Tras el Congreso Cultural de 1968, el ”quinquenio gris” intentó imponer la estética realista-socialista, con fuertes tintes propagandistas, en la todo movimiento cultural, marginando así a la nueva poesía trovadoresca, que se caracterizaba justamente por una amplísima temática expresada con un lenguaje libre y original.
Hoy parecen incomprensibles, hasta inconcebibles, las actitudes burocráticas hacia los nuevos creadores que cultivaban los ”seres-gaveta” de la cultura oficial. Los motivos para ser ignorados –o prohibidos–, por el Instituto Cubano de Radiofusión, podían ser tan irrisorios como las vestimentas informales de Noel, el exuberante pelo de Pablo, o la tímida desaprobación de los Beatles por parte de Silvio.
Esa espantosa mojigatería proveniente de la vieja sociedad, cruzada con cierta paranoia política, privaba a los trovadores toda posibilidad de ser difundidos a través de la radio o la televisión. Pero su prohibición en los medios masivos sólo aumentaba el interés, y la juventud concurría de modo caótico a las escasas actuaciones del grupo.
El gran deshielo se produjo cuando a fines de 1972 se creó el Movimiento de la Nueva Trova (MNT), con el apoyo de la Unión de Juventudes Comunistas. Entonces organizados en su propio organismo ”burocrático” se pudo constatar que esos temibles jóvenes eran realmente artistas revolucionarios, bastante disciplinados, conscientes de su historia y comprometidos con la lucha omnipresente de su pueblo. Fue, más que un problema de confrontación politica, un desacuerdo de conceptos estéticos, no exento del habitual desentendimiento generacional.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

Notas legales
Servicios
• Contacto
• Cómo colaborar
• Criterios
• Estadísticas
• Publicidad
Síguenos