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V aniversario del fallecimiento de Ia Clua (1 de 2)

Bon dia Ia Clua

por Manel Gausachs el 13/09/2016 

Hoy publicamos el primero de dos artículos dedicados a su legado charlando con los cuatro músicos que estuvieron más cerca de su obra: con su hermano Jordi Clua, durante muchos años bajista de Joan Manuel Serrat y miembro del grupo de jazz-rock Barcelona Traction, con Manel Joseph, alma mater de la Orquestra Plateria y que formó los Dos + Un junto a los hermanos Clua, con Jordi Batiste, la otra mitad de Ia i Batiste y cantante del grupo de rock progresivo Màquina!, y con Jorcx, su ayudante en su estudio de grabación y joven cantautor que ha versionado varias de sus canciones.

Josep Maria Clua i Soba (14 de agosto de 1951 – 13 de septiembre de 2011). © Xavier Pintanel
Josep Maria Clua i Soba (14 de agosto de 1951 – 13 de septiembre de 2011).
© Xavier Pintanel

 

Bon dia Lluna (Buenos días Luna) seguramente es una de las canciones más recordadas del mundo de Ia Clua. Un mundo onírico hecho de lindas melodías e imágenes poéticas que habla de paraísos de belleza y que recurrentemente busca la felicidad en la noche y en el nacimiento del nuevo día. Bon dia Lluna es la canción que abre Chichonera’s cat (Òliba-Edigsa, 1975), un hito del pop-rock catalán y de la escena underground española de la primera mitad de los 70, una obra de referencia para músicos coetáneos y para músicos de generaciones venideras, a pesar de que en su momento no obtuvo el éxito comercial que merecía.

 

En mi modesta opinión Ia Clua fue ante todo un creador de música Pop en constante búsqueda por conectar con los tiempos y aportar algo o mucho de grandeza, pero siempre dentro del Pop. A finales de los 60, siendo aún menor edad hizo Pop con los Dos + Un a partir del folk norteamericano y de alguna que otra reminiscencia de canto coral catalán. Con Ia i Batiste en los 70 hizo Pop a partir de los grandes ejemplos de polifonía masculina que el Rock estadounidense hacía en aquellos años pero con algunas gotitas de ‘progresividad’ y de la experimentación musical que se producía en Barcelona, y con mucho surrealismo y humor catalán. Con Moto Clua, en 1978, intentó erigirse como un dandi elegante y construir un sonido de guitarras de gran riqueza harmónica como las que también tenían los Teverano de Josep Maria Bardagí, el productor del disco. Con los Ia i Batiste en los 90, y con el apoyo en un primer momento de Pep Sala de los Sau, quiso hacer un Pop-Rock 'profesional' y más estándar. Y, por último, en su último y único disco con su nombre estricto (!), Ia Clua, creo que nos quiso decir: "Aquí estoy yo y quiero hacer Pop adulto de autor homologable internacionalmente", algo que, cinco años después de su muerte, desgraciadamente sigue siendo inexistente en el mercado de la música en catalán.

 

No publicó mucho pero la mayor parte de lo que publicó fue muy influyente. Cinco singles con los Dos + Un, dos importantes LPs en los 70 con Ia i Batiste, un disco en solitario bajo el nombre el nombre Moto Clua, dos discos en los 90 de nuevo con los Ia i Batiste, y ya en el siglo XXI su obra póstuma en solitario.

 

 

En este primer artículo, de una serie de dos, preguntamos a los entrevistados —que presentaremos a continuación— sobre el conjunto de la obra de Ia; y en el segundo artículo, hablaremos sobre cada una de sus obras en orden cronológico, conoceremos detalles desconocidos del proyecto fallido de Página Blanca de principios de los 70 y sobre un posible nuevo disco de Ia i Batiste que Ia quería hacer a finales de los noventa y que no se hizo, e indagaremos sobre su faceta de músico de bandas sonoras y publicidad, su faceta más desconocida.

 

Jordi Clua en el homenaje que se le dedicó a su hermano el 4 de noviembre de 2011 en la sala Luz de Gas de Barcelona. © Manel Gausachs
Jordi Clua en el homenaje que se le dedicó a su hermano el 4 de noviembre de 2011 en la sala Luz de Gas de Barcelona.
© Manel Gausachs

 

Jordi Clua, hermano dos años mayor y quien bautizó a Josep Maria con el diminutivo 'Ia' —"i" latina más una "a"—, siempre fue su principal compadre musical. Lo acompañó en prácticamente todos sus discos. De Dos + Un, el grupo que formaron juntos con Manel Joseph, hasta su último disco El món on visc (El mundo donde vivo) (Picap, 2006). A Jordi el gran público lo conoce porque entre 1977 y 1991 fue el bajista de los discos y giras de Joan Manuel Serrat, pero Jordi es mucho más. Es uno de los más destacados bajistas del jazz-rock catalán de los setenta, en The New Jazz Trio y posteriormente en Barcelona Traction junto al pianista Lucky Guri y al batería Francis Rabassa. Su maestría a las cuatro cuerdas está presente en obras importantes como Tot l‘enyor demà (Toda la añoranza de mañana) (Zeleste-Edigsa, 1976), el disco que Jordi Sabatés hizo acompañado de Tete Montoliu (1933-1997). Y su versatilidad y profesionalidad fue requerida por gran parte de ‘la Nova Cançó’: Enric Barbat (1943-2011), Maria del Mar Bonet, Quico Pi de la Serra y Ovidi Montllor (1942-1995), entre otros.

