Titiriteros


¡Inmortal titiritero!, tu pasado lisonjero,
los laureles, los aplausos, que lograras
al pasar con cabriolas, molinetes, trampolines, periquetes,
de mi lira en el cordaje, voy tus horas a añorar.

Ya la murga con sus sones de platillos y trombones
circuló por todo el pueblo, pregonando por doquier,
e imprimiendo en cada nota esta frase como un dejo:
"circo gaucho, circo viejo, te vas para no volver".

Con amor y sin dinero, como un paria aventurero,
recorriste los confines, paso a paso sin cesar,
y el recuerdo que dejabas en los pueblos que pisabas
era toda una semblanza, imposible de olvidar.

De los pibes la algazara y el payaso con su cara
y sus locos cascabeles que va viendo enmudecer,
va expresando con la mueca de su labio y su entrecejo,
"circo gaucho, circo viejo, te vas para no volver."

Mi canción darte yo quiero y mi canto lastimero
no te ofende ni te daña, tu dolor al evocar.
Es el eco de tu historia, es la endecha de tu gloria,
de tu gloria que se esfuma para nunca retornar.

Y tal vez cuando mañana, al rodar tu caravana,
a lo lejos de un camino veas mi triste atardecer,
cuyos últimos fulgores te dirán con su reflejo:
"circo gaucho, circo viejo, te vas para no volver."


Autor(es): Eduardo Beccar, Salvador Merico