Cantando acuricanduca [o Zapateo]
Cantando acuricanduca,
a silbido y palmoteo
todo padre a su hijo educa
con clases de zapateo.
Desde Chancay hasta Ica
el negro padre o abuelo
al negrito pequeñuelo
el zapateo le explica:
«Si el contendor te repica
tú con redoble retruca…»
A cocachos en la nuca
baila el moreno rapaz
y el padre lleva el compás
cantando acuricanduca.
Otros negritos ojones
–del discípulo parientes–
saben pasos diferentes
según sus inclinaciones:
A este le dan lecciones
de palmada y taconeo,
y para el escobilleo
que ejecuta con la suela
dan ritmo, si no hay vihuela,
a silbido y palmoteo.
Ya después de muchas clases
el negrito de siete años
puede bailar ante extraños
con rivales más capaces.
En estos futuros ases
ya no hay pasada maluca.
El negro viejo caduca
pero deja su heredero.
Por algo, con gran esmero
todo padre a su hijo educa.
Desde su cuna a la tumba
zapateó el negro peruano,
y su baile ni es hispano
ni viene de la macumba.
Por eso, cuando retumba
el piso en repiqueteo,
soy feliz si escucho y veo
en cualquier chacra costeña
un padre que a su hijo enseña
con clases de zapateo.
Autor(es): Nicomedes Santa Cruz