 

Desde 1994 reside en Mendoza (Argentina) y desde el 2003 pasa largas temporadas en Ibiza. Actualmente toca con un cuarteto jazzístico mendocino que cuenta con la cantante Ofelia Cuadra y prepara los conciertos de presentación de un disco de tango-jazz del trompetista Roque Crescitelli y su hija Albertina Crescitelli, pianista de música clásica y admiradora de Piazzolla. Y, en Ibiza, los últimos años ha grabado con el pianista de free-jazz alemán Joachim Kühn y con su amigo Isidor Marí y Joan Barbé un disco de versiones de Dylan Serà molt fort (Será muy fuerte) (Discmedi, 2013). Nos comunicamos con Jordi Clua a través de Internet y esquivando las inclemencias meteorológicas que provoca el Zonda, un potente viento que proviene del Pacífico, cruza los Andes y acecha periódicamente Mendoza.

 

Manel Joseph frente al primer single de Dos + Un, casi cincuenta años después de su publicación. © Manel Gausachs
Manel Joseph frente al primer single de Dos + Un, casi cincuenta años después de su publicación.
© Manel Gausachs

 

A Manel Joseph, todo el mundo lo conoce por ser el cantante y líder de la Orquestra Plateria, formación de baile que a mediados de los setenta modernizó y le dio un nuevo significado a la música ‘latina’ en España al igual, por ejemplo, de lo que hizo la ‘New Wave’ anglosajona, por aquellos mismos años, con el rock’n’roll de los 50 y 60. Hay un antes y un después de su versión de Pedro Navaja de Rubén Blades. Manel es una figura clave en la música catalana con aromas del otro lado del Atlántico, desde los 70 a la actualidad. Con Marià Albero (1950-2013) formó Patatas Fritas antes de la Plateria, con Gato Pérez (1950-1990) —cuando aún no se llamaba así— formó el dueto Gato y El Trilla, el precedente inmediato sobre el cual, en buena medida, se apuntaló parte del disco Carabruta (Ocre-Belter, 1978).

 

Ha acompañado a las segundas voces a Jaume Sisa y a las percusiones a Maria del Mar Bonet, y ‘trabajó’ sonidos del Mediterráneo con La Rondalla de la Costa junto a Xavier Batllés y otra vez a Marià Albero. Y en los últimos cuatro años ha publicado sus dos primeros discos como cantautor, el último hace pocas semanas, Que en som d’animals (Hay que ver lo animales que somos) (Satélite K, 2016), una segunda colección de canciones sobre la condición humana escritas desde su agudo sentido del humor cáustico. Nos reunimos con él en un pequeño ‘Kebab’ (restaurante turco) a pocos metros de la playa de El Masnou pocos días antes de que se fuera a Lisboa a tocar con la Orquestra Plateria en su gira de despedida y de que presente, el próximo 16 de septiembre, su nuevo disco en el CAT del barrio de Gracia.

 

Jordi Batiste © Xavier Pintanel
Jordi Batiste
© Xavier Pintanel

 

Jordi Batiste como Ia Clua empezó en un grupo de folk, en este caso Els Tres Tambors, un grupo históricamente clave en la historia del pop-rock catalán y grupo que, a pesar, de aparecer muy poco antes que Dos + Un fue una influencia para ellos. Poco después Jordi Batiste, al igual que Ia Clua, pasaron a fundar y a ser los cantantes solistas de grupos de rock progresivo en inglés: Jordi Batiste de los Màquina! durante dos años (1969-1970), y Ia Clua efímeramente en el grupo de un solo single Estrategema (1971). Jordi e Ia eran como dos almas gemelas siguiendo dos caminos paralelos. El proyecto fallido de Página Blanca —del cual hablaremos extensamente en la segunda parte del artículo— los unió por primera vez en 1971. Ese proyecto naufragó pero de sus cenizas nació Ia i Batiste, el proyecto musical que marcó un antes y después en sus carreras en dos etapas, de 1972 a 1976 y de 1993 a 1995. Después de la primera etapa Jordi transmutó en el rocanrolero surreal Rocky Muntanyola, con el que editó un disco de estudio y participó en el disco en directo del festival Canet Roc de 1977; mientras Ia Clua pasó a ser Moto Clua y más adelante el cantante de la Orquestra Frenesí.

 

A mediados de la década de los 80 Jordi dejó la ‘carretera’ y, ¡nuevamente al igual que Ia!, se dedicó a componer música para publicidad llegando a hacer la música de dos campañas navideñas de la marca Codorníu, una de la cuales grabando con la mismísima Royal Philharmonic Orchestra de Londres. Y a partir de la segunda mitad de los 90, después de la disolución de Ia i Batiste, ha publicado dos discos en solitario y tres discos junto a Gerard Quintana bajo el nombre de Els Miralls de Dylan de versiones del cantautor de Minnesota. El pasado mes de mayo hizo un concierto bajo el título de Toca revisió (Toca revisión) donde recuperaba una selección de temas de toda su extensa trayectoria acompañado de músicos de la talla de Max Sunyer, Carles Benavent, Luigi Cabanach, Emili Baleriola, Amadeu Casas y Manel Joseph. Un concierto retrospectivo que está previsto que lo repita este mes de noviembre. Y este mes de septiembre tiene previsto entrar a grabar un nuevo disco y espectáculo multidisciplinar que le hace mucha ilusión. Se llama La lluna en el fang (La luna en el fango) y son unas 25 canciones basadas en una novela inédita que escribió su padre Joaquim Batiste sobre pasajes de su biografía, que en la versión sobre un escenario contará con la participación de la compañía Insectotròpics, y que el disco la coproducirá Quimi Portet en su estudio Music Lan y en el del propio Jordi. Con Jordi Batiste nos reunimos en su casa del Ensanche de Barcelona.

