Sino fuera por trovadores como Daniel Viglietti, ni este diario digital, ni festivales como el BarnaSants tendrían el más mínimo sentido. Viglietti vino el pasado viernes a recordárnoslo.
Empezó y terminó con dos temas con música de Jorge Salerno, Antojo y La llamarada —ambos extraídos de libro Milongas de un gaucho pobre de Julián García—y dejó lugar para los clásicos Gurisito, Milonga de andar lejos, Anaclara, El Chueco Maciel y la inevitable A desalambrar.
Si hablamos no de grandes trovadores sino de leyendas vivas de la música de autor, nos bastaría con poco más que los dedos de una mano para contarlos. Sin duda uno de esos dedos sería para el uruguayo Daniel Viglietti.
Es que yo no me doy cuenta. Yo vivo, canto, aprendo mucho de los demás, aprendo de todas las luchas que han habido en la historia de mi país, en América Latina. Si no se aprende con tal capacidad de coraje, ternura, humanidad, cómo se puede aprender algo. Es muy fuerte esa escuela. Y en ella voy cantando, soy uno más del coro y ese coro incluye muchas voces a través de continentes, a través del planeta, allí donde haya alguien que se rebele contra la injusticia y que quiere cambiar las cosas.
El cantautor catalán Joan Manuel Serrat recibirá la máxima distinción académica de la UNCUYO en marzo, en una visita de tres días que incluirá un concierto homenaje con la Orquesta Sinfónica y un encuentro abierto con el público. La resolución destaca su compromiso con la libertad, la diversidad cultural y los derechos humanos.
La cantautora siciliana Carmen Consoli cantó ayer 22 de febrero en Paral·lel 62 de Barcelona dentro del Festival BarnaSants, en un concierto de doble estreno: la presentación en Barcelona de su nuevo disco Amuri Luci (Amor Luz) y su memorable encuentro en el escenario con la Orquestra de Músiques d’Arrel de Catalunya (OMAC).

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