
Fecha de nacimiento:
02 de diciembre de 1962

Trovapedia
Artículos relacionados conSi bien Cecilia Concha Laborde es parte de una generación de cultores de la trova poética y el canto comprometido vinculados al Canto Nuevo, nunca perteneció a ese movimiento a pesar de su cercanía estética y política. Con esa independencia ha cruzado los tiempos vinculándose a diversas comunidades de cantautoras. Su único disco es Te traigo mis versos (2013), que se desprende del libro homónimo donde reunió sus escrituras, canciones, poemas y cuentos. Otras emblemáticas piezas de su repertorio han aparecido, sin embargo, en diversos álbumes colectivos: "Declaración de intereses", "Qué quieres país", "Amarraré a las cintas" o "Dame la rabia".
Se inició en el canto latinoamericano desde niña con una guitarra que sus padres encargaron a un luthier que entonces se encontraba en prisión política. De su linaje de antepasados, también recogió la guitarra traspuesta. Cecilia Concha Laborde comenzó a presentarse frente a públicos ya en sus años escolares. De esta manera tomaría el legado de canto, poesía y batalla en el frente de las desigualdades sociales y los abusos del poder proviene directamente de los íconos mayores que son Violeta Parra y Víctor Jara, que ella interpretaba en esos primeros tiempos. A comienzos de los años '80, desarrolló el oficio en calles y peñas, donde junto a cantores anónimos enarboló una bandera de lucha contra la dictadura. Su primera obra ha sido descrita en torno a temas contingentes de justicia, memoria y derechos humanos, y a los que luego añadió debates sobre igualdad de género y justicia social.
Durante la transición de los '90 volcó su arte a la dirección y trabajo de proyectos comunitarios y culturales a nivel local. Y mucho más tarde, en 2010, formó el colectivo Liberarte, con el trovador Francisco Villa y el músico y gestor cultural José Cid. Entre 2013 y 2015 elaboró junto a ellos un espacio de creación y divulgación con conciertos de más de un centenar de cantautores locales. En 2013 también fue seleccionada en el proyecto “Germen” de la Universidad de Santiago, para la edición Te traigo mis versos, librillo con canciones, poemas y cuentos de su autoría, acompañado de un disco con seis canciones.
Pero ese material y otra parte del catálogo de Cecilia Concha Laborde hizo eco fuera de nuestras fronteras, con apariciones en discos colectivos de Bolivia y Ecuador, como los Dándole cuerda de 2013 y 2016, respectivamente; además de participaciones en distinos movimientos y circuitos de cantautoras de Perú, Brasil y Argentina. En este último país fue invitada a integrar un movimiento femenino de más de una veintena de cantautoras que editó el disco MujerTrova (2015). Allí la chilena aparece con “Dame la rabia” y “Declaración de intereses”.
En 2017 grabó la canción “Amarraré a las cintas” para el disco Tallersol 40 años. Resistir para construir, 1977-2017, donde también cantan Hugo Moraga, Sol Domínguez, Jorge Venegas y Raúl Acevedo, entre otros. Y en 2017, con motivo del centenario de Violeta Parra, Concha Laborde produjo el disco Violeteras… herencia rebelde, que reunió a una cincuentena de mujeres cantoras de nueve países, entre las que aparecen, en nítidos cruces generacionales, las voces de Mariela González, Sol Domínguez y Cristina Narea como representantes de los '80; Francesca Ancarola, Jenisse Díaz o Claudia Stern, de los '90; Daniela Conejero, Miloska Valero y Andrea Andreu, de los '00, y Rocío Peña y América Paz, de los '10.

Tras la publicación del disco Tinc una casa al mar, Joan Isaac vuelve a editar un nuevo trabajo: Azimut, en el que se encuentra acompañado por el músico y compositor Eduard Iniesta. Durante 2023 fue publicada una recopilación antológica de la obra del artista, compuesta por veinticinco cedés, como parte de la conmemoración de sus cincuenta años de oficio y 70 de vida, que culminó con un gran concierto en El Palau de la Música catalana y la edición de Joan Isaac al Palau en 2024. Azimut es su más reciente creación, una obra protagonizada por unos textos profundamente poéticos, vestidos fundamentalmente por voz y cuerdas.
Hay discos que no necesitan levantar la voz. Azimut es uno de ellos. Joan Isaac presenta un trabajo hecho desde la contención, desde ese lugar donde la canción deja de ser ornamento para convertirse en algo casi necesario. Un disco minimalista, preciosista, trabajado con una delicadeza profundamente orgánica. Como todo en Isaac, un acto de fe.

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