Manual de instrucciones y uso


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Guardo, a veces, tesoros con mimo
y después no sé dónde los escondí.
Se me caen las monedas del bolsillo.
A achicar tanta agua hace tiempo aprendí.

Aunque alguno no la quiera escuchar
de la boca me rebosa una verdad.
Dame un cigarro, no lo sé dejar.
Sé dar sin pedir casi nada, o la mitad.

Seré tu paz que yo escribo en prosa
y tu guerra que siempre te va a cobrar.
Seré tu memoria que no perdona
y tu olvido cuando algo ya esté de más.


Seré la mano que te acaricia,
esa misma con la que podría matar.
Seré tu risa, hoy ya con presbicia
y tu llanto sin final.

Al madrugar siempre odio el mundo.
En mis ojos: dolores que no vencí.
No sé compartir todo ni ser uno.
Camino sobre un alambre y aún no caí.

Un día cuelgo de una cornisa,
otro, envuelto en vida me verás.
Miro el mar sólo si él no me mira.
En mi cabeza mil pájaros locos oirás.

Seré tu vida que ya te empuja
y tu muerte, vieja estrella fugaz.
Seré tu bienvenida, si hay curvas,
y tu adiós, si un día, quieres zarpar.

Seré todo aquello que a ti te falte.
Tan sólo prometo saberte amar.
Seré, si me dejas, quien te acompañe
para pintar tu mural .


Seré tu paz que yo escribo en prosa
y tu guerra, que siempre te va a cobrar.
Seré tu memoria que no perdona
y tu olvido cuando algo ya esté de más.


Seré todo aquello que a ti te falte.
Tan sólo prometo saberte amar.
Seré, si me dejas, quien te acompañe
para pintar tu mural .


Autor(es): María Casado Alonso, Fran Espinosa

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