Con alma de tango


Yo soy el alma misma de mi tango
cargado de rencor y desengaños,
amargo en su decir y en su emoción,
amargo como mi dolor.
Yo soy el alma misma de mi tango
cansado en su compás tristón.
Dolor de cerrazón,
canción de tarde gris,
en las penumbras de mi corazón.

Vacía se ha quedado ya mi copa
que el vino del recuerdo ha de llenar.
La espero febrilmente como ayer,
la busco con mi inútil ansiedad.
Mi beso se quebró en la copa,
mi beso que soñó su boca,
su boca que mintió y dejó
en mi soledad su burla de amor.

Yo fui como un torrente de ternuras
y hoy soy una emoción de esperanzas
puñado de cenizas sin calor
que un viento de turbión llevo.
Yo soy el alma misma de este tango
quebrado en su rodar sin fin,
dolor de cerrazón
que trae desde el confín
los mil recuerdos de la tarde gris.


Autor(es): Carlos Waiss, Juan D'Arienzo