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Héroes sin capa roja

Obeses, el grupo para el que el mundo no está preparado

por Miquel Martínez Herrero el 29/10/2014 

El cuarteto de Tona (Barcelona) cerró la gira de presentación de su segundo álbum, Zel, ante un auditorio abarrotado de fieles. Obeses han llegado para quedarse, con la ambiciosísima meta de sacudir los cánones de la creación musical contemporánea. Darán que hablar.

Obeses interpreta «Rere les Finestres» ante un auditorio en pie. © Eduard Morató
Obeses interpreta «Rere les Finestres» ante un auditorio en pie.
© Eduard Morató

 

Django Reinhardt, Gamma Ray, Rossini. No es un remake freak de Vicky, Cristina, Barcelona. Son tres de los muchos nombres que pasaron por la cabeza de un servidor en el recital del pasado 18 de octubre. Obeses pusieron punto y final a 20 meses de presentación su segundo disco, Zel (2013), ante una legión de seguidores entregados y variopintos: el llamamiento del grupo a asistir vestidos de etiqueta o con disfraces estrafalarios convirtió la sala pequeña del Auditori Àtrium de Viladecans (Barcelona) en un auténtico carnaval. Monjas, superhéroes, Santa Claus y Peter Pan levantaron sus cuernos y corearon los estribillos del cuarteto catalán.

 

¿Cómo explicar la propuesta de Obeses? Atrevimiento, creatividad, perfeccionismo, ambición, densidad. Rizar el rizo. Infinita variedad de colores, influencias y matices. Su punto de partida es una base rock cimentada en unas adolescencias heavies y melenudas. Vemos puntuales rasgos de power metal (veloces motivos de guitarra, un intrépido doble pedal, gritos agudos…), así como de grupos más experimentales y progresivos, como Mr. Bungle, y los clásicos Led Zeppelin, Deep Purple… Ah, y Queen. Toneladas de Queen. En su sonido, en sus coros a tres y cuatro voces y en el virtuosismo, la personalidad extravagante y el carisma de su frontman. Pero no nos olvidemos de las especias de la receta: pinceladas de música clásica, gypsy jazz, habanera, sardana, pop… Todo envuelto en una aureola de solemnidad, épica y grandilocuencia con dosis de humor y un punto latente de sexualidad.

 

La primera bala de la noche fue Botifarra amb Seques (Butifarra con Judías), primer single de Zel. Divertida, pegadiza y coreable, perfecta para abrir fuego por todo lo alto. A partir de ahí fueron desfilando prácticamente todos los temas de los dos discos de la banda, el ya citado Zel y Obesisme Il·lustrat (2011). Y con cada pieza, un universo. Erotismo manouche en Correm!Corramos!), burlesque de vodevil en El Tocador de Senyores, western en Ell no era un cowboy o la sentida habanera Com la Sal al Mar son temas emblemáticos de la banda, que se combinaron con otras joyas menos conocidas, como la épica El meu poble i jo (Mi pueblo y yo), con letra del poeta catalán Salvador Espriu; la mezcla entre salsa sui generis y rock de Paradís; o Rere les Finestres (Detrás de las ventanas), imponente himno coral cantado a capella por los cuatro, dedicado a los obreros anónimos que soportan largas y duras jornadas de trabajo (héroes sin capa roja, como dice la letra).

 

Hablando de Obeses resulta inevitable caer en una interminable lista de adjetivos y etiquetas, pues su riqueza, nivel de detallismo y cantidad de matices es más que notable. Cada corte es un ejercicio de superación e inventiva. Hay piezas que, por originales, difíciles o geniales merecen mención aparte: el cantante y guitarrista Arnau Tordera I y el teclista Arnau Burdó sacaron a relucir su faceta felina en el Duetto Buffo di Due Gatti (Dúo humorístico de dos gatos), adaptación de un aria de Rossini cuya letra se compone exclusivamente de maullidos. Por otro lado, Tordera hizo una auténtica exhibición de registro y técnica vocal en la increíble Arie du L’Hermafrodite (Aria del Hermafrodita), una pieza de sonido 100% Queen pero con la particularidad de emular un dueto para voz masculina y femenina, con el amplísimo espectro vocal que eso conlleva. Pero, pequeño detalle, los dos roles los asume Arnau Tordera I, él solito. Una auténtica virguería.

