En el silencio de la noche


En la noche silenciosa
junto a una ventana,
se sintió puntear
cual lamento, una guitarra
que su melodía hacía llorar.
Ya un trovador
se sintió evocar,
al compás de la armonía
del triste puntear,
con acento de dolor
este cantar.

Oye, que en este triste canto va,
la pena de mi alma que
jamás podré borrar,
la dicha de mi vida fue
truncada por engaños
que en tu amor yo hallé.
Viendo que no podré formar jamás
el nido que un día yo
feliz imaginé,
prefiero una muerte cruel,
que borre mi quebranto
porque la muerte será más fiel...

El silencio de la noche
fue como reproche
que vino a aumentar
esa triste melodía,
que de la guitarra se pudo escuchar,
y a un suspirar
de un gran dolor,
apagándose fue el canto
de aquel trovador
que prosiguió con fervor
este cantar.

Quiero que tú jamás recuerdes ya
al hombre que un día fue
tu compañero fiel,
el que se desveló por ti
en horas de ilusiones
que feliz las viví.
Sólo me queda tu recuerdo cruel
y la desilusión fatal
de tu cariño infiel.
Y quiero que no olvides más
que fuiste toda mía
y con tu recuerdo moriré.


Autor(es): Vicente Planells del Campo, Roberto Firpo