JOSÉ FORNARIS



José Fornaris y Luque. Uno de los tantos patricios bayameses que tuvo gran incidencia en las creaciones literarias de la época, tal es el caso de la composición de la primera canción trovadoresca cubana “La Bayamesa”.

Fecha de nacimiento:
18 de marzo de 1827
Fecha de fallecimiento:
19 de septiembre de 1890

Sumario
Trovapedia
Textos musicados de
José Fornaris
Cancioneros con canciones
de José Fornaris



Síntesis biográfica



Inicios


Nació en la ciudad de Bayamo, el 18 de marzo de 1827. Era hijo de Don José Bueno de Jesús Fornaris y Fontaine y Doña María Gertrudis Luque. A los ocho años se trasladó a la ciudad de Santiago de Cuba para cursar estudios secundarios en el Seminario San Basilio El Magno. En 1840 ingresó en el colegio de San Fernando, en La Habana. Luego pasó a la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, donde obtuvo el título de Licenciado en Leyes en el año 1852.

De regreso a Bayamo tomó posesión del cargo de Regidor del Ayuntamiento, que le había tocado por herencia de su padre. Su bufete fue muy concurrido, tomando parte en pleitos y juicios, los que los proyectaron como un abogado de mucho talento.

Labor revolucionaria


Participó en la conspiración de 1851, junto a su paisano y familiar Carlos M. de Céspedes. En 1853 se hizo sospechoso conjuntamente con otros bayameses de tomar parte en una conjura contra España. Las autoridades coloniales los vigilaban estrechamente, por cuanto en las paredes y muros de la ciudad aparecían sarcásticos epigramas condenando al despotismo hispano.

El teniente gobernador de Bayamo, coronel Toribio Gómez, pensando que era obra de los poetas invitó a un festejo real a Céspedes, Fornaris y Francisco del Castillo. Durante el convite fueron combinados a improvisar. Los versos de Fornaris retrataron las circunstancias del momento, suavizando el caldeado ambiente existente. Sin embargo, las versificaciones de sus compañeros fueron explosivas, condenando al régimen colonial y señalando el derecho de Cuba a ser libre y soberana.

En horas de la madrugada los tres poetas fueron puestos presos y conducidos a Santiago de Cuba. Después de cinco días de prisión, fueron desterrados a la aldea de Palma Soriano. En los dos meses que estuvieron confinados jugaban ajedrez y cultivaban la poesía. Por el natalicio de la princesa María Cristina de Borbón fue suspendida la pena.

En noviembre de 1853 apareció acuchillado un retrato de la reina Isabel II, situado en el salón principal de la Sociedad Filarmónica, durante el desarrollo de un baile. Muchos de los asistentes fueron interrogados entre ellos Fornaris, quien se mantuvo hasta altas horas de la noche en la institución. El Gobierno Español lo consideró el principal sospechoso y ordenó su destierro a México.

Una vez en La Habana le fue conmutada la pena por la permanencia en la capital. En 1868 antes del estallido de la guerra viajó a España. Céspedes le criticó fuertemente el que no tomara parte en la guerra de independencia y lo calificó de insolente, por no haber una correspondencia entre su obra de contumaz denuncia del colonialismo y sus actos en la vida.

En 1870 viajó por España, Francia e Italia. En Paris se ganó la vida trabajando como profesor en varias materias, entre ellas Literatura, Historia, Gramática, Latín y Griego.

Labor literaria y periodística


Dedicó todo su talento a la literatura y el periodismo. Escribió ensayos que vieron la luz en el periódico habanero La Prensa y en la revista El Iris. A petición de su pariente Francisco del Castillo compuso junto a Carlos M. de Céspedes la preciosa canción La Bayamesa, cantada el 27 de marzo de 1851 en la ventana de Doña Luz Vázquez y Moreno, pieza antológica del cancionero cubano.