 

Otra grandísima composición del cuarteto vigatense es el Quartetto Buffo di Pollame (cuarteto humorístico de aves de corral), en la que, retomando la senda del dúo gatuno de Rossini, se convierten en gallos, gallinas y patos. Es increíble cómo, tras la anécdota de la letra onomatopéyica, se esconde una obra de una brillantez enorme. Creatividad e imaginación en mayúsculas. Complejidad, riqueza de arreglos, detalles y timbres… En 5 minutos, Obeses cuentan una historia y nos adentran en una trama diciendo sólo cuack cuack, piu piu y kikiriki. No es moco de pavo, y nunca mejor dicho.

 

Del concierto en Viladecans cabe destacar también la osadísima versión de Bohemian Rhapsody, sin duda una de las canciones más grandes de la historia del rock. Obeses demostraron otra vez que se atreven con todo y su ejecución del himno de Mercury fue de aprobado con nota. Y por último, qué decir de L’ombra sols fuig en la nit (La sombra sólo huye en la noche). Se trata de un micro-musical de 8 minutos, sólo le falta una puesta en escena como tal. Arreglos sinfónicos, pasajes muy distintos que evocan las varias escenas y, sobretodo, el concepto vocal y de letra: diálogos, voz principal y coro… Las partes más heavies son el único elemento atípico, pero en líneas generales, la inspiración en el teatro musical es rotunda.

 

De izquierda a derecha: Arnau Burdó, Maiol Montané, Arnau Tordera I y Jaume Coll. © Eduard Morató
De izquierda a derecha: Arnau Burdó, Maiol Montané, Arnau Tordera I y Jaume Coll.
© Eduard Morató

 

Tras interpretar casi todas las canciones de sus dos álbumes ante un público entregado, cómplice y conocedor de causa, el concierto terminó como había empezado: con el hit Botifarra amb Seques, pero esta vez cantado por el público. Quizás el único punto negativo de la noche fue un sonido que no estuvo del todo a la altura de las circunstancias. Fueron dos horas de actuación dónde cada músico hizo gala de su rol y de sus cualidades. Al bajo, el hombre tranquilo y discreto, Jaume Coll, mostró una gran solidez en la ejecución. Músico de garantías, que transmite aplomo y seguridad, algo fundamental en un instrumento como el bajo. A la batería, Maiol Montané rebosó energía y contundencia. Su potencia, velocidad y dominio del doble pedal le convierten en el batería perfecto para las fases más rockeras y heavies de Obeses. El corpulento baterista conoce muy bien este terreno desde hace muchos años (de hecho, formó parte del grupo de metal Segle XIII junto a Arnau Tordera y Arnau Burdó cuando eran prácticamente adolescentes), y se mueve en él como pez en el agua, aunque también se desenvuelve más que correctamente en los pasajes más experimentales. Por su lado, Arnau Burdó, vestido con un pijama y sombrero de paja, se desempeñó como lo que es, un gran teclista y un buen cantante. Sobre él recaen la gran mayoría de segundas voces, y el papel de Jaume y Maiol en ese sentido es más puntual. Además, es el comodín del grupo para rellenar y acercar el sonido del directo al trabajo de estudio, pues dispara samples desde un PC y con el teclado emula secciones de vientos y cuerdas.

 

Y para acabar, Arnau Tordera I (su nombre artístico monárquico es un guiño a su anterior alter ego, Princesa Rosa, de su etapa en Segle XIII). En pocas palabras, un grandísimo cantante y guitarrista, un carismático frontman y un genial compositor. Tiene un mérito gigante ejecutar al mismo tiempo una labor guitarrística y vocal tan compleja, y él lo hace con absoluta solvencia. A la guitarra, Arnau atesora la velocidad y técnica propios de un buen guitarrista de raíces heavies; versatilidad para sonar clásico, gypsy, pop, rock o metal según el guion lo requiera, y gusto para escribir riffs, melodías y solos bonitos y genuinos. A la voz, un registro amplísimo, unos agudos a los que saca mucho partido y una gran autoestima, un punto exhibicionista que le lleva a componer, por ejemplo, una pieza que es puro lucimiento personal, como l’Arie du l’Hermafrodite. En lo que respecta a la personalidad como frontman, el personaje de Arnau queda bastante natural encima del escenario, dónde habla poco, pero, a decir verdad, un tanto forzado en las entrevistas, aunque con el tiempo va tomándole más la medida. Su lenguaje culto, barroco y rebuscado y su tono altivo pueden tirar un poco para atrás al principio y le han valido algunas críticas y polémicas. Pero por otro lado, también gracias a esta personalidad extravagante el grupo ha conseguido atraer cierta atención mediática, con la popularidad que eso conlleva. Y, por último, hay que detenerse ante la brillantísima labor compositiva de Arnau. Una mente creativa sin límites. Probablemente han innovado y arriesgado más Obeses en sus dos discos que nadie más en Catalunya en décadas. Su vastísimo conocimiento de diferentes estilos es todo un lujo, un recurso clave para dar forma a creaciones tan ricas y eclécticas. En ese sentido, su formación (es licenciado en filosofía y en composición musical) le ha dotado de herramientas para materializar todas sus ideas.

