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FRAGMENTOS DE UN SUEÑO

INTERLUDIO. La retaguardia silenciosa

por Luis Cifuentes Seves 

(Conversación con Eugenio Llona, Manager de Inti-Illimani).

 

LUCHO: ¿En qué consiste el trabajo managerial de Inti-Illimani?

EUGENIO: Consiste en compartir un proyecto musical, artístico e imaginar los modos concretos en que este puede realizarse, programando los plazos y las condiciones materiales para hacerlo posible. Esto implica aspectos administrativos, de relaciones públicas y de imagen y también aspectos de estrategia, de proyección futura: potenciar al máximo la capacidad creadora e interpretativa del grupo y su salida pública.

LUCHO: ¿Qué importancia tiene esto para el trabajo global del conjunto?

EUGENIO: Lo esencial, obviamente, es la propuesta musical que el Inti es hoy capaz de ofrecer, que es de altísimo nivel artístico. Esto no lo decimos nosotros, sino que lo ha establecido la crítica internacional. Hoy día, Inti-Illimani es invitado a los festivales más serios y masivos, como los de Edimburgo y Viena, o el Festival Latino de Nueva York. Se interesan por él las casas discográficas más importantes del circuito comercial, tales como la CBS, con la que acabamos de firmar contrato.
El grupo no sólo colabora, sino que también graba con artistas del nivel de John Williams, unánimemente estimado como el heredero de Segovia en guitarra clásica, y Paco Peña, el guitarrista flamenco. Con ellos hemos grabado el último disco del conjunto: "Fragmentos de un sueño". Desde hace años, el Inti actúa anualmente en el Royal Albert Hall o el Barbicán de Londres, en el Alte Oper de Frankfurt, en fin... El grupo se ha ganado un lugar en un espacio en el que caben pocos y donde es difícil mantenerse.
Ahora bien, un disco de una hora hecho a este nivel, o una hora de concierto presentado en estos teatros, implica muchas horas de trabajo creativo y managerial que lo hacen posible y que están detrás. Como ejemplos mencionaría, fuera del trabajo de composición musical, arreglo y ensayo, el diseño de la vestimenta escénica, el de la carátula de un disco, el trabajo de promoción, la elección de locales para los conciertos, etc., etc. Alguien tiene que preocuparse de cada uno de estos detalles. Sin eso, no se entendería bien lo que ocurre.

LUCHO: Tú dices, entonces, que hay método en la locura del Inti...

EUGENIO: Por cierto.

LUCHO: ¿Es la calidad del conjunto una garantía de éxito?

EUGENIO: No exactamente. La calidad existe y es alta, pero además hemos tenido suerte. Y no sólo suerte. Hemos logrado superar momentos difíciles en que parecía que el panorama se cerraba. La música latinoamericana hace algunos años dejó de ser tan requerida internacionalmente como lo fue hasta fines de los setenta. El movimiento político-cultural progresista, que floreció desde el 68 hasta más o menos el 78 en muchos países y en particular en Italia, se ha transformado. El exilio al que el grupo está obligado se ha hecho demasiado largo. En fin. Las condiciones se pusieron muy difíciles e implicaron e implican muchos desafíos. Pero aquí hubo tesón, seriedad, una buena dosis de sanidad física y mental, que ha permitido enfrentarlas. Y suerte, para que otros factores imponderables no precipitaran las cosas.
Cuando el contexto se hizo difícil, el Inti logró poner en el centro de su propuesta una indudable calidad estrictamente musical, que sin hipotecar sus contenidos humanos y sociales, equilibró las cosas, y, esperamos, superará los problemas.
Para sustentar todo esto, hemos debido emprender un esfuerzo managerial grande para pasar de un funcionamiento un poco artesanal a uno lo más profesional posible. Nos queda mucho por hacer, pero hemos empezado. En resumen, el nivel del grupo no es el resultado de un plan, sino el desatarse de un proceso que queremos dirigir cada vez más profesionalmente.

LUCHO: ¿Se ha internacionalizado el conjunto en su funcionamiento, en lo profesional?

