El compositor chileno Gustavo Becerra-Schmidt falleció ayer domingo en la ciudad alemana de Oldenburgo a la edad de 84 años
Gustavo Becerra-Schmidt nació en Temuco (Chile) el 26 de agosto de 1925. Viajó a Europa para estudiar didáctica de la composición entre 1954 y 1956, un período donde escribió sinfonías, sonatas y conciertos. De regreso, en 1959 publicó el artículo “Crisis de la enseñanza de la composición en Occidente” en la Revista Musical Chilena, que luego constituiría su método. Bajo su tutela en la Universidad de Chile se fundó el Taller 44 y supervisó la formación de compositores como Luis Advis, Fernando García, Sergio Ortega y Cirilo Vila.
Gustavo Becerra-Schmidt llegó a Bonn (oeste de Alemania) procedente de Chile en 1971, designado como agregado de prensa y de cultura de la embajada chilena por el Gobierno de Salvador Allende.
Tras el Golpe de Estado de Augusto Pinochet de 1973, el compositor perdió su empleo en la Universidad de Chile y fue destituido como diplomático. Poco después obtuvo el estatus de asilado político en Alemania.
Desde 1974, el compositor vivía en la localidad de Oldenburg, donde compuso algunas de sus obras más célebres como el Oratorio Carl-von-Ossietzky de 1985.
Becerra-Schmidt, considerado uno de los compositores chilenos más prolíficos, creó a lo largo de su carrera un centenar de piezas, que abarcan desde los oratorios, a cantatas y sinfonías. Colaboró con el grupo chileno Quilapayún en la elaboración de dos cantatas populares Américas y Allende, así como otras piezas como Memento que forma parte habitual en el repertorio del grupo.
Entre otras obras figuran La Araucana, Lord Cochrane de Chile y el Concierto de Arpa.
En la Universidad de Oldenburgo, Becerra-Schmidt impartió durante los últimos veinte años clases de composición, análisis y teoría de la música.
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