Portada > Actualidad
Vota: +0

Cecilia Todd

Cantar al borde de un escalón

MEDIOS el 30/09/2010 

La intérprete venezolana, Cecilia Todd, vuelve a Buenos Aires para homenajear al inmenso compositor Otilio Galíndez. En esta charla con Ñ, recuerda sus inicios, animados por Mercedes Sosa, habla de su última producción discográfica –aún inédita en la Argentina– y dice que en la música actual de su país hay mucha gente talentosa, pero que faltan letristas.

Por Diego Manso para Ñ

El folclore de Venezuela, pocas dudas caben, es uno de los más ricos de nuestra América. Quizá hubo un disco fundamental en su difusión mundial (cuando todavía el mercado no había inventado esa catalogación de bateas, ese mazacote llamado world music) que fue Cantos de Venezuela, trabajo que Soledad Bravo grabó en 1973, mucho antes devenir en salsera –aunque nunca haya dejado de ser una cantante extraordinaria– y que hoy podría considerarse canónico. Un año después, Cecilia Todd grababa en Buenos Aires su primer larga duración, que llevaba simplemente su nombre y que los años y la costumbre rebautizaron como Pajarillo verde. Cecilia es una cantante profunda y estudiosa que ha encontrado entre el público argentino su segunda patria. A diferencia de otras cantantes de su generación –el caso de Lilia Vera es paradigmático–, que siguieron un camino que se animó a abrir nuestra Mercedes, nunca extendió su repertorio hacia el resto de las manifestaciones musicales de Latinoamérica, sino que persistió, fiel, a la tradición popular de Venezuela.

 

De nuevo en Buenos Aires, esta vez para dedicar un recital al inmenso compositor de Yaracuy, Otilio Galíndez (muerto el año pasado), Cecilia se presentará durante la noche de hoy en el Teatro Coliseo.

 

¿Por qué decidiste hacer un recital en homenaje a Otilio?

 

Porque es un compositor único en Venezuela. ¡Es que hacía unas canciones tan bellas! Solamente él podía hacer esas canciones, de una poesía muy simple, pero a la vez muy profunda, muy intimista, muy amorosa... Me costó una barbaridad decidir qué canción iba a hacer, porque son todas hermosísimas.

 

¿Y va a hacer algunas canciones de Otilio que nunca grabaste?

 

De las que voy a hacer, he grabado tres nada más. Teníamos la idea, hace mucho tiempo, de hacerle un disco a Otilio, sólo de canciones de Otilio, pero a raíz de su partida mucha gente grabó discos dedicados a él. Me quedó la tristeza de no haber hecho ese disco... El tiene una producción infantil muy bonita, sin embargo, que no se conoce casi. Antes de morir le dijo a su hija que quería que yo grabara esas canciones... Y eso lo vamos a hacer.

 

Una de las pocas cosas que grabó Mercedes Sosa del folclore venezolano fueron canciones de Otilio, Mi tripón y Pueblo triste. ¿Esas las va a hacer en el recital?

 

Mi tripón, voy a hacer. Pueblo triste no, porque allá en Venezuela la canta muchísima gente. Pero es una canción bellísima, tan sencilla la letra como la música y eso es muy difícil que se conjugue...

 

Mi tripón es una de las canciones más lindas del mundo...

 

¿Verdad que sí?

 

Y El becerrito (Simón Díaz) también... ¿Cómo es eso de que siempre te quieren hacer cantar El becerrito?

 

Todavía me pasa, que me piden canciones que canta otro. A mí me piden El becerrito, que lo canta Lilia Vera, y a Lilia le piden La embarazada del viento, que la canto yo. Hay gente que discute, además. Tengo una anécdota buenísima, en un pueblo del interior, al final del concierto, me dice una señora: “Ha sido una maravilla, pero lo único que no cantó El becerrito”. Le digo: “Pero yo no canto El becerrito, lo canta Lilia”. Me responde: “Yo sé que Lilia canta El becerrito, pero usted lo canta también, ¿me lo va a decir a mí?” La risa que me dio fue demasiado...

 

¿Y por qué nunca cantaste El becerrito?

 

Porque nosotros somos muy pocos, y haciendo el mismo tipo de música, ¿cómo vamos a hacer las mismas canciones? Además, El becerrito se la escribió Simón Díaz a Lilia y al mismo tiempo me escribió Garcita para mí. Entonces, ¡no voy a estar cantando las canciones de Lilia!

 

¿Sos de Caracas, verdad?

 

Nací muy cerca del centro de Caracas, en un sitio que se llama La Candelaria... Nosotros no le decimos barrio, le decimos parroquia.

