Flores negras


Las flores negras que me diste un día,
nocturnalias tristes de tu gran amor,
como ilusiones de la vida mía
ya están marchitas de mortal dolor.
Junto a las cartas de las frases locas
que tu me escribías, las flores están;
hay dos unidas, cual nuestras bocas
de amor que se unían... ¡ya no se unen más!

Mi amor estaba así, como dormido;
cuando tú llegaste se despertó,
y entre las risas y los gemidos
de luz y gloria se iluminó.
Después... mil noches de placer y ensueño,
tú junto a mí, temblando de emoción.
Sublime engaño de saberme dueño
de tus encantos, de tu ardiente corazón.

Ya no recuerdas las fragantes citas
en el parque en sombras, donde se extravió
el alma blanca de una margarita
cuando tu mano cruel la desojó.
Las flores negras que me diste un día,
nocturnalias tristes de tu loco amor,
me están hablando de tu agonía
de luz... de la noche de tu frío adiós.


Autor(es): Mario César Gomila, Francisco De Caro