Vamos a contarles la historia de Pepe "el Flaco", una historia generosa, poco habitual. Sucedió cuando el pino se cubre de algodón y luces de colores alegran a los niños. La casa del rico se llena de regalos y el tarro de basura es más codiciado por el pobre. Una historia que sucedió en mi ciudad…
Una tarde de navidad
las calles llenas están
de gente que sale a comprar
un poco de felicidad.
Lay, lay, lay lay,
mandandirun, dirun, dan.
Feliz quien puede comprar,
mandandirun, dirun, dan,
un poco de felicidad.
Lay, lay, lay lay.
Me llamo Pepe. No soy ladrón: soy un mendigo. Trabajo en esta calle.
Un policía está vigilando:
"Tugar, tugar,
salir a buscar.
Tugar, tugar,
te quiero pillar.
Tugar, tugar,
te voy a matar
porque soy la autoridad".
Un frailecito quería salvarse:
"Tilín, tilán,
haced caridad,
tilín, tilón,
por tu salvación,
tilín, tilín,
que te vas a morir
y el cielo vas a conseguir".
Y aunque no te amaba,
y aunque no te amaba,
y aunque no te amaba,
ahora, sí, señor.
Y, al llegar al cielo,
este canto entonaré:
"Y aunque no te amaba,
y aunque no te amaba,
y aunque no te amaba,
ahora, sí, señor".
¡Detente! ¡No me dejes! ¡Detente!
Mírame:
soy muy pequeño.
Mírame.
Tú sientes latir mi corazón.
Mírame.
¿Qué puedo querer?
En un barrio miserable
viven muy amontonadas
entre latas y maderas:
son familias suburbanas.
Una vieja lava ropa,
un viejo cose zapatos,
dos niños acalambrados
y un vejestorio borracho.
Aquí vive Pepe "el Flaco"
con su sueño apolillado.
Tiene vecinos de trapo,
muñecos abandonados.
No mires con malos ojos:
la bondad suele esconderse.
Enredada en la miseria, la pureza es la fuerte.
El hombre es mucho más hombre
cuando quiere a los demás.
"Si me das una moneda,
cariño no te faltará".
Lay, lay, lay lay.
El hombre es mucho más hombre
cuando come y duerme bien.
"Si me das una moneda,
plato y cama he de tener".
Lay, lay, lay lay.
El hombre es mucho más hombre
cuando aprende a perdonar,
y eso ninguna moneda
lo conseguirá.
Lay, lay, lay lay.
Arrurrú, mi niño.
La noche se acerca.
Te tengo en mis brazos.
Un nido de estrellas.
Aquí termina la historia,
mandandirun, dirun, dan:
"Enredada en la miseria
puede hallarse la bondad".
Ayer sábado, el Teatre Principal de Inca (Mallorca) se convirtió en el escenario de "60 anys de l’amor perdut", un emotivo concierto homenaje organizado por el festival BarnaSants para honrar la figura de Joan Ramon Bonet el undécimo integrante de Els Setze Jutges, coincidiendo con las seis décadas de su breve pero influyente trayectoria musical.
Una carta abierta impulsada desde el entorno del BarnaSants reclama la creación del Ateneu de la Cançó en Barcelona, un espacio dedicado a preservar y dinamizar la canción de autor. La iniciativa cuenta con el respaldo de seis de los ocho exresponsables de Cultura de la Generalitat en las últimas dos décadas, abriendo algunas preguntas que van más allá de la música.