Noches blancas


Viejo amor de París
aun guardo de ti
mi más tibia emoción...
Bullicioso "quartier",
florido rincón
de la que tanto amé

Qué extraño es el temor
da hallarse sólo y evocar,
cayendo en un sopor
alucinante y al soñar,
buscarte ansiosamente
en los espejos de mi ayer.
Y entre unas espirales de humo azul
verte surgir, ¡Mujer!...

Sentirte aparecer
como una sombra y escuchar
tu carcajada cruel,
tu gesto altivo y tu maldad.
Mas todo, todo es sueño,
en estas noches blancas.
¡Y qué cercana estás
aún en mi corazón!

Tu imborrable pasión
ha sido, lo sé,
mi romance mejor.
Sombras, besos de ayer,
sobre el corazón,
hoy se ha puesto a llover.


Autor(es): Enrique Cadícamo, Juan Carlos Cobián