Compuesta por el argentino Pablo Urquiza en su letra y el chileno Sergio Arriagada en su música, el legendario grupo Los Calchakis acaban de lanzar la cantata Destino Patagonia.
La cantata narra el viaje iniciático de una persona que, en un momento específico de su vida, siente la llamada al cambio y al viaje: algo que le reclama un retorno a las raíces.
El músico y compositor chileno Sergio Arriagada, director artístico de Los Calchakis y colaborador del Quilapayún, falleció ayer 16 de agosto de 2019, producto de una larga enfermedad.
Arriagada estudió música y guitarra clásica en el Conservatorio Nacional de Chile, y luego completó sus estudios en la École Normale de Musique de París.
Hoy ha fallecido el músico, compositor y pintor Héctor Miranda "Calchay", fundador de Los Calchakis, a la edad de 87 años, según ha comunicado Sergio Arriagada miembro histórico del grupo.
Héctor Miranda nació en Buenos Aires en 1930. A los 15 años ingresó en la Escuela de Bellas Artes y un año más tarde viaja por el norte de Argentina donde descubre el folclore andino.
El legendario grupo de música andina Los Calchakis acaban de editar Flash Back, un disco muy especial que nos da la excusa perfecta para recordar su trayectoria.
Los Calchakis nacieron en una época en la que la música andina era completamente desconocida en Europa.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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