La biografía de Olga Manzano ha estado vinculada, durante muchos años, a la de Manuel Picón, compañero artístico y sentimental que, lamentablemente, falleció en 1994. Este CD, titulado Presentimientos, es el primero grabado por Olga tras la ausencia de Manuel, y es el testimonio más tangible de su renovada y espléndida aventura artística en solitario.
Olga nació en Angaco, provincia de San Juan (Argentina), el 13 de mayo de 1940. Muy joven, cursó estudios de canto, de danza y de teatro; actividades artísticas a las que ha dedicado toda su vida, bien como compositora, bien como intérprete y profesora.
La biografía y la obra de Manuel Picón estuvieron vinculadas, durante muchos años, y hasta su muerte –en 1994–, a la de Olga Manzano, su compañera artística y sentimental.
Olga nació en Angaco, provincia de San Juan (Argentina), el 13 de mayo de 1940. Muy joven, cursó estudios de canto, de danza y de teatro; actividades a las que ha dedicado toda su vida, bien como compositora, bien como intérprete y profesora.
Manuel nació en Montevideo (Uruguay) el 7 de febrero de 1939, y, al igual que Olga, cursó estudios de teatro y de música, sobre todo de canto y de guitarra.
La decisión adoptada de incorporar este Papá Bolero, de Manuel Picón, al proyecto “El canto emigrado de América Latina”, responde a dos motivaciones: en primer lugar, por considerarla una de sus obras más hermosas y significativas; y, en segundo lugar, para rendirle con ella un afectuoso homenaje a su autor.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.

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