Vergüenza!

Eras toda mi razón de ser
y la verdad real de mi existencia
pero en pago de mi buen querer
tan sólo recibí tu indiferencia.
Pensar en tu cariño me avergüenza
reniego de esos labios que besé
eras toda mi razón de ser
y la traición mató mi sincera fe.

Sin pensar en el mal
de tu amor que fue amargo veneno
me entregué resignado y sereno
soñando a tu lado ser un hombre bueno.
Soportando la cruz
de mi pena callada y oscura
beberé hasta el final la amargura
de mi pobre vida deshecha y sin luz.

No quisiera saber nada más
de lo que vas a hacer ni tus andanzas
sólo espero que no olvidarás
que se fueron con vos mis esperanzas.
Quizás cuando la vida te maltrate
y te hagas veterana en el dolor
sufras todo lo que sufro yo
si te llega a fallar como a mí un amor…


Autor(es): Mario Rada, Enrique Delfino