En enero de 1855 publicó Cantos del Siboney, donde presentó la vida apacible de los primeros habitantes de Cuba. El Gobierno Español interpretó la lucha entre los indios siboneyes y caribes como una alusión a la explotación de los criollos. El capitán general lo llamó a Palacio y le manifestó que se fuera a cantar a los indios a otra parte. No obstante esta obra fue acogida con mucho fulgor por el público teniendo cinco ediciones entre 1855 y 1863 y el autor ganó con justeza el título de primer siboneyista de Cuba, que devino un movimiento literario.

Sin dudas, estamos ante un best–seller. A través de los siboneyes, Fornaris logró expresar un espíritu latente de rebeldía, y en ese plano se encontró con ávidos lectores. En 1856 fundó en La Habana el periódico La Piragua. En este mismo año asumió la co-dirección de la revista Floresta Cubana, donde se publicó en la sección Crónica la versión auténtica de la canción La Bayamesa, a consecuencia de las falsas versiones que existían. Igualmente junto a José Lorenzo Luaces publicó Cuba poética, colección escogida de versos de los poetas cubanos.

En la década del 1860 preparó las obras de teatro La hija del pueblo (más conocida como Lola la tejedora), en tres actos y en verso, así como Amor y sacrificio, otro drama en tres actos y lírico. En los dramas de Fornaris vibra la época colonial, esencialmente las costumbres de los diversos grupos sociales.

Este escritor muestra un buen oficio dramático, a la altura de la Avellaneda y Luaces, manteniendo el alma en vilo y esperando que los personajes salgan adelante por su gallardía y limpieza moral. Escribió además, las obras didácticas Figuras de retórica, Compendio de Literatura Universal y Elementos de retórica y poética.

Obra poética 


José Fornaris escribió un gran  volumen de poesías, entre las que se pueden mencionar:

  • La Bayamesa
  • Adoración
  • Al Bayamo
  • Al General cubano Francisco Vicente Aguilera al dejar Paris
  • Las Cubanas
  • Mi Patria
  • Mi vuelta a Cuba
De estas obras la más conocida es La Bayamesa, compuesta conjuntamente con Carlos Manuel de Céspedes y Francisco del Castillo, y estrenada por el tenor Carlos Pérez. Esta valiosa obra fue muy versionada desde su propia creación hasta la actualidad, muestra de ello es la versión cantada durante la guerra de 1868, La Bayamesa de Perucho –devenida Himno Nacional –, Mujer Bayamesa de Sindo Garay, entre otras.

                                                               La Bayamesa.                                          Por José Fornaris y Carlos Manuel de Céspedes

                                                        ¿No recuerdas, gentil bayamesa                                                           Que tú fuiste mi sol refulgente,                                                           Y risueño en tu lánguida frente                                                         Blando beso imprimí con ardor?                                                    ¿No recuerdas que en un tiempo dichosos                                                         Me extasié con tu pura belleza,                                                           Y en tu seno doblé mi cabeza                                                             Moribundo de dicha y amor?                                                          Ven, y asoma á tu reja sonriendo;                                                          Ven, y escucha amorosa mi canto;                                                           Ven no duermas, acude á mi llanto;                                                               Pon alivio a mi duro dolor.                                                           Recordando las glorias pasadas                                                             Disipemos, mi bien, la tristeza;                                                              Y doblemos los dos la cabeza                                                               Moribundos de dicha y amor. Terminó su vida en Cuba consagrado a la enseñanza y a las letras. En 1951 fue antologado en Poesías de la patria (La Habana, Publicaciones del Ministerio de cultura, 1951)

Muerte


Murió el 19 de septiembre de 1890, en La Habana quién fue el más popular cantor de la vida de los indios. Sus versos alcanzaron notoriedad y muchos de ellos fueron musicalizados. Obtuvo gran popularidad no sólo por su calidad como versificador, sino de manera esencial por ser portavoz de los sentimientos patrióticos de los criollos. En sus versos él describió la vida y costumbres de los primeros habitantes de Cuba.
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