Reliquia gaucha

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(recitado)
¡Raza gaucha, raza mía,
cuna de de tiernos halagos,
de tus últimos rezagos
uno apenas queda ya!
Es la pesada carreta
que como una alma transida
por el peso de la vida
ya se aleja, ya se va.

Como una visión doliente
perdida entre el polvo del ancho camino,
va una carreta, giminendo al paso,
del eco mustio de su crujido,
como si en ellos decir quisiera
que ya no puede con su destino.

Y mientras la tarde muere
la vieja carreta va en pos del olvido.
Triste, deshecha y vencida por el destino fatal
Va, como yo, por la vida llegando al punto final.

Pobre carreta, tu envejecida estampa,
me trae al alma la triste evocación
de aquellos hijos nativos de la pampa,
cuya memoria palpita en mi canción.
Vieja carreta no sé porqué presiento
que no he de verte ya nunca más, desde hoy;
ni sé, tampoco, porqué en mi pensamiento
hay algo que me dice que yo también me voy.

La noche se ha encapotado
y el cielo está envuelto en un manto muy negro.
Y en el silencio que hace más triste
la oscura imagen del campo inmenso
sólo se escucha, de cuando en cuando,
de la carreta su traqueteo.
Y así como una plegaria
se siente a lo lejos la voz del boyero:
"¡Pampa, Mala Cara! ¡A la güella, güella, Barcino!"


Autor(es): Juan Fulginiti, Emilio Sola