 

Pero si hay un músico joven a quien Ia ha dejado mella es Jordi Calmet, artísticamente conocido como Jorcx. Este cantautor de voz melancólica y amante de la poesía ha publicado nueve discos, cinco de los cuales auto editados, entre los cuales destaca uno de 2006 dedicado integralmente a versionar Leonard Cohen al catalán que mereció una nota de reconocimiento del maestro canadiense. Jorcx, en el 2003, un año antes de debutar discográficamente, entró como meritorio en los estudios de grabación de Ia Clua a título de prácticas de un máster de comunicación audiovisual que estaba cursando, y se quedó hasta el 2008 como ayudante suyo en sus trabajos de publicidad, donde le ayudó sobre todo en cuestiones informáticas y con el inglés.

 

Jorcx es una de las personas que conoce más los últimos años de carrera musical de Ia. Este año que acaba de publicar Cançons poètiques, etc. (Canciones poéticas, etc.) (Auto editado, 2016), actúa en bares como George Busker, su álter ego dedicado a versionar a ‘grandes’ como Dylan, Cohen o Springsteen, en versión original. Jorcx es el artista que ha grabado más versiones de temas de Ia y tuvo el honor en el 2004 que los Ia i Batiste cantaran en Al final del viatge (Al final del viaje), un tema suyo de su disco de debut Racons del temps (Rincones del tiempo) (Discmedi, 2004), un disco que se grabó en los estudios de Ia y que resultó ser la última vez que la pareja cantó junta en un disco.

 

Jorcx, admirador, ayudante y discípulo de Ia Clua actuando en el Pastís de Barcelona, uno de los bares preferidos de los hermanos Clua. © Alejandro Cano
Jorcx, admirador, ayudante y discípulo de Ia Clua actuando en el Pastís de Barcelona, uno de los bares preferidos de los hermanos Clua.
© Alejandro Cano

 

A continuación los cuatro nos responden a las mismas preguntas.

 

¿Cómo definiríais a Ia como compositor de canciones?

 

Jordi Clua: "Lo que yo siempre he considerado de mi hermano es que tenía facilidad para hacer melodías bonitas. Considero que esto es primordial en un autor, el saber hacer una buena melodía para poder desarrollar luego unos arreglos. Porque si la melodía no sirve es complicado, muy complicado… Ia desde siempre me sorprendió por esto. Porque en los años de Dos + Un era él quien más que nadie componía musicalmente.

 

Ahora me viene a la cabeza la admiración que siempre le ha tenido Joan (Manuel Serrat). Cuando yo estaba con él siempre lo hablábamos. Joan Manuel (Serrat) siempre tuvo por Ia una gran estima por su facilidad melódica, como melodista, porque si te fijas Joan (Manuel Serrat) también es más que nada un gran melodista. O sea que son tipos que con tres acordes, como por ejemplo el Mi mayor, el La y el Re mayor, pueden llegar a hacer una melodía bonita… Por ejemplo, Joan quiso grabar (El jazmín y la rosa) (tema que incluyó en su disco Banda sonora d’un temps i d’un país, (BMG-Ariola, 1993)) que considero que es una gran canción de Ia.

 

¡Tiene muchas canciones bonitas! Yo siempre lo admiré mucho por su talento natural, porque se preocupaba más por expresarse que por la perfección técnica. En cierto modo era más las ganas de hacer una cosa que las ganas por hacerlas bien. En cambio yo siempre me he dedicado más a la cuestión interpretativa de la música, más a interpretar cosas de los demás. En su caso, en cierto modo, eran más las ganas de hacer una cosa que las ganas por hacerla bien. En eso nos diferenciábamos porque yo he dejado de hacer cosas porque mi grado de exigencia (instrumental) no me deja seguir haciéndolas. Hoy precisamente estaba escuchando por Internet un disco que no lo tengo físicamente porque lo he perdido en las idas y venidas, que es El món on visc. Este último disco, que grabamos en los estudios de Pep (Sala) en Vic. Este disco tiene unas melodías increíblemente bonitas".

 

Manel Joseph: "Era una persona extraordinariamente dotada para la melodía y con muy buen gusto para ‘vestirlas’. O sea ha hecho unas melodías siempre originales, preciosas, en la línea ‘mcarteniana’, de Paul McCartney. Lo digo en el sentido de ese preciosismo que también tiene el MCartney en la melodía, melodías a menudo basadas en canciones populares… Yo diría, para resumir, que era un tipo muy dotado para hacer unas melodías muy inspiradas y con mucho gusto para vestirlas con acordes amplios y bonitos".

