 Javier Álvarez pasó de tocar en la calle a tener un rotundo éxito entre las jovencitas con su primer álbum hacia mediados de los 90. El disco de debut de Álvarez incluía canciones con arreglos pop de temas sociales y de la vida cotidiana y su imagen no era la de un guaperas al uso, pero hubo química y las enamoraba a montones. Javier no quiso ese tipo de proyección y tuvo el valor y las agallas para poner tierra de por medio y desaparecer durante un tiempo de la vida pública para aclararse las ideas y tranquilizar a sus fans. Volvió con proyectos más difíciles y personales, y con más control sobre su propia trayectoria artística.
Texto extraído del libro RETRATOS DE CANTANTES. Sección en construcción
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