.

Bella ciao es la quinta canción del disco, una de las más populares que lo componen, fue compuesta por las mujeres que trabajaban en los campos de arroz del Valle del Po en Italia contra sus patronos y adoptada por los partisanos, en los coros escuchamos a los Manel. Cançons de la resistència es un trabajo que refleja bien la presencia y la participación femenina en el dolor de la guerra y la represión nazi, que nos habla de diversas luchas y las trae hasta el presente para honrar la memoria de los y las que lucharon por sus principios, sueños y esperanzas de vida.

En este trabajo discográfico que nos toca el corazón y nos conmueve escuchamos canciones llenas de dolor como Cant dels deportats, cántico de los prisioneros alemanes en los campos de trabajos forzados en su lucha contra Hitler, himno de resistencia de los deportados de Europa; o el Cant de revolta grec en contra de la ocupación nazi, una revuelta griega que fue y que nos traslada hasta las movilizaciones de nuestros días del pueblo griego contra la crisis económica y la desesperanza. 

Morir a Ravensbrück en una nueva versión, Marina Rossell ya la había grabado en su ya lejano disco Bruixes i maduixes (1980), aquí mejora y actualiza la canción que cuenta la historia de dos catalanas prisioneras y homenajea al tiempo a la escritora Montserrat Roig, autora de la letra a petición de Marina Rossell para dejar reflejada esa historia. Canción dedicada también a Neus Català, activista centenaria que sobrevivió al horror de ese mismo campo de concentración de Ravensbrück y que Marina Rossell tiene en gran estima “por dedicar su vida a transmitir la necesidad de no olvidar para que jamás vuelva a pasar”, un poco su ejemplo de actitud para la elaboración de este disco con apoyo de la asociación Amical de Ravensbrück .

A continuación encontramos una pequeña pieza rusa que habla sutilmente de la guerra y de sus penurias bajo el título de Zemlianka. Ya en su disco Cos meu, recorda (1982) había grabado una canción de partisanos polaca bajo el título de Polonesa en adaptación de Joan Ollé.  Otra de las piezas simbólicas que dan sentido al disco es Cant dels partisans francesos, canto de lucha que nos canta Marina Rossell acompañada en los coros por la voz de Paco Ibáñez, fuerza épica para la historia de la canción de autor.

En su versión original en castellano Marina nos lega en su voz un canto anónimo de la Guerra Civil en España, la canción Si me quieres escribir, ambientada en los pasajes de la Batalla del Ebro, también conocida popularmente como Ya sabes mi paradero o El frente de Gandesa.

La canción número doce que cierra el trabajo es la única pieza original para el disco que ha escrito Marina Rossell personalmente: Quanta guerra!, su mirada y su impresión sobre los conflictos del mundo en la actualidad, en la que habla de los más vulnerables y se revela contra su dolor, vendidos sin compasión por los poderes que los aplastan, que nos aplastan; la voz incansable de Paco Ibáñez también participa en los coros de esta última canción.

Marina Rossell acerca a su público unas canciones con historia fruto del tormento más profundo y del sufrimiento de la humanidad, hace divulgación del testimonio popular y reivindica esa memoria del arte contra el olvido del horror vivido como esperanza presente y futura de los pueblos en su anhelo de paz y libertad. En dolor y en emoción, Marina Rossell y sus canciones son un clamor contra el fascismo: Cançons de la resistència. Marina. Memoria. Arte. Resistencia. Vida.










 
  

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