EUGENIO: Es la situación la que ha internacionalizado al grupo. Cuando al Inti le fue impedido el regreso a su país por el actual régimen chileno, tuvo que enfrentar la realidad que le tocaba vivir. Y cuando esa realidad ha ido cambiando, ha tenido que ir asumiendo esos cambios y lo que significan para su permanencia y desarrollo musical.
La experiencia de ya catorce años en Europa (y no olvidemos que el grupo ha vivido dos tercios de su existencia en el exilio), ha sido riquísima en todo sentido menos en el económico. Los Inti no tienen, ni colectiva ni individualmente la posición económica que muchos les suponen, dado su innegable éxito artístico. Estos años nos han enseñado que en el mundo musical no todos los grupos buenos llegan a tener éxito ni posibilidades de supervivencia; también que no todos los grupos exitosos tienen detrás una propuesta artística válida, sino que, a veces, toda una maquinaria, una operación comercial dirigida a empujarlos. En ambos casos, entonces, la cuestión managerial es decisiva. Tal vez en América Latina exageramos lo artesanal en la misma medida en que en el mundo desarrollado exageran lo comercial, los recursos de imagen, etc.
El diseño al que nosotros aspiramos tiene como objetivo que la valoración pública y comercial del Inti no esté por debajo de su valor artístico. El grupo tiene una propuesta musical propia, representa una tradición cultural profunda en Chile, en América Latina y tiene una significación internacional. Eso hace válido plantearse su permanencia, que no está para nada asegurada, sino que depende de su propio esfuerzo. La planificación de ese esfuerzo es nuestro trabajo managerial.

LUCHO: ¿Implica esto asumir compromisos comerciales?

EUGENIO: Si por comercial se entiende la hipoteca de los contenidos y de la producción musical, no. Si, en cambio, se entiende el insertar nuestra producción en un mercado real que permita mostrar libremente lo que hacemos a la mayor cantidad de público, sí.
El Inti no es un proyecto comercial ni ha subordinado nunca su música a las tentaciones del éxito fácil ni a la mejor oferta. El grupo ha ganado un nivel interpretando con calidad estética cuestiones muy profundas y trascendentes para mucha gente. Al mismo tiempo, ha pagado en carne propia los costos que significa interpretar intereses y anhelos de su público, sobre todo cuando este pierde batallas históricas importantes. Es una lectura reduccionista y utilitaria la de quien haya entendido al Inti como un grupo de agitación y propaganda. Sus 21 LP bastan y sobran para probar lo contrario. El reconocimiento que el conjunto tiene en países tan disímiles como Suecia, Inglaterra o Ecuador, Estados Unidos o Chile, lo comprueban.
Detrás de esto no hay un juicio negativo de aquellos que se plantean agitar políticamente a su auditorio. Con la compleja situación que se vive en muchos de nuestros países, y la compleja problemática humana que se puede vivir en cualquier parte, es una orientación que puede ser más que legítima.
Si alguien se plantea ganarse la vida vendiendo discos como si vendiera otro producto comercial, allá él. Pero el Inti, de manera natural y espontánea ha tenido un desarrollo distinto. Su cohesión, que no es ocasional, tiene veinte años y se produce en torno a cuestiones esencialmente artísticas. Hay un placer, un juego y una compleja ambición en todo esto. Lo que ocurre es que nace en 1967 y en Chile, marcado por una intensísima situación de lucha ideológica y política, que en los años siguientes se ha transformado, pero que no ha menguado en intensidad. Su modo de hacer arte, que es un arte popular, se expresa mediante una forma cultural marcada por su época, y por una definición frente a su época.
Su posición frente al aspecto comercial de la música está dada por su propia historia. Al Inti nunca le ha ido mal artísticamente ni ha bajado su cotización en el mercado, sin embargo aún hoy sigue teniendo que resolver sus problemas de supervivencia.

LUCHO: Terceras personas han dicho que una razón de la aparente contradicción entre el éxito increíble del conjunto en los 70 y sus problemas actuales de supervivencia estaría en que una enorme cantidad de fondos fueron dirigidos a la solidaridad con Chile, a organismos que en el interior se preocupan de paliar de una u otra forma los efectos de la situación política y económica del país, escuelas, ollas comunes, organizaciones de ayuda a las familias de los presos políticos y desaparecidos, etc. Sin embargo, los Inti se muestran muy reticentes a hablar de este tema...

