Bunbury

Anidando liendres

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Comienza el espectáculo, imaginando
las partes más privadas de tu anatomía,
rogando ofertas a los dioses de rodillas.
Continúas con miradas asesinas
de felina ofendida,
encantada de conocerte,
elevando la frente.

La química en peligro
y el vestido, de pecadora profesional.
De puta o de beata,
encantadoras ambas.
Dime con quien andas,
te diré con quién acabas

Anidando liendres,
Anidando liendres.

Te entregas a los dioses.
A los hombres no los nombres.
Al menos esta noche,
perderás la intimidad.

La discreción es una gran cualidad
que escasea en estos días
de amores de revista de papel cuché.
La oferta y la demanda, es la que manda,
y tal como anda la santa madre,
más vale tarde que mañana.
Que no se te vaya la gana
ni el murmullo del ron,
que podemos hacer tanto amor estando juntos

anidando liendres, anidando liendres.

Sería absurdo, tal como está el mundo,
desperdiciarnos así,
que para la guerra tenemos a Bush.
Para la paz estamos los voluntarios,
misioneros del pubis y el brasier,
peregrinos de princesas sin castillo,
caballeros del santo grial
y de la gran cruzada,
siempre inacabada de tu causa.
No seas falsa, que no lo eres,
y entrégate a los placeres,
que no son sólo míos,

anidando liendres, anidando liendres, anidando liendres, anidando liendres.

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