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Grabó sus grandes éxitos en versiones hardcore, con arreglos a cargo de Andrés Giménez y los músicos del grupo D-Mente

A León Gieco también el traje del rock más heavy le sienta bien

MEDIOS el 18/10/2009 

Cuando ni siquiera su compañía discográfica lo imaginaba o esperaba, el popular cantautor armó un nuevo proyecto musical donde temas como “Sólo le pido a Dios” y “En el país de la libertad” suenan con una fuerza rockera jamás vista.

Por Marcelo Fernández Bitar para Crítica de la Argentina

Hace apenas seis días, León Gieco invitó a escuchar su nuevo disco, un proyecto arriesgado que sin embargo lo muestra más vital, fresco y entusiasmado que nunca. Se trata ni más ni menos que de Un León Demente, el resultado de una unión musical con Andrés Giménez y el grupo D-Mente, quienes por pedido del propio Gieco regrabaron una selección de sus canciones más conocidas, pero en plan de rock fuerte, enérgico y casi hardcore.

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Una hora después de la audición, esta insólita “doble G” (Gieco-Giménez) se sentó a charlar y contar los entretelones de semejante locura, que sin embargo suena impecable y realza los antecedentes rockeros de León, que desde la década del setenta grabó discos junto a rockeros insignias del panorama local como Charly García y Gustavo Santaolalla.

 

–¡Esto es Heavy Gieco!

 

LG: (risas) –Sí, exacto. Y es una cosa nueva. Te puedo decir que lo experimenté casi todo, pero no había experimentado este sonido, realmente es la primera vez.

 

AG: –Yo me emociono mucho porque lo veo emocionarse a él, y también a la gente en los shows que hemos dado juntos. Eso es lo más lindo, porque ves que hay una magia buenísima, como que la gente también quiere renovación. Cuando las canciones se pueden tocar con una guitarra criolla o acústica, tienen una apertura tan grande que se puede hacer lo que se hizo acá, porque la raíz se mantiene y lo único que se hace es una evolución, un cambio. Cuando la canción es buena, brilla igual, y eso es lo que está pasando acá.

 

LG: –Son esas sumas que suman, ¿viste?. Hay sumas que restan, porque uno cree que están sumando y está restando. Pero acá se suma: en los recitales primero tocan cuatro o cinco temas ellos, después me llama Andrés y juntos cantamos “La memoria”. Luego yo me quedo solo en el escenario a charlar con la gente y a cantar canciones, y son shows increíbles, interactivos, una pantalla mostrando cosas.

 

–¿Es algo que lo venían charlando hace mucho, o es una idea que se dio muy rápido?

 

AG: –En realidad todo nace de la idea de León de querer reversionar las canciones más rockeras de toda su vida, y la amistad que nos une hace posible que me proponga lo siguiente: ¿por qué no te ponés con los chicos de la banda a preparar un par de temas?.

 

LG: –Entonces él vino con la idea muy profesional de decir: “Mirá, vos estás muy mal de tiempo libre y tenés mucho trabajo, entonces yo te ofrezco lo siguiente: grabo todos los temas y luego necesito nada más que tres días tuyos para agregar las voces y la guitarra”. Y eso fue lo que hicimos. Lo hizo todo él, lo mezcló él, lo grabó él.

 

–En el disco se te percibe realmente feliz, disfrutando mucho de hacer algo diferente. Al mismo tiempo, el rock no te es nada ajeno.

 

LG: –El sonido en realidad no me resulta ajeno porque yo he escuchado a Pearl Jam, he escuchado a Neil Young.

 

–Por alguna razón, Gieco con D-Mente no suena raro. Quizás Víctor Heredia con D-Mente sí.

 

LG: –No, porque tenés que ser rockero. Hay una cosa que marca un límite si sos o no rockero. No quiero decir que sea mejor o peor que nadie, pero hay un límite, que es si sos rockero o no. Yo conozco y escucho la etapa más diabólica y distorsionada de Neil Young, que suena genial con su voz tan cálida. Fui a escuchar a Metallica cuando vino, a Ozzy Osbourne también. ¡Escucho a Korn!