 

Jordi Batiste: "Era un gran compositor de canciones, de baladas de estilo folk… Pero para mí hay ‘Ias’ diferentes… Empezamos a trabajar juntos en 1971 y fue evolucionando. Es un tío que hacía unas canciones muy ‘redondas’ (bien acabadas), que desde el punto de vista de su construcción eran fáciles de cantar, que te ‘entraban’ muy bien… Era un gran compositor de canciones. No era un músico de ‘música progresiva’ —aunque a Ia i Batiste a menudo nos han calificado y encuadrado dentro de la ‘música progresiva’, más que nada por la época—. Yo creo que el gran valor de Ia es que hacía melodías, ¡y armonías!, o sea, lo que es una ‘canción’, vaya".

 

Jorcx: "Ia era un compositor instintivo. Sus canciones se caracterizaban por las melodías, eran el punto principal de sus canciones, los acordes y las letras evidentemente también apoyaban la canción pero él se basaba principalmente en la melodía y en su manera personal de interpretar esa melodía. Eso era lo más personal de Ia. Yo lo definiría así: como un gran melodista, un gran cantante, un gran intérprete…".

 

 

¿Cómo definiríais la voz de Ia?

 

Manel Joseph: "En esto nos parecíamos un poquito, hablando parecemos que estamos afónicos y luego en el momento de los agudos salen unos… que la gente dice: "¡Hostia! ¿De dónde lo ha sacado esto?"... A la voz del Ia quizás lo que la definiría sería la fuerza. Pasaba con un ‘reprise’ (aceleración) brutal de la dulzura más tierna a la fuerza más ‘jamesbrowniana’(Y sonríe), de estar cantando una balada súper suave a de repente hacer una subida súper desgarrada en la línea de un Stephen Stills, por ejemplo, con aquella voz ronca… Pero sobre todo era la fuerza, esa fuerza expresiva que traspasaba el escenario".

 

Jordi Clua: "Ia era visceral, era un músico que cogía la guitarra, o bien el teclado, y se ponía a hacer unos acordes y de repente se ponía cantar tal cual, simplemente porque le gustaban nuestros coetáneos que han sido los Beatles y más para aquí The Police… y todos estos tíos que son grandes músicos pero dedicados no a los instrumentos si no a configurar una obra. Ia siempre ha visto todo esto de la música como algo global, creo yo… Y que las cosas que ha escrito y cantado forman parte de un momento de su vida, por eso salió el Chichonera’s, por eso salió el Un gran dia… Porque si te fijas todos sus discos tienen características diferentes…".

 

Jordi Batiste: "Tenía un registro de voz súper agudo, ¡y no hacía falsete! Y además afinaba muchísimo, y podía improvisar con la voz y siempre las ‘clavaba’ todas. Y cuando hacía segundas voces yo me ponía a cantar y él… ¡pam! la ‘clavaba’ a la primera de forma definitiva (Y sonríe). Era algo innato en él, para nada de técnica ni de estudio. Yo conocí (artísticamente) a Ia por la radio. Oí una canción que decía… (Y nos canta un fragmento de canción Jocs d’infants de Dos + Un). Jocs d’infants (Juego de niños) es una canción que la ponían mucho por la radio… Y yo la oía y pensaba: "¡Hostia! ¡Pero este tío que voz que tiene…!". Me enamoré de su voz, de cómo cantaba. En ese momento no sabía que él también componía. Y después un día nos conocimos personalmente porque coincidimos en Radio Barcelona, yo iba con Màquina! a hacer una entrevista y él con Dos + Un a actuar, o al revés, no lo recuerdo exactamente. Esta fue la primera vez que lo conocí personalmente, pero como cantante su voz ya la conocía y me tenía como enamorado… Era una voz un poco como la mía que subía mucho, que cantaba con tonalidades muy altas. Era una voz muy privilegiada. Hasta en los últimos tiempos que se le oscureció un poco seguía subiendo mucho. Hacía cosas a las que yo no llegaría ni loco".

 

Jorcx: "Un gran voz, una voz muy harmoniosa, muy personal. Una voz que hace unos agudos sorprendentes pero sobre todo muy harmoniosos. Porque hasta cuando canta melodías más suaves también hace unas inflexiones muy tiernas, muy suaves. Es una voz que es muy agradable de escuchar pero que al mismo tiempo tiene mucha fuerza cuando tiene que subir. Es como un ‘arranque’ de fuerza de voz. Es una voz que se abre, que abre mucho el pecho para sacar mucho la voz, que no sería lo que es el falsete que es cerrar la garganta e impostarla. Él más que cerrar lo que hace es abrir mucho el pecho desde la profundidad. Él sabía jugar mucho con su voz, porque en la radio hacia muchas imitaciones (Se refiere a la etapa en la que hizo el programa de radio Clixtabrugui junto a Jordi Batiste en Catalunya Ràdio (1990-1993) y en canciones también hacia voces extrañas… Yo creo que su voz era muy radiofónica. Es una lástima que no hubieran hechos más cosas en la radio y que no le sacaran más partido a su voz…". 

 

 

¿Cómo definiríais a Ia como poeta, como letrista? ¿Cómo definiríais el mundo que contaba en sus canciones?

