
Pa’l viejo y que adivine
Mira, mi viejo, aquí estoy,
la mente exaltada,
el corazón alegre,
comienza una jornada,
vida jugada.
Desilusiones sí hay,
mas no sin un remedio,
y eso se entiende.
Confundes mi demencia
con una dosis de tu pena.
Ya el mundo ha cambiado
y nadie se ha salvado,
es verdad, mas
no sé qué decir,
hacemos porvenir,
y eso se entiende.
Que qué hacía yo
en palacio,
robando cortesanas.
Mas, ya pasó la suerte,
entiendo del vivir
y del amor,
también viví justicia,
vi hambre al pasar,
y eso se entiende.
Voy buscando,
busca, niño,
es hora de luchar.
No, no es filosofía,
son actos de impaciencia,
es mucho más.
Perdí la poesía,
ya digo lo que soy,
y eso se entiende.
Quiero ver y voy muriendo,
oyendo el despertar.
Dos siglos ya luchando,
legando un porvenir
de juventud.
Y un hijo vino al mundo
y al ver quiso reír,
y eso se entiende.
Soy joven, es verdad,
un individuo sin almario.
Faltan los cañonazos,
la celda, ver morir,
y falta más;
y el niño salta y danza,
consuela una esperanza,
y eso se entiende.
Autor(es): Roy Brown