El arroyito


Hoy que triunfás, en tu vida se ha elevado
dominador y prepotente,
y fue el amor el que causó la corriente
de tu vivir desordenado,
quisiera creer en la verdad de tu resurgimiento
y que el amor te elevará, sólo para tu bien.

Pero dicen que estás triste,
que te han visto condolida
que la orgía y el placer
te incitan a volver de nuevo a aquel lugar,
donde el arrullo de un tango arrabalero,
te dice traicionero una pasión fingida,
mientras se escucha que dulce e insinuante
un bacán elegante te miente su querer.

Así pasás y naciste para el cielo
te debes dar por derrotada.
Como al final se convierte en correntada,
el arroyito manso y bueno.
Tu río al fin encontrarás, dulce y cariñosa,
en tus brazos con emoción, ¡pobre!, se entregará.

Y al final de la jornada,
cara a cara con la vida,
consultando al corazón
verás que la ilusión solita te dejó.
Y del pasado borroso y penitente
te dejará la gente una íntima congoja,
que en una lágrima amarga y delatora
te llevará a cada hora trozos del corazón...


Autor(es): Celedonio Flores, Samuel Castriota