 

Manel Joseph: "Yo creo que su caballo de batalla era la metáfora surrealista. Yo siempre lo vi bastante surrealístico, bastante basado en las imágenes, muy lleno de metáforas que muchas veces ya le gustaba que no se supiera exactamente qué querían decir. Yo creo que esto a él le hacía gracia aún más si cabe… No sé si más surrealista o absurdo… entre Dalí y Groucho Marx… No sé cómo te lo explicaría. Yo diría que en la vida no me he reído tanto con alguien como con él… y de cosas que otra persona diría: "¿Pero mira que tontos o infantiles que son estos dos?", pero partiendo del humor del Groucho Marx —que nos unía mucho a todos— con frases como: "Esto lo entendería hasta un niño de hasta 5 años. ¡Tráiganme a un niño de 5 años!’… Frases que marcaron nuestra vida… En esto tipo de cosas queda un poco retratada nuestra actitud artística, la verdad. Que por cierto, en esto del sentido del humor Ia luego contactó mucho con otro ‘monstruo’ de esta ‘onda’ de la vida que era el ‘Maestro’ Josep Maria Bardagí que, todo sea dicho de paso, tiene a un buen heredero en su hermano Pere (Bardagí), que si puedes búscalo en facebook y mira las cosas que llega a decir por ahí, o busca su libro cojonudo El desertor profesional (Sloper, 2010). Búscalo porque da muchas claves de la relación de muchos de nosotros con el ‘oficio’ (de la música).

 

Todo este humor también era hijo o heredero de una generación de músicos anteriores como la del (Josep Lluís Soler) ‘Beethoven’, el (Aureli) Vila, músicos que habían ido con el Serrat a América. Todos estos llevaban a cuestas un bagaje de sentido del humor cáustico provocado por tanta carretera… Porque quieras o no quieras cuando eres músico te haces una vida y realidad paralela a la ‘vida real’, o a la ‘vida normal’, porque cuando la gente se va a dormir tú te levantas, cuando la gente va de vacaciones tú trabajas, siempre vas al revés de los demás… Y eso crea un 'micro-clima' propicio al humor cáustico, a menudo bastante antisocial, y bastante irreverente como el que tienen toda la pandilla que había tocado con el Tete Montoliu: el (Enric) Ponsa, el (Ricard) Roda, el (Francesc) Burrull, toda una generación que tienen un lenguaje propio… Todo esto era un bagaje que nuestra generación incorporamos a nuestra manera de hacer y a nuestra manera de ver la vida. Y es que Ia y yo que éramos ‘cul i merda’ (uña y carne), nos incorporamos a este oficio a través de este sentido del humor…".

 

Jordi Clua: "Respecto a esto te diré que yo diría que en su último disco, a diferencia de los otros, es mucho más retrospectivo de él mismo, quizás porque es el más maduro, porque los otros no tenían ese punto de introspección. En este disco (se refiere a El món on visc) tengo la sensación personal —que puedo esté equivocado— que es como si él tuviera un presentimiento, porque en muchas de las canciones parece como si le faltara tiempo para acabar de hacer algo. A lo mejor no es cierto, a lo mejor es algo subjetivo mío, pero me lo parece. Estoy pensando en canciones como Una nit a la ciutat (Una noche en la ciudad), Cor endins (Corazón adentro),… Quizás él en ese momento ya estaba en otra etapa, es como si un poco hubiera renunciado a muchas cosas, a muchas cosas que antes las hubiera vivido a tope. ¡Porque eso sí que es verdad! Lo que yo siempre admiré de Ia es que pudo hacer todo lo que quiso hacer y en el momento en que lo quiso hacer. ¡Y esto es importante! Esto se refleja en sus canciones… Cuando habla de África (se refiere a la canción Àfrica de ese disco)… En la última época estaba muy preocupado por la que llamamos entre comillas globalización… Esa canción es un poema precioso… Es un poema que me sorprende y que me pone la piel de gallina. Justamente esta canción la estaba escuchando hoy y han venido mis hijos, con sus parejas, y hemos estado comentando que es un disco muy bonito y muy importante".

 

Jorcx: "Como letrista lo veo más surrealista, onírico y existencialista… Quizás en una órbita diferente al Sisa o al Pau Riba… Una órbita quizás más existencialista. Muchas canciones hablan de él, del mundo visto a través de sus ojos, con muchas metáforas, muchas imágenes. Si Sisa es ‘galáctico’, si Pau Riba es más ‘naturalista’ y ‘cósmico’, Ia es diferente, es otra manera de escribir… También quizás es más urbano, seguramente lo que diferencia a Ia i Batiste es que son muy barceloneses, muy de Barcelona. Yo creo que sus letras le salían bastante a chorro, es decir, que eran un volcado de imágenes, de imágenes suyas muy personales… Normalmente las escribía tal cual pero sí que me consta que tenía un ‘background’ importante de poesía, era bastante lector de poesía, a veces lo veía con un libro de poesía en las manos. Tiene el poema de Josep Carner (1884-1970) (Se refiere a La rosa i el gessamí)… Tenía un bagaje importante de poesía catalana… Él me habló de Francesc Pujols (1882-1962), un interés que compartía con sus amigos Sisa y Quimi Portet, que lo reivindicaban."

 

Jordi Batiste: "Al principio de Ia i Batiste Ia hacía unas canciones bastante surrealistas, muy ‘voladas’ (‘locas’), de emplear términos como: "Soy un tren de carga cargado de humo que te rodea"… Como letrista es difícil de definirlo en pocas palabras porque estamos hablando de una evolución de cuarenta años. Después quizás fue más ‘realista’, más de describir. Le gustaba describir situaciones, ambientes, lugares… de forma más real. Pero Ia siempre supo combinar muy bien las palabras para que fueran musicales. En sus letras nunca había algo que ‘chirriara’, porque a veces en algunas canciones hay palabras que están metidas de forma forzada, en ningún caso en el caso de Ia.

