Vamos dale

Vos me decís que desangrás por tanta herida
y te arrugás porque tu sueño se mancó.
Te lamentás haber perdido la alegría
y te arrincona la malaria que te hundió.

Y maldecís, cabrero, amargo, a Dios y al mundo.
Y te encerrás con tus fantasmas a llorar.
Pará un cachito, abrí el mate, convencete,
que podés salir del brete si sabés con qué pelear.

Vamos...,
que aún tenés dos brazos,
vida
y andando un corazón.
Vamos...,
no te entregués si no es luchando.
Son muchos
los que broncan como vos.
Dale... jugate lo que queda,
tu última moneda,
gastala en ser mejor.
Dale...,
con todos los que andamos.
Vamos...,
conmigo somos dos.

Y me contaron que el chabón abrió los ojos,
cerró los puños y la mufa sacudió.
Salió a la calle, vio la gente, se hizo fuerte
y desde el cielo el mismo sol le respondió.

Lo apuntaló y le hizo un guiño desde arriba.
Y hasta una piba lo paró y le preguntó:
“¿No sabe cómo puedo repechar la vida?
Yo también tengo una herida y preciso un empujón.”

(Hablado)
Y él le dijo:
Vamos...,
que aún tenés dos brazos,
vida
y andando un corazón.
Vamos...,
no te entregués si no es luchando.
Son muchos
los que broncan como vos.
Dale... jugate lo que queda,
tu última moneda,
gastala en ser mejor.
Dale...,
con todos los que andamos.
Vamos...,
conmigo somos dos.


Autor(es): Héctor Negro, Oscar Pometti