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A vueltas con los derechos de autor

Cinco años nos quedan

por Francisco Espinosa el 09/12/2009 

Reflexión sobre los derechos de autor a raíz de la concentración de músicos españoles ante el Ministerio de Industria.


Concentración ante el Ministerio de Industria el pasado 1 de Diciembre
© Luis Sevillano

 

No estoy de acuerdo con mi admirado Luis Eduardo Aute en que en cinco años no habrá ni música ni canciones, aunque lo que seguramente sí que ocurrirá es que en cinco años la industria discográfica tal y como la hemos conocido hasta ahora, no existirá.

Para poder comprender el por qué de la situación actual, debemos retrotraernos a veinte años atrás, cuando la música estaba dominada por un dinosaurio llamado “disco de vinilo”, un magnífico soporte que a los fetichistas del disco, como es mi caso, nos hacía totalmente felices. En aquellos tiempos también copiábamos música, ¿acaso nadie tenía cintas de casete grabadas?, yo me grababa todo aquello que quería escuchar, una vez había verificado que me gustaba, me compraba el disco, ya que además de ofrecerme mucha más calidad, me ofrecía mucho material adicional, textos, fotos e información. Cuando escuchaba un disco de los que me gustaban en cinta, estaba deseando comprarme el vinilo para, entre otras cosas, leer quienes eran los músicos acompañantes que intervenían.

Un buen día, hace algo más de 20 años, apareció el CD, un soporte que desde el comienzo fue agresivo con los demás soportes, ya que desde el comienzo la industria discográfica apostó fuerte por él. Aquel fue el gran primer error, el gran detonante de lo que ha venido después. Las discográficas dejaron de recoger en las tiendas el material sobrante en formato vinilo (las empresas discográficas retiraban gratuitamente a las tiendas aquellos discos que no hubieran vendido), les obligaron a comprar sólo en formato CD, ya que sólo recogían los discos en este formato, si comprabas un vinilo, corrías el riesgo de quedártelo si no se vendía, así que en muy poco tiempo quedaron obsoletos los viejos vinilos. La gran industria había multiplicado beneficios de forma escandalosa, ya que con el CD habían duplicado el precio del vinilo, argumentando (falsamente, como después se ha comprobado) que fabricar un CD era mucho más caro que un vinilo.

Dice el refrán que “la avaricia rompe el saco”, ¿por qué conformarse con el beneficio de los discos grabados de fábrica pudiendo conseguir también el beneficio de los que se puedan grabar en el mercado doméstico?, y fue cuando los grandes fabricantes lanzaron al mercado las grabadoras de cd’s, que reportaron unos muy jugosos beneficios. Aquel fue el segundo gran error. Fíjese el lector de cancioneros.com que aún no hemos hablado ni de piratas ni de piratería.

Aquel gran agujero en la industria del disco, fue abierto por la revolución tecnológica, propiciada entre otros por las mismas empresas que grababan los CD’s, que al igual que ocurre con alguna que otra empresa española, que a la vez que fabrican preservativos fabrican también artículos para el bebé, es decir, intentan apostar en varias mesas, pues bien, a la vez que obtenían sus beneficios con la grabación de discos de música, también quisieron los beneficios de la fabricación de CD’s vírgenes, grabadoras, etc., son empresas que vemos hoy liderando los movimientos anti-piratería, es como si los fabricantes de armas asistieran a las manifestaciones pacifistas.

La gente que antes se grababa los discos en cinta y si le gustaban luego se compraba el vinilo, empezaron a bajarse-grabarse los MP3, pero cada vez se compraban menos los CD’s, ya que la diferencia de calidad era mucho menor y la de contenidos era pírrica, pues con la salida del CD, las carpetas de los discos y su contenido se habían reducido enormemente.

Para colmo de males, resulta que la sociedad que defiende a los autores, la SGAE, ha conseguido situarse en la cima de las organizaciones antipáticas en España, según su presidente Eduardo (Teddy) Bautista, ellos no están para ser simpáticos, sino para ser eficaces, algo que creo que les está haciendo mucho daño, ya que al ser antipáticos, mucha gente está dando patadas a la SGAE en el culo de los autores.

Gente que aplaude la piratería, que aboga por la gratuidad de la cultura, con un cinismo atroz dirían justo los contrario si en vez de piratear canciones la gente pirateara el catecismo o los libros de Aznar (algo que parece impensable por cierto). Es decir, los autores en estos momentos tienen (véase que hablo en tercera persona del plural, como si un servidor no lo fuera) en contra a la tecnología, la derecha (política, económica y mediática), a los internautas y la mala reputación de su entidad de gestión de derechos, ¡ahí es nada!.

Leo además en el blog de mi amigo Miguel Ángel Payeras que en 2007, el 1,73% de los socios de la SGAE se repartieron el 75% de los beneficios, lo que supone una media (es poco responsable establecer medias cuando se trata de la SGAE, ya que no suelen repartir nada a medias) de 156.000 euros, lo que no está nada mal. Yo estoy convencido que si fueran “más comunistas” en el reparto, su mala fama sería mucho menor, además que podrían hablar con más razón de las personas que viven de la música, de la música como un trabajo y de la dignidad del músico. Mientras en estos actos sigan apareciendo los más favorecidos dentro de la industria, su credibilidad será casi nula, por mucha razón que puedan tener los argumentos.

Si esto fuera poco, a esto deberíamos añadir que a los autores menos conocidos, los “desheredados” tampoco nos tienen a su lado, ya que no coincidimos ni en problemática ni en inquietudes. Lo que para ellos es un grave problema, Internet, para nosotros es una enorme oportunidad, ya que no nos apoya la industria, las radios no difunden nuestras canciones, así que la única manera de dar a conocer nuestro trabajo es regalar la música a través de Internet, para poder llegar a más gente. Con un porcentaje altísimo de gente que cuelga sus canciones en Internet de forma desinteresada, es dificilísimo explicarle al oyente, al cliente, al comprador, que la música no es gratis.

Los autores desconocidos no nos sentimos representados por la SGAE, ni protegidos ni ayudados, yo llevo muchos años grabando mis canciones en CD’s  que compro, en los que he pagado un canon que jamás repercutirá en mi, será un ingreso que se repartirá entre los que más tienen, como antes decía, el reparto se hace de forma “anti-comunista”, todos los repartos se hacen de forma directamente proporcional a lo que ganas, lo que consigue que sea algo muy impopular.

Resumiendo, ¿la cultura debe ser gratis?, si es así, que lo sea, pero toda la cultura, que sean gratis los museos, los teatros, los periódicos, los libros…..todo lo que dependa del Ministerio de Cultura. ¿Debe ser gratis la música?, pues no, o sí. ¿Debe recaudar y repartir los beneficios una entidad privada?, imagínense si el seguro por desempleo lo recaudaran en las empresas los sindicatos y lo repartieran según sus criterios.










 
  

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