EUGENIO: Sí, y yo respeto su decisión. Hay cosas que el grupo considera deberes, y por lo tanto no espera reconocimiento por cumplirlas. Tal vez han seguido el precepto cristiano de que tu mano izquierda no debe saber lo que da tu mano derecha. Esto me parece particularmente importante en estos días en que surge toda una industria de autobombo en torno a acciones de ayuda y "caridad", especialmente en los países más desarrollados.

LUCHO: ¿Tienes el título oficial de manager del Inti?

EUGENIO: No en cuanto a la definición tradicional. No soy un agente externo que vende al grupo, sino que más bien me ocupo de esta área en términos amplios, desde adentro. En lenguaje técnico esto se denominaría "Executive Manager", pero en la práctica es bastante más flexible que eso, tanto como toda la estructura organizativa del Inti. Este grupo se formó con un criterio de participación, que apuntaba a que cada miembro entregara según sus capacidades y recibiera del grupo de acuerdo a sus necesidades. Con el tiempo, esto se ha ido ajustando a las circunstancias concretas, generando bases comunes. Pero hay una tradición importante que permite acumular estímulos de diverso tipo.
Varios miembros del grupo se ocupan de asuntos organizativos, que además se alternan. Algunos se han especializado en determinadas áreas, como Horacio en los asuntos discográficos. Nuestro centro en Roma coordina al conjunto y desde aquí se hace el trabajo managerial global. Es una forma de empresa de autogestión.

LUCHO: Cada vez que los Inti se refieren a ti lo hacen con afecto y es obvio que te consideran parte del equipo. Sin embargo, no parece haber en ellos una conciencia clara de tu rol managerial...

EUGENIO: Creo que, con algunas excepciones, no lo entienden mucho, porque tiene otra lógica. Para ellos la música tiende a serlo todo. No cuesta nada hacerlos cantar, componer, ensayar. Pero cuando se trata de aspectos más administrativos, la cosa cambia. Parecieran otorgarle a lo administrativo algunas características de arte oculto o magia negra. Pero como algunos aspectos los tocan directamente, tales como la organización de las giras o la hora fatídica del balance anual (risas), su sensibilidad en esta área se ha ido desarrollando.
Algunos de ellos, como Jorge, han tenido siempre una sensibilidad mayor por lo estratégico. Max se ha ocupado de organizar muchas giras, aprovechando su puntillosidad y su especial gracia para las relaciones públicas de todo tipo. Pero en los últimos años, que son precisamente los de mi asociación con el conjunto, se han presentado con fuerza las dificultades que implica la supervivencia en el mundo artístico internacional, de modo que la preocupación y la comprensión de todos ha aumentado.

LUCHO: ¿Desde cuándo trabajas con el Inti?

EUGENIO: Desde el 83. Esto ha coincidido con una época de transición en la forma en que el grupo enfrenta su trabajo. Habían acumulado una gran experiencia en el campo internacional, una considerable cantidad de contactos. Habían, además, establecido una serie de relaciones artísticas y comerciales que había que ordenar y poner en tensión hacia un gran objetivo: adecuar la imagen del grupo a lo que realmente estaba produciendo en lo musical y salir a ganar nuevo público y nuevos escenarios.
La gran onda ideologizante de la cultura musical, estaba dando paso a una mayor exigencia artística y a una nueva valoración de la música. El Inti quiso mostrar que desde siempre había tenido ese aspecto en su obra, acaso puesto en segundo plano por la lectura política que se hacía de ella, especialmente en Italia. No hay que olvidar que los Inti se convirtieron en portavoces de toda una generación de italianos progresistas; sus canciones fueron los himnos de la generación de los sesenta en este país.
Se trataba ahora de colocar lo musical en primer plano sin perder el aspecto progresista del trabajo del conjunto. Y todo esto apuntando a una cuestión fundamental: que el barco no se hundiera en la transición. Como en esa época mi propio barco también tenía su mar de problemas, yo me encontraba en una situación análoga y quería ocupar mis contactos y mi oficio (soy periodista y escribo poesía); así, nos pusimos de acuerdo para ver como podía yo ayudar en esa coyuntura.
Yo sigo pensando que este equipo de "viejos cracks" puede ganar cualquier campeonato, y que vale la pena ayudar en eso; ellos siguen pensando que alguien que escribe versos puede algún día llegar a ser algo parecido a un manager.

