Mañanita de campo


Cuando se llenan los cerros de sol
y alzan las aves su bello cantar,
yo por los surcos afanoso voy,
sembrando dichas que pienso alcanzar.
Ranchera hermosa, desde que te vi,
por las quebradas y lomas correr,
llevo prendida como los abrojos
la luz de tu ojos dentro de mi ser.

Como el trebolar en flor
te perfumaré,
y de tu radiante amor
tu esclavo seré.
A tu rancho de terrón
yo me acercaré,
dejando al pie de tu reja
mi sentida queja
llena de emoción.

Como el lucero del anochecer,
todas tus huellas quisiera seguir,
hasta que un día tu ardiente querer,
lleno de gozo se acerque hasta mí.
Y en las mañanas, llenas de fulgor,
bajo la sombra que ofrece el parral,
quiero, mi criolla, que con embelesos
la gloria de un beso me sepas brindar.


Autor(es): Eugenio Cárdenas, Ángel Domingo Riverol