Papel mojado

La luna en el portón ya se quebró.
Las aguas van tragando calles.
Las páginas de hoy desbordan
cuando el techo cabeceando
nos da piso y se marea.
Quimera es, nada más, salir de aquí.
Un triunfo es resguardar un día.
Creer que llegará
la bocanada de aire y paz,
y amanecer.

Se indignarán las noches,
a tragos de nostalgia,
y un rictus de humedad
hará señal
en la pared
como tatuado.

En ruedos de ojos rojos
brindamos por la vida,
sabiendo que no están:
aquel baúl,
ni un escarpín,
para el recuerdo.

Entonces,
es frágil recordar.
Frágil,
así como un gorrión
urgido de volar en un ciclón.

La luna en el umbral cayó y es pez.
El agua es la que siempre vuelve.
Las lágrimas ya ni se notan,
cuando el techo deja el cielo
y va cediéndole al infierno.
El bueno de Noé llegó esta vez
con barcos de papel mojado.
No sé si llegará
la bocanada de aire y paz
a esta ciudad…


Autor(es): Mónica Fazzini, Beatriz Palumbo