 

¿En Ia i Batiste cómo iba el reparto de quién escribía la letra y quién escribía la música?

 

En Ia i Batiste habían canciones que eran letra y música de uno de los dos, o canciones donde la música era de él y la letra mía, ¡pero no al revés! Siempre era letra Batiste, música Clua. Me pedía letras para músicas suyas… Recuerdo que en nuestro último disco, Esfera Malheur (Picap, 1995), me pidió que le hiciera una letra y le hice una letra bastante erótica que digamos, y el tío se acojonó (Y sonríe). Me dijo: "Hostia, es que esto es demasiado fuerte y no me veo cantándolo". Bueno, más que ‘erótica’ era un poquillo ‘guarra’, la verdad. Al final él hizo una letra y sólo dejó la primera frase que decía: "Mira, es com un somni, tenir-te a la vora…" (Mira, es como un sueño, tenerte cerca…). De esta letra sólo estas dos frases son mías, a partir de aquí él ya construyó una canción de tipo ‘descriptiva’, donde dice que ‘si escucha música de Mahler’ y no sé qué más… (Se refiere a la canción Esperança en la nit eterna (Esperanza en la noche eterna)). En cambio en mi propuesta me parece que decía que "es un sueño cabalgar sobre tu vientre". Cosa curiosa porque luego utilicé esa letra rechazada para una canción mía. Una canción mía que empieza igual que la suya porque era la que yo había hecho en un primer momento (Y sonríe).

 

¿En este caso cuando él te presentó la melodía te dijo de qué quería que hablaras?

 

No, no, que escribiera sobre lo que me inspirara la melodía. Hay muchas que fueron hechas así como una muy bonita del último disco que se llama Dos. Es una canción donde cuento ‘la historia’ de nosotros dos, que los dos éramos Leo (de signo de zodíaco) y que nos enamoramos de dos hermanas, que nos entendíamos muy bien pero que está claro que cada uno tenía su ‘rollo’… Bueno, esto es un poco un tópico pero… hasta antes de que hiciéramos Ia i Batiste tanto él como yo habíamos sido siempre el ‘cantante’ del grupo, y en cambio nos unimos los dos y la cosa funcionó muy bien… La canción Dos es el tema que cierra el disco y que cierra Ia i Batiste, porque fue escrita como despedida.

 

¿Qué todas las canciones que compusisteis juntos la música fuera suya y la letra tuya a qué lo atribuirías?

 

No lo sé, la verdad, no sabría decirte el porqué. 

 


«Sifón», letra de Jordi Batiste y música de Ia Clua en el film documental «La Nova Cançó» (1976) de Francesc Bellmunt.

 

¿Cómo definiríais a Ia como guitarrista?

 

Manel Joseph: "Para mí Ia era el mejor guitarrista del género folk que se hacía por aquí… Con esos arpegios típicos del folk americano, que es algo que él rápidamente se hizo suyo... Y más aún cuando, después de que se le rompiera la primera guitarra, nos compramos una Taunus de doce cuerdas y se convirtió en un gran especialista porque no había nadie por aquí que tuviera una de doce cuerdas. Eso nos dio un poco el ‘sonido’ y el ‘sello’ del grupo (Dos + Un)… Bueno, Ia era el mejor pero el Toti (Soler) también, eh. Porque era un género que Toti también lo tocaba."

 

Jordi Clua: "Era un hombre que tocaba la guitarra de una manera que a él le funcionaba súper bien. O sea que para acompañarse él y componer lo hacía muy bien. No era un solista pero era un guitarrista muy bueno para una obra de cantautor".

 

Jordi Batiste: "Era un ‘grande’ dentro de la guitarra acústica… (Se lo piensa) Tenía una riqueza harmónica de acordes, de ritmos… No era un guitarra eléctrico solista, que digamos, era un gran guitarrista de guitarra acústica… No sé que nombre tiene esto… O sea, que no era un virtuoso de solos de guitarra pero sí que era un tío que con la guitarra podía acompañar lo que fuera y sacar los acordes que fueran por más complicados que fueran".

 

Jorcx: "Me gustaba mucho su manera de tocar la guitarra. Su forma de tocar la guitarra me recuerda a Paul Simon por los arpegios que hacía. Hacía grandes arpegios de guitarra acústica".

 

¿Cómo era Ia en el estudio de grabación?

 

Jordi Batiste: "Era creativo, muy imaginativo, te cogía un teclado y con mucha ‘patilla’ (desenvoltura) —porque no tenía estudios musicales, era autodidacta como yo— en un momento te construía algo con cuatro acordes… Estoy pensando en la sintonía de RAC 1 (emisora catalana de radio)… Tenía mucha facilidad para crear a partir de un teclado, yo en cambio soy más de guitarra. Tenía muchas canciones que por la sucesión de acordes ya se ve que están hechos con un piano. Una canción muy típica de lo que digo es Dos, que es una secuencia de acordes muy típicos de piano y de cómo tocamos el piano los que no somos pianistas profesionales, que hacemos unas secuencias de acordes que son como muy lógicas… Por ejemplo el (Joan Albert) Amargós cuando te hace una canción te mete unos acordes que… ¡porque sabe mucho! En cambio los que somos más ‘patilleros’ tendimos a hacer las cosas más simples… Pero siempre se ha dicho que con tres acordes se puede hacer una buena canción porque la mayoría de veces, si examinas una canción desde el punto de vista técnico, ves que son tres acordes, o un acorde, casi… (Y sonríe)."