 

Una idea que viene de la época de la colonia...

 

Viene de ahí, exactamente. Pero, donde yo viví desde que nací hasta que me fui de la casa, a los 20 años, fue en San Bernardino, muy cerca del mero centro de Caracas. Y después ya me mudé hasta donde estoy viviendo todavía, en El Hatillo, que antes era un pueblo apartadísimo de Caracas. Nosotros, cuando vivíamos en San Bernardino, salíamos a las siete de la mañana: “¡Vamos a pasar el día en El Hatillo!”. Eran a dos horas de camino y nos preparábamos y aquello era el paseo...

 

Era como un día de campo...

 

Era un día de campo, porque es montañoso, está en las afueras, con un clima divino... Pero ahora ya está incorporado a la ciudad, debe quedar a veinte kilómetros del centro... Sigue siendo un pueblo turístico; los fines de semana los hatillanos nos agarramos los pelos porque no se puede estacionar, hay muchísima gente.

 

¿Y tus papás que hacían?

 

Mi mamá, con seis hijos, era ama de casa total, dedicada específicamente al cuido de seis enanos. Y mi papá trabajó muchos años en la construcción...

 

¿Ellos cantaban?

 

A mí papá le encantaba la música pero era sordo como un zapato. Tenía amigos músicos, pero él nada que ver. En esa época, todo el mundo tocaba cuatro en Venezuela, en todas las casas había cuatro. Y mis hermanos tocaban cuatro y yo tocaba cuatro. Lo que más me gustaba a mí en la vida era estar sentada en algún escalón con un cuatro en la mano y cantando.

 

¿A cualquier edad tenés esa imagen?

 

Sí, chiquitica, chiquitica... Y me acuerdo de una de las canciones que cantaba, que era una cueca chilena, Yo vendo unos ojos negros, que la cantaba El Indio Araucano; lo habré visto por televisión, con su traje y un tamborcito, así nomás, a capella... Asumo que yo la aprendí de ahí.

 

¿Qué edad tenías cuando empezaste profesionalmente?

 

Yo nunca decidí, se fue dando, cuando me quise dar cuenta ya estaba cantando en un escenario, no tomé la decisión. La música tomó la decisión por mí.

 

¿Y cómo soñabas ganarte la vida cuando eras niña?

 

No pensaba en nada. Cuando estaba chiquita chiquita decía que iba a ser médico... Pero eso fue como es con los varones, que todos quieren ser bomberos... Me arrepentí al poco tiempo...

 

¿Pero te acordás de la primera vez que cantaste en público?

 

Siempre cantaba por ahí y un amigo, que daba clases en la Universidad Simón Bolívar, me invita a cantar ahí. Eso es lo que yo tomo como mi inicio profesional. Eso fue el 9 de noviembre del 72.

 

¿Y qué cantaste?

 

Canté Pajarillo verde, por supuesto. Canté canciones argentinas, brasileñas, cubanas... No me acuerdo exactamente.

 

¿Y después cómo seguiste?

 

En el 73 yo me vine para acá, a Buenos Aires, a estudiar técnica vocal y aquí grabé mi primer disco. Yo ya venía cantando en programas de televisión en Venezuela, cosas así, sueltas...

 

¿Y acá en Buenos Aires empezaste cantando en peñas?

 

Cantaba en la Casa Latinoamericana, que en su momento era muy concurrida. Toda la gente que cantaba pasaba por ahí.

 

¿Ahí la conociste a Mercedes?

 

No, a Mercedes la conocí en Caracas, antes de venirme.

 

¿Viniste un poco animada por ella?

 

Por ella y por Buenos Aires 8. Esa época, Caracas era muy visitada por artistas latinoamericanos buenísimos. Iba Atahualpa, Facundo Cabral, los Inti-Illimani, era un momento muy efervescente. Entonces yo cambié de rumbo, porque mi idea era irme a estudiar música a Brasil. Y bueno, se cambiaron los planes... Sobre todo porque la gente de Buenos Aires 8 tenía una maestra maravillosa, Susana Naidich...

 

¿Y estudiaste con ella?

 

Sí, que volví a verla, después de tantos años, recién ahora en marzo. Fue muy emocionante.

 

¿Y cómo llegás a grabar ese primer disco?

 

Como te decía, la Casa Latinoamericana era un punto de encuentro. Entonces Naldo Labrín, de los Huerque Mapu, me dijo de grabar lo que ahora llaman demo, y que antes no se llamaba de ninguna manera, para mostrárselo al sello disquero donde estaban ellos. Yo no puedo ni ver ese disco porque me agarra un ataque. Ese es un disco que no tuvo producción ni nada, grabé lo que se me ocurrió...

