Sitúense en la España de finales de la década de los 50. Todo estaba prohibido. Cantar en catalán era tolerado si se hacía como una mera representación folclórica y residual. Cualquier otro uso era subversivo, tanto como amar la libertad o luchar por ella, tanto como pedir justicia. Cualquier otro uso del catalán ya era en sí, un acto revolucionario.
En este contexto, y a sugerencia del historiador Josep Benet, Lluís Serrahima publica en la revista "Germinàbit" el mes de enero de 1959 el artículo "Ens calen cançons d'ara" (Nos hacen falta canciones de ahora) que ha acabado considerándose unánimemente como el manifiesto fundacional del movimiento de la Nova Cançó.