 

Jorcx: "En el estudio no era muy metódico, la verdad, porque él musicalmente era bastante instintivo. ¡Pero esto era lo bueno de él! Él tenía mucho instinto musical y creativo y eso hacía que las canciones le salieran bastante a chorro. Lo que está claro es que sus canciones, si hablamos a nivel del método que utilizaba para grabarlas pasaban por bastantes fases de reescribirlas una y otra vez. Normalmente empezaba con una melodía base, que cuando yo trabajé con él la hacía con un teclado, me imagino que en épocas anteriores quizás las hacía con la guitarra, pero yo casi todas las canciones que le vi componer las hizo con el piano. Y luego llegaba el momento de la letra que esto era algo que le costaba más. Yo vi canciones que en el proceso de grabación pasaron por varias versiones a nivel de letra. En definitiva, él construía a partir de una base de piano o a veces hasta de una base de ‘samplers’ o de unos ‘loops’ con los que experimentaba… Yo lo vi en una etapa que me atrevería a definir como de un poco ‘jazzística’. Yo te puedo hablar de su último disco que es el que yo viví de cerca. Este disco tiene algunas canciones de corte ‘jazzístico’ como Una nit a la ciutat (Una noche en la ciudad) o Cor endins (Corazón adentro), canciones muy basadas en piano y en algún acorde ‘jazzístico’. En definitiva, Ia básicamente componía en el estudio".

 

Manel Joseph: "Cuando trabajé con él me trató de forma inmejorable. Siempre me trató con el cariño que requería y que esperaba. Evidentemente éramos amigos de toda la vida. Con esto te quiero decir que si alguna vez me costó hacer algo pues tuvo conmigo una paciencia de santo y supo darme tranquilidad y buen rollo… Supongo que con los demás sería igual, pero no te lo sé decir. Por ejemplo, recuerdo un día que me dijo: "Tengo una cosa para ti, ven a grabarlo", y resultó ser una canción suya en inglés de un minuto, o sea que yo tengo una grabación de una canción de Ia en ingles cantada por mí que es totalmente inédita. Dura muy poco, es como un esbozo de canción. Y te lo digo porque como yo no sé inglés, y además la melodía no es que fuera sencilla, la fuimos grabando frase a frase… Por eso te he dicho que tenía mucha paciencia porque ese día estuvo encantador… Esa canción no tenía ni título ni nada y en casa la tengo anotada como Ia Song. Es un tema que recuerda a Nat King Cole

 

¡Vaya! Intuyo que esa canción debe tener ese punto ‘retro’ y humorístico que a menudo tenía Ia como cuando metía retazos de canciones ‘antiguas’ como en el final de la canción Chichonera’s Cat que canta los dos primeros versos de Siboney de Ernesto Lecuona (1895-1963)…

 

Sí, tenía esa vena (tendencia). Y bueno… por ejemplo también cantó con Gato Pérez haciéndole segundas voces. Que es algo curioso porque primero lo acompañé yo y luego fue él. Esto tiene gracia. 

 


«No és res més que el plor», una de las canciones de las que Ia Clua estaba más orgulloso, según recuerda Jorcx.

 

¿Un disco de Ia?

 

Jordi Clua: "No tengo ninguno en especial. Yo los considero todos como si fueran uno".

 

Manel Joseph: "Mmm… es difícil. Quizás Un gran dia (Diábolo-Als 4 Vents, 1972). En este disco hay tanto de ellos, cada canción es tan Ia Clua y tan Jordi Batiste, y son tan frescos los arreglos y como los tocan… Después se fueron poniendo más ‘serios’ y más ‘profesionales’ entre comillas… Pero este me parece más alocado. Me parece más Ia… Yo diría… Es sólo una opinión…".

 

Jordi Batiste: "Para mí el disco de Moto Clua, que es un disco muy completo y es un disco que tiene unas canciones preciosas. Es un disco que lo define mucho a él y a su música, donde puso todo su ‘mundo’, su fantasía e ideas que había ido acumulando y que a lo mejor con Ia i Batiste no había podido desarrollar".

 

Jorcx: "El disco de Moto Clua es muy mágico pero como obra global evidentemente me tengo que quedar con Chichonera’s Cat porque por algo es el disco que ha tenido la repercusión que ha tenido. Me parece que es una obra muy definitorio de esa época. Para mí, personalmente, es muy especial porque es del año 1975, el año que yo nací y no sé… Es uno de mis discos preferidos junto a otro disco de ese año que es The Year of the Cat de Al Stewart, que es uno de mis discos preferidos. Para mí se produce una sinergia entre The Year of the Cat y Chichonera’s Cat, dos mundos diferentes y paralelos. Para mí son como dos referencias que las tengo muy presentes".

 

 

¿Una canción de Ia?