LUCHO: Mucha gente ha advertido la influencia europea en el trabajo de Inti-Illimani. ¿Ha habido también influencia europea en el funcionamiento y organización del conjunto?

EUGENIO: Ojalá pudiéramos manejarnos con el modo de hacer de un grupo europeo, con gran capacidad de planificación y, al mismo tiempo, una gran habilidad para replantearse todo con rapidez y eficacia. Tal vez nuestro defecto principal sea el llegar tarde, aún llegando bien, y carecer de esa disponibilidad, de ese desprejuicio que tiene que ver con la profesionalidad en serio.
Aspiramos a llevarnos eso como herencia y a empezar a usarlo aquí, ahora. Creo que el grupo se ubica a sí mismo como un ente del sur, con amigos en el este y en el oeste, pero del sur. Claro, cuando les cerraron un país, les abrieron un mundo. Muchas de las composiciones de Horacio y aún de José, no se entenderían si no hubieran vivido ya más de catorce años en Europa y el mundo, ni el grupo las sentiría como las toca. La matriz cultural con que se formó el Inti es chilena y latinoamericana y eso no se borra; pero el mero hecho de haber vivido acá, transforma.
Culturalmente todo influye, el ver esta televisión, este cine, vivir estas relaciones humanas en este paisaje, y en muchos otros, condiciona al músico y a su música. El Inti ha asumido esa mutación y su sonido lo refleja. José, aún utilizando casi siempre formas musicales latinoamericanas, trasluce esto; Horacio Salinas, ese formidable compositor que dirige al grupo, ha tocado cumbres realmente excepcionales en un estilo particular donde hay tanto del Pacífico como del Atlántico, tanto del Sur de Chile como de Roma, atravesando por una tremenda nostalgia que sólo un gran creador podía haber sintetizado.
Dado que nuestro objetivo es precisamente mostrar lo que el Inti es hoy, queremos movernos para que la imagen lo refleje en forma fiel. Nuestro diseño es potenciar esa diversidad y hacer que en América Latina se note ese sabor mediterráneo y en Europa se note ese otro sabor latinoamericano, y en Japón, ambos. Yo siempre he hablado de que el Inti hace una especie de "folklore en busca de país".
Organizativamente, aspiramos a una profesionalidad basada en Europa, y a ser un grupo de músicos del sur del mundo que hace música para todos, incluso "sin tiempo", como la calificó el Washington Post.
Físicamente, en el proyecto managerial del conjunto late siempre la idea de establecerse en el sur, ojalá en Chile, y seguir siendo igualmente artistas internacionales.

LUCHO: ¿Proyectos?

EUGENIO: Muchos. En el mediano y largo plazo quisiéramos agregar al objetivo primero de garantizar el desarrollo del grupo, la posibilidad de disponer de condiciones mejores para crear, y para crear en el lugar que el conjunto elija. Eso, desde ya, apunta a la necesidad de poder entrar y salir libremente de Chile y también revertir la desproporción actual entre el tiempo de creación y el tiempo destinado a giras.
Otros: nos hemos comprometido a producir para la CBS al menos tres LP en los próximos cuatro años, y eso no es poco. Yo aspiraría a mantener también la colaboración con otros artistas en todos los planos, y a aumentar el rol del Inti en la creación de un movimiento latinoamericano por la democracia, por los derechos civiles y humanos, por nuestras reivindicaciones masivas. Aún no se mide cuán grande fue la importancia del movimiento de la Nueva Canción en América Latina, y cómo entró en la vida personal y en lo colectivo de nuestra gente. Pero, por sobre todo, hay que aprovechar que en música no se envejece, y que se trata de inventar, de abrir, de ampliar, de apuntar a la Utopía, de ganarle espacio a las tantas formas que la muerte asume. En el fondo, para eso es todo este trabajo, aunque al final se viva la aventura al tres y al cuatro.










 
  

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