Bajo el beso de la luna


Bajo el beso de la luna
apoliya el barrio reo
y, lejos, el campanaeo
de las doce da un reloj.

Se empaña el farol de frío
temblando su luz mistonga
y en el bailongo rezonga
cachaciento un bandoneón.

Allá va el taita que ha tiempo
busca, en lo obscuro, a su grela,
pa’ concluir con la novela
de su trágica pasión.

Su honradez perdió por ella
y al morfarse larga cana
haciéndose la bacana
no fue nunca a la prisión.

Ella baila adormecida
por un chamuyo elocuente
hundiendo, sensual, su frente
en el hombro del varón.

Al verla en brazos del otro
de un barbijo la escarmienta
y de rodillas, sangrienta,
llora pidiendo perdón.

Pero el otro que no es lerdo
lo ha madrugado de un tiro
y parece en un suspiro
que muriera el bandoneón.

Su boca sangrienta besa
al taita que se ha dormido
y por el muerto el tañido
parte el alma del reloj.

Bajo el beso de la luna
apoliya el barrio reo
y lejos el campaneo
de las doce da el reloj.

Se empaña el farol de frío,
temblando su luz mistonga
y en un bailongo rezonga
cachaciento un bandoneón.


Autor(es): José Eneas Riu, Raúl de los Hoyos