 

Ese es un disco, entonces, que ahora no escuchás ni loca.

 

¡Pero ni loca!

 

Pero ese primer disco tuvo buena circulación...

 

Imagínate, maravillosa.

 

¿Y en ese momento te molestaba escucharlo?

 

No, me sorprendía. Me acuerdo el día que me llevaron el disco a la puerta de mi casa, que yo no lo podía creer. Nunca había pensado que iba a grabar discos, que iba a hacer una carrera. Agarraba la carátula, la miraba y decía: “Ay, qué cosa más extraña”.

 

¿Y ese disco salió en Venezuela al mismo tiempo?

 

No, ese disco lo grabé en el 74 y salió en Venezuela en el 76, cuando me regresé.

 

¿Regresaste al principio de la dictadura?

 

A principios de mayo, después del golpe a Isabelita. Me fui porque iba a cantar, pero me recomendaron que no volviese por un tiempo. Pasé una época larga sin venir, no me acuerdo cuánto, pero para mí fue eterno. Yo tengo una fijación con Buenos Aires. En una parte de mí, soy argentina. Yo le recomiendo a todo el mundo que viva fuera de su país, por lo menos un tiempo, porque se aprende muchísimo, conoces otras formas de ser, de pensar. A toda la gente joven que se quiere ir a hacer posgrados o irse de hippie, yo les digo: “Cuando puedas, te largas”.

 

¿Por qué nunca pasaste a cantar el resto del cancionero latinoamericano como sí lo hizo otra gente de tu generación?

 

Es que la música venezolana es muy rica. Hay mucha gente haciendo música latinoamericana y haciendo música venezolana no hay tanta. Es una responsabilidad para mí... Desde hace 25 años para acá ha sido difícil escuchar la música venezolana en las radios... Y eso que ahora hay una ley. Sellos disqueros ya no existen en Venezuela, todos los que estamos en la música hacemos producciones independientes, que es mejor, definitivamente, aunque, para la gente que está empezando, grabar un disco es muy costoso. Ahora hay una cosa en Venezuela que se llama en Cendis, que es el Centro Nacional del Disco, del Ministerio de Cultura, que le ha abierto las puertas a todo el mundo y tiene unos estudios maravillosos.

 

¿Hay, en Venezuela, compositores jóvenes de música de raíz folclórica?

 

Hay gente componiendo muy bien. Son pocos que los que escriben canciones, porque faltan letristas. Hace falta que los compositores empiecen a trabajar con los poetas...

 

¿Lo último que grabaste fue Niño Jesús de Merey, con canciones navideñas?

 

Sí, eso fue lo último...

 

¿Va a salir acá ese disco?

 

Yo quería... Me dicen que ese disco no, que es de Navidad... No sé, yo compraría un disco de Chico Buarque de Navidad. No están muy convencidos aquí. Va a ser el único disco mío que no esté aquí... Y para mí es importantísimo, porque yo arranqué cantando música de Navidad, de muy pequeñita. De hecho, en todos los discos hay algún aguinaldo...

 

¿Grabás poco?

 

Sí, poco. A mí me gusta que la mayoría de las canciones sean originales y no hay tantas... Hacer las canciones que hace todo el mundo me resultaría muy fácil... Pero el año que viene va a haber disco nuevo seguro...










 
  

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

 

LO + EN CANCIONEROS.COM

 

HOY DESTACAMOS
Sufrió un infarto el 9 de agosto

el 28/11/2016

La empresa de management de Luis Eduardo Aute, ha informado mediante comunicado que el estado del trovador "ha mejorado notablemente en las últimas semanas y que se encuentra en una nueva fase de recuperación."

HOY EN PORTADA
Tango en Barcelona y Canción maleva

por Carles Gracia Escarp el 06/12/2016

La canzonista cuyana Sandra Rehder cerró un ciclo de recitales de puro tango que ofreció en el Borne de Barcelona junto a Marcelo Mercadante al bandoneón y Gustavo Battaglia a la guitarra, el trío prepara un nuevo disco (Canción Maleva) bajo un sistema de micromecenazgo que finaliza el 24 de diciembre.

 



© 2016 CANCIONEROS.COM, CANDIAUTOR 2010 SL

Notas legales

Qué es cancioneros
Aviso legal
• Política de privacidad

Servicios

Contacto
Cómo colaborar
Criterios
Estadísticas
Publicidad

Síguenos

  

 

Acceso profesional