Tren de lejos


Se va a lo lejos su cuerpo sin adiós,
en un viejo vagón su trajecito.
Ya sus ojos se han vuelto de carbón,
de tanto ver la luz tallando en el olvido.
Marcha ligera la aguja del reloj,
que en este viejo andén es la reliquia.
De tanto marchar y marchar hacia atrás
su piel de malvón se ha vuelto de niña.

¡Que no dude si quiere volver…!
Es posible que un tren la regrese despacio,
hasta tanto tendré que inventar
en la noche otra sed y en el vino otros labios.
Es que al fin todo queda en la piel,
toca el humo otra vez la campana del pueblo,
hasta tanto tendré que entender
que la flor de su piel es un tren a lo lejos.

Yo voy trepando los trenes del alcohol,
duermo en la estación de los perdidos,
hay un cielo pintado por los dos
que muere por llover de nuevo en mi destino.
Me deja el viento gorriones de su voz,
andando el terraplén sueltan sus plumas,
de tanto marchar y marchar hacia atrás
mi piel de carbón se ha vuelto de luna.


Autor(es): Mariano Pini, Martín Machuca