Arañando la puerta

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Sentada frente al espejo
del vidrio en un mostrador,
le voy poniendo a los labios del sueño mi rouge,
en este vaso.

No espero a nadie esta noche,
ningún fantasma nupcial.
Lo que pedí, lo perdí y es mejor
sin compañía ni mal.

Porque sé que sabés:
sos una causa perdida,
y en la tramoya vivida esta vez quedarás
arañando la puerta.

Porque sé que sabés
que mi alma tiene un telón.
En mi teatro no hay ni una función
escrita para los dos.

No estoy cautiva ni poso
de muñequita letal.
No soy la geisha servil que no puede ni hablar
en tu reinado.

Tumbé mi orgullo a sopapos
y me acerqué a comprender,
noté la farsa de tu seducción
y me embriagué por los dos.

Porque sé que sabés:
no soy esclava que ríe,
y en la distancia que hay entre tu boca y mi mal
mi deseo te sigue.

Porque sé que sabes
cómo exhibirte al amor.
A mi escenario también lo aburrió
tu fama de mal actor.


Autor(es): Adrián Abonizio, Lito Vitale

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