Pasan las horas


Pasan las horas, cual lentas caravanas
por el desierto de mi corazón,
y las primeras canas, no me las traen los años,
sino los desengaños, que quitan la razón.

Pasan las horas y sufro como ayer,
tortura mi existencia la cruel indiferencia,
de aquélla que amé tanto
con mágico querer,
y en medio del quebranto,
la quiero todavía
y llega un nuevo día
viviendo un padecer.

Pasan las horas eternas de desvelos,
indiferentes siempre a mi dolor,
ni un pálido consuelo
reflejo de alma mía
y me sorprende el día, delirando de amor.

Las horas crueles, no llevan mi sufrir,
errante y a deshora siento tocar las horas
con golpes de misterio
profundo en mi sentir,
parece un cautiverio
la plaza solitaria
y el silencio plegaria
piadoso del morir.

Pasan las horas, cual lentas caravanas
por el desierto de mi corazón,
y las primeras canas
no me las traen los años,
sino los desengaños, que quitan la razón.


Autor(es): Carlos Camba