Fabián Matus, hijo de la cantante tucumana Mercedes Sosa y del compositor Óscar Matus, falleció esta madrugada en el Hospital Fernández de la ciudad autónoma de Buenos Aires, donde había nacido hace 60 años, a causa de un cáncer de pulmón.
Hijo de Mercedes Sosa y del músico Óscar Matus, Fabián dedicó los últimos años de su vida a cuidar el legado de su madre a través de la Fundación que lleva su nombre, enclavada en el emblemático barrio de San Telmo.
Desde áreas de producción y comunicación, Matus se ganó un lugar de cariño en el ambiente cultural que guardó celosamente la información acerca del avance de la enfermedad que lo tenía internado hace tiempo y que desde ayer lo colocó en estado gravísimo.
Su familia y sus amigos (en su gran mayoría ligado a las artes) cumplieron el rito de acompañarlo en las últimas horas y despedirlo en el hospital sin echar a correr la triste e irreversible noticia.
Fabián Matus nació el 20 de diciembre de 1958 y era el único hijo de Mercedes Sosa. A lo largo de su carrera, se encargó de representar a diversos artistas, entre ellos, a Mercedes Sosa, Julia Zenko, Nito Mestre y Daniel Melero. Además, se desempeñó como productor de eventos culturales y artísticos, productor discográfico y de programas radiales, televisivos y documentales, tour manager, productor integral de espectáculos musicales, teatrales y de video.
Sus restos serán velados hoy entre las 17 y las 22 en Cochería Zucotti (Thames 1164, Ciudad de Buenos Aires).
El Cancionero y Discografía de Violeta Parra, impulsado por cancioneros.com, continúa siendo una de las investigaciones documentales más importantes dedicadas a la universal artista chilena. Cuatro años de investigación permitieron recuperar 520 canciones, reconstruir su discografía, corregir numerosos errores históricos y fijar datos fundamentales sobre una de las figuras esenciales de la música latinoamericana.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.

Notas legales
Servicios
• Contacto
• Cómo colaborar
• Criterios
• Estadísticas
• Publicidad
Síguenos