 

Arnau Tordera I © Eduard Morató
Arnau Tordera I
© Eduard Morató

 

Obeses concibe la creación artística desde un punto de vista opuesto al predominante: rebelándose ante un mundo donde triunfa lo fácil de digerir y todo aquello que implique un esfuerzo intelectual importante está condenado a ser minoritario. De hecho, la crítica empieza en su mismo nombre, un símil entre la obesidad y el consumo de bienes culturales de poco valor artístico. En el reino del fast food, la telebasura y la música vacía, Obeses mezcla mil y un estilos, escribe piezas de 10 minutos y versiona a Rossini. La triste conclusión a la que llega un servidor es que Obeses muy difícilmente llegará a ser un grupo de masas. ¿Por qué no lo merecen? No, si alguien lo merece son ellos. La respuesta es mucho más desesperanzadora: porqué el mundo no está preparado para entender, apreciar y valorar lo que es Obeses y lo meritorio y revolucionario de su modo de hacer. Pero ellos van abriéndose camino y creciendo con paso firme: la legión de fieles cada vez es más grande, en Cataluña se han hecho un hueco en los medios y la expectativa ante su tercer trabajo es grande.

 

Uno se pregunta con qué nos van a sorprender esta vez, qué más serán capaces de inventar. Y es que con tal creatividad, uno se los imagina desenvolviéndose con éxito en ámbitos muy diversos: haciendo un musical, una ópera-rock (de hecho, parece cuestión de tiempo que estas dos cosas sucedan), o incluso teatro, humor… Y atención, porque otra de estas hipótesis se va a hacer realidad: la unión del grupo con una orquesta sinfónica, como ya han hecho con más o menos acierto infinidad de grupos (Pink Floyd, Emerson, Lake & Palmer, Scorpions, Kiss, Metallica…). Obeses lo hará realidad en mayo de 2015 en el Auditori de Barcelona, con el espectáculo Obeses 3D, para el que han unido fuerzas con la Banda Municipal de Barcelona. Ojito, porque los arreglos para orquesta sinfónica corren a cargo de Arnau Tordera.

 

Obeses es una bocanada de aire fresco, de ideas nuevas y de excelencia en una escena catalana muy trillada. Obeses es esperanza. Con todos sus miembros por debajo de la treintena, tienen un recorrido infinito por delante. Aciertan al incluir en su repertorio la versión de Queen, los cacareos y graznidos, los maullidos y el italiano macarrónico de l’Arie du l’Hermafrodite, pues sería una lástima que el factor idiomático obstaculizara una apertura al público internacional que es de justicia que llegue tarde o temprano. Si tienen una pizca de suerte sin la que no se puede ir a ningún lado, si el mundo se rinde a la evidencia y sobre todo, si perseveran (y seguro que lo harán, porque se les ve más convencidos que nadie de que lo que hacen vale quilates), no tienen techo.

2 Comentarios
#2
LoSonat
Catalunya
[02/11/2014 22:58]
Vota: +3
Obeses son muy grandes. El mundo se merece un grupo cómo este, y si quieren traspasar fronteras necesitan cantar en más lenguas. No digo que dejen de cantar en catalán, nuestra lengua necesita música cómo esta, pero igual que mezclan estilos que mezclen lenguas. Catalán, francés, castellano, inglés, italiano... seria un regalo para el mundo.
COMENTARIO MEJOR VALORADO
#1
Laura
Catalunya
[30/10/2014 12:10]
Vota: +11
No se puede describir mejor el buen hacer de Obeses. Ojalá hubiese un público mayoritario capaz de apreciar tal "delicatessen". Espero y deseo que la trayectoria de este grupo sea larga y tan fructífera como hasta ahora para deleite de sus seguidores.









 
  

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