Un tango para Esthercita

Milonga, milonga,
qué sola te mueres.
Milonga que tus citas tienen
una historia larga y una vida breve.
Tus trenzas, tu talle,
Chiclana y la calle,
dejaron en los arrabales
temas de percales, esquina y farol

Tuviste el primer novio,
muchachita, y después
ya no te vimos más
pasar para el taller.
Las copas y los tangos,
las repetidas citas
hicieron de Esthercita otra mujer.
Delfino en "Milonguita"
te evoca en su compás
tu corta pollerita,
tu trenza, tu percal.
Después, de cuando en cuando,
por la letra de un tango,
supimos de tu vida, nada más.

Milonga, milonga,
qué sola te mueres.
Milonga que tus citas tienen
una historia larga y una vida breve.
Ahora te lloran
las criollas guitarras,
y son sus acordes sonoros
seis caminos de oro
que te buscarán.


Autor(es): Alberto Mastra