 

–Cuando estás en Buenos Aires, se te ve en esos conciertos.

 

LG: –A mí me encanta ir a los conciertos de ese tipo de música, porque no me joden tanto. ¡En cambio voy a un concierto de Víctor Heredia y se la pasan pidiéndome autógrafos! (risas). En un concierto de rock, la monada no me da bola. Es como si fuera uno más, y eso me encanta. Pero, bueno, si bien conozco el sonido, también es la primera vez que experimento cantar con ese sonido. La verdad es que es la primera vez.

 

–¿Qué es lo más rockero que grabaste, “La mamá de Jimmy”?

 

LG: –Sí. Es bastante country, pero era un buen rock and roll. Cuando Charly inventó el riff, allá por la época de Porsuigieco, era un tema rockero, el más rockero del disco. Otro tema rockero que hice fue “Ídolo de los quemados”, donde casi graba Mick Taylor, el de los Rolling Stones. Pero nunca toqué con un grupo como D-mente.

 

AG: –Cuando hicimos las versiones, lo que tratamos de hacer fue darle un toque pesado pero tampoco hiriente. Porque la idea es que lo pueda escuchar un chico que va a ver un concierto de Ozzy Osbourne, pero también una señora que viene escuchando a León desde hace años, y no tiene que ser hiriente para su oído. Lo que quiero rescatar es que León se sube al escenario y se ilumina de la alegría, yo me doy cuenta. Y en el público siempre hay señoras de más de 45 años que nunca bailaron pogo, pero se empiezan a empujar un poco.

 

LG: –¡Estamos haciendo poguear a las chicas de más de 45!

 

–También se dieron la posibilidad de mantener el tono acústico en un tema como “La memoria”, donde la banda baja los decibeles.

 

AG: –Ahí hay una guitarra acústica y dos guitarras eléctricas. Las reversionamos porque yo la había escuchado con piano nada más. Y quedó como una de las canciones más hermosas del disco, al igual que “En el país de la libertad”, que es un temazo.

 

LG: –Lo que también veo es que es más que un disco, esto es como una apertura de parte mía. O sea, no sólo una apertura para la gente, sino que lo siento en mí como una apertura. ¿La verdad? Después de escuchar este disco, te soy sincero, me dieron ganas de componer canciones nuevas para esta formación. Hasta me dio la sensación de que no se necesita poner canciones tan complicadas ni con demasiadas letras. Por eso digo que más que un disco, fue como destapar una olla.

 

–¿Cuáles fueron los recitales que funcionaron como antecedente de esto, el Cosquín Rock?

 

AG: –Demente tocó en el último Cosquín Rock con León, y todos los periódicos y revistas de rock decían: “Es una especie de Bob Dylan con Metallica”. Lo comparaban así, como lo que hizo Pearl Jam con Neil Young. Fue ahí, cuando volvíamos en la ruta, que hablamos con León de la magia y de la fuerza que se había logrado, y nació la idea de grabarlo. Por eso, otra cosa que quiero rescatar, como fanático de León, es que la gente va a encontrar a un León Gieco como el de las primeras épocas, un León Gieco más rockero, súper rockero.

 

LG: –¡Se me vino todo junto este año! Tengo mi grupo, tengo lo de Mundo Alas y ahora también tengo esto con Demente. La idea es ir alternando todo, hacer todo. Después veré cómo hago con todo.

 

El dilema del moño y la idea detrás de la foto de tapa de Un León Demente

 

Una vez terminado el disco y habiendo convencido a la discográfica de que no se trataba de una locura ni de un capricho, Gieco cuenta que le surgió una duda. “Yo me preguntaba –dice– qué ropa puedo usar con estos tipos. ¡Mirá como están vestidos! ¿Qué uso yo? Y después se me ocurrió algo y me dije: los voy a cagar a todos, me voy a poner un smoking”.

