Novia provinciana


En el andén, la tarde que partía,
te juré, ¡volveré!, ¡espérame!.
Han pasado muchos años
y esa tarde esta lejana,
muchachita provinciana.
Tu buen amor,
lo he perdido en Buenos Aires,
se me extravió,
en el laberinto de sus calles.
Y es por eso que te escribo,
esta carta en que te pido,
que perdones mi traición.

¡Adiós!
Mi novia provinciana, adiós.
Cualquier mañana,
cuando vayas a rezar,
por nuestro amor,
murmura una oración de paz.
¡Adiós!
Mi novia provinciana, adiós.
Junto al arroyo,
donde esta el sauce llorón,
arroja aquel anillo que te di.

En vano fue,
atar a una promesa nuestro amor,
otro amor rompió el ayer.
Son las cosas del destino
que suceden sin pensarlas,
y nos cambian el camino.
Es casi heroica tu paciencia femenina,
yo comprendo tu amargura pueblerina.
Muchachita enamorada,
que solita, que olvidada,
te dejó mi ingratitud.


Autor(es): Horacio Sanguinetti, Juan Pomati