 

Jordi Clua: "A mí La rosa i el gessamí siempre me ha encantado, es una melodía exquisita, es una cosa increíble hecha con tres acordes. ¡Y lo bonito que es esto! Porque el verso (de Josep Carner) ya es maravilloso… Pero es que Ia tiene muchas buenas canciones, el Bon dia Lluna es una joya (Y se pone a cantarla): "Molt de bon grat, molt a la vora…" (Muy de buen grado, muy cerca…). Es preciosa, es una canción de felicidad, de anhelos… Quizás no está bien que lo diga pero es que hay muchas canciones de Ia que me gustan… ¡Esqueix de cançó! Esqueix de cançó (Esqueje de canción) es un pedazo de canción increíble… Ahora estoy leyendo aquí una canción también muy bonita que es esa que habla de la absenta: Somni en verd (Sueño en verde). ¡Esta es una canción cojonuda! Que habla de la cuestión más ancestral del hombre, de la parte más volátil… En fin…".

 

Manel Joseph: "Esto es muy difícil de decir… pero a mí me gusta mucho Anna, que es una canción del primer disco de Ia i Batiste que ya hacíamos con Dos + Un y que propuse que se incluyera en el recopilatorio que se editó hace unos de los Dos + Un porque las voces de esa grabación son las de Dos + Un, en esa grabación Jordi Batiste no canta. Es una canción que corresponde a un momento en el que aún estábamos juntos y la tocamos en directo con Dos + Un y que la teníamos en la maqueta del que tenía que ser nuestro primer ‘longplay’ que nos estaba produciendo Serrat y que finalmente no salió. Es una maqueta donde hay canciones de Donovan, esta Anna y alguna canción de Isidor Marí. Esa ‘maqueta’ del disco me parece que se extravió pero Jordi Roura (músico y periodista) tiene otra ‘maqueta’ que grabamos cuando estábamos con Discophon, en un estudio que ellos tenían en unos sótanos de la calle Aragón. Allí grabamos cuatro o cinco temas que los tiene él porque su padre era el técnico de sonido de esa discográfica. En esa grabación hay alguna canción inédita que al igual la podría repescar… Cuando se publicó el recopilatorio de Dos + Un yo desestimé incluir esa maqueta porque no tenía la calidad necesaria pero quizá habría que replanteárselo porque por ejemplo hay un tema que es ‘súper Dos + Un’, que es un tema de Isidor Marí donde hay una guitarra acústica de Ia frenética que es brutal, y las voces están bastante bien y la letra también. Es una canción que se llama Records oblidats (Recuerdos olvidados)".

 

Jordi Bastiste: "Una canción que me parece muy buena y que me gusta mucho es Anna, que está en Un gran dia, nuestro primer disco. Me gusta por todo el ‘mundo’ que cuenta, es una canción de amor y musicalmente es muy muy bonita. Pero también me gustaría añadir, si se puede, Esqueix de cançó. Mi elección estaría entre estas dos pero, bueno, quizás por cuestiones sentimentales Anna que es una canción… grandiosa".

 

Jorcx: "A mí me gustaría destacar No res més que el plor (No es nada más que el llanto) que es la última que he versionado. Y la destaco porque es del disco de Moto Clua que es un disco muy mágico, muy especial y muy significativo y su primer disco como artista en solitario. De esta canción el propio Ia me había dicho que era de las que más orgulloso estaba. No sé porque no la recuperó en el último concierto que hizo, cuando presentó El món on visc. Es una canción que la cantó en la reaparición que hicieron los Ia i Batiste en la Plaza del Rey de Barcelona en 1986. Lo sé porque yo he visto un vídeo que hay de esa actuación. Y viendo el vídeo Ia me dijo que era una canción de la que estaba muy orgulloso, era de las canciones que para él eran más significativas, y por eso yo la destaco como su gran canción porque quizás es la más personal de este disco. Es una canción muy ‘redonda’, muy ‘mágica’, una balada muy melancólica, triste, pero muy bonita, con las imágenes oníricas que decíamos tan suyas".

 

Yo tengo la impresión de que cuando componía para si mismo, no para cantar con Ia i Batiste, le salía una vena como más melancólica… ¿Tú crees que Ia era una persona melancólica?

 

Jorcx: "Bueno… tenía sus momentos pero como todo el mundo. Tenía una vena melancólica pero a nivel artístico, porque él era una persona muy alegre y divertida, y lo era tan si le pasaban cosas buenas como malas, y de malas también le pasaron como a todo el mundo… Pero sí que tenía como una visión un poco trágica de la vida… Quizás influenciado por el cine. ¡Él era un súper amante del cine! Yo recuerdo pasar muchas tardes en su estudio viendo películas, en días en los que no había trabajo o en un descanso. Parábamos y poníamos la tele y daban una película antigua en blanco y negro… Le gustaba mucho películas de la ‘Nouvelle Vague’ o películas italianas como Estación Termini (film de Vittorio De Sica de 1953), una película dramática con un final dramático… Por ejemplo, la canción Dos amants al Sena (Dos amantes en el Sena) es una canción que habla de dos amantes que se acaban suicidando… A menudo había ese punto como dramático, como de tragedia pero de tragedia artística, con un transfondo mitológico, podríamos decir, con una visión mitológica de las cosas".

 

 

La semana que viene, en la segunda parte de este artículo, repasaremos cronológicamente cada una de sus obras, y conoceremos detalles desconocidos del proyecto fallido de Página Blanca en 1971, sobre un proyecto a finales de los 90 de un nuevo disco de Ia i Batiste que no se hizo, y de ‘el otro Ia Clua’, de el Ia Clua de la música para publicidad y bandas sonoras. Así que manténganse atentos a la pantalla.










 
  

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