 

Andrés Giménez se ríe de la ocurrencia y recuerda que fue tal como la cuenta Gieco. Pero tiene una anécdota escondida debajo de la manga: “León me va a matar, pero lo voy a decir: todos saben o se imaginan que él es cero smoking y le gusta andar así, pero nadie sabe que se puso el smoking y nos preguntó a todos cómo iba el cuello: ‘¿Esto va para arriba o va para abajo?’ Así que en plena sesión de fotos nos pusimos a buscar por internet cómo es el asunto del moño”.

 

León pega una carcajada e intenta explicar cuál fue su dilema: “Queda un triangulito caído y no sé si el moño va arriba o abajo”. Andrés es más gráfico: “Mirábamos la pantalla de la computadora e íbamos acomodando el moño más o menos bien”.

 

Las fotos estuvieron a cargo de Basilio Silva, un colombiano que había hecho el arte del último disco de D-Mente. Andrés Giménez lo conoció en Colombia, hace muchos años, en un famoso festival multitudinario que se llama Rock al Parque, y ahora resulta que Silva vive en Buenos Aires y hace producciones de moda.

 

–¿Tiene título el disco?

 

LG: –Sí, Un León Demente, quizá con guión tipo ‘D-Mente’, o si no escrito como suena. En definitiva, se entiende igual y es exactamente lo mismo.

 

¿Qué diría Mercedes Sosa de esto?

 

No es un golpe bajo, sino una pregunta genuina que se podría haber hecho antes de la terrible pérdida de un personaje tan importante y querido por Gieco, que no tiene problema alguno en dar una respuesta posible.

 

“Creo que ella me diría: ‘¿Qué hiciste, nene?’. Yo pienso que le encantaría escuchar el disco, ¿por qué no?. Le guste o no, le encantaría la actitud y diría: ‘Renovaste por ese lado, hiciste una cosa nueva’. Me preguntaría: ‘¿Te gusta, nene, hacerlo?’ Y si le dijera que sí, me contestaría: ‘Si a vos te gustó, está todo bien’”.

 

Y amplía con una anécdota: “Recuerdo una vez que estábamos tocando en Ferrocarril Oeste, hace mucho tiempo, a principios de los años noventa, y en pleno show invitó a los Illya Kuryaki, que recién habían sacado su primer disco y tenían unos 15, 16 años. ¡Y Mercedes Sosa estuvo tocando con un poncho y un bombo, cantando ‘¡Argento, Argento, nacido para ser argento!’, mientras los pibes corrían y rapeaban alrededor. Entonces, decime: ¿no es lo mismo que este disco? ¡Claro! Me acuerdo que estaba con Charly en ese concierto y dijimos: esta mina nos cagó, le importa un bledo todo”.

 

El prontuario de Andrés Giménez

 

Desde principios de los años noventa, el cantante y guitarrista Andrés Giménez se convirtió en una figura de real importancia en la escena del rock local. Irrumpió fuertemente con el debut de su grupo A.N.I.M.A.L. y mostró que podía imponer el género del “trash-hardcore-metal” no sólo en la Argentina sino también a lo largo del continente, donde realizó muchas y exitosas giras. De hecho, su tercer álbum, Poder latino, fue producido por Max Calavera, el ex vocalista de Sepultura, que le pidió un tema folklórico: Giménez eligió “Cinco siglos igual”, de León Gieco.

 

Además, el trío fue invitado a diferentes proyectos y festivales, desde un megaevento de 1997 en homenaje al 20º aniversario de las Madres de Plaza de Mayo (junto a Gieco, Divididos, Las Pelotas, La Renga, Los Piojos, Todos Tus Muertos y Attaque77) hasta el CD Caja de música, con poemas de Jorge Luis Borges musicalizados por Pedro Aznar. El grupo se disolvió en febrero de 2006 y Andrés Giménez fundó D-Mente.










 
  

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