Maldita Habitación

Estoy cansado, me duele todo
sólo arena en la garganta y restos de sudor
y el hotel es el paredón.

No quedan luces, los gritos son recuerdos
la adrenalina son anfetas con caducidad.
Nada me puede calmar.

Siempre te quedas solo,
no queda nada, ha pasado ya este tren.
Y vuelves a arrinconarte,
en la habitación del hotel.

Lo tuve todo y ya no está
heridas sin cicatrizar.
La noche encapuchada se ríe de tu soledad.
Me asfixio en esta habitación
dame algo para este dolor.
Los ruidos de ahí afuera me recuerdan
de verdad quién soy.

Todo se esfuma en un segundo,
vasos vacíos por el suelo de la habitación
algo se mueve encima del colchón.

Ya no hay indulto, ya no hay morfina,
no queda nadie a quién contarle,
lo que tengo que perder,
no puedo ni echar a correr.