La mexicana Silvana Estrada, nacida en Xalapa en 1998 se configura como una de las cantantes mexicanas con más futuro. Todavía sin ningún larga duración grabado, las reproducciones de sus singles en las plataformas digitales se cuentan por millones.

Apenas supera los 20 años de edad, pero, al cantar, su voz parece haber vivido a través de diez siglos. Y es que la mexicana Silvana Estrada, aún sin disco y con un puñado de temas esparcidos por internet, se ha convertido en la gran revelación