Hasta luego


Barrio de mis amores,
tan risueño y amigo,
me voy pero no llores
que volveré otra vez.
Al decirte hasta luego,
la voz me tiembla un poco,
mi barrio loco,
¡nunca te olvidaré!

Vos bien sabés la pena
de mi corazón
y que tristeza llena
mi alma de dolor.
Me voy por olvidar
un nombre de mujer,
que no supo ser fiel
jamás.

Me voy buscando olvido
para mi pesar,
porque vos, barrio mío,
me hacés recordar
esa historia de amor
que en tus calles vivió
y que, por culpa de ella,
como una sombra pasó.

Volveré
viejo arrabal,
otra vez a compartir tus farras,
de bailongos, tango y guitarras.
Arrabal
de mi corazón,
si que te quiero de verdad,
porque vos sabés lo que es
lealtad.

Ya ves que estoy llorando
como un niño por ella,
yo que nunca fui blando,
yo que por nada lloré.
Hice temblar a guapos
en más de un entrevero
y hoy, como un flojo,
porque la quiero,
llora mi corazón.


Autor(es): Carlos Álvarez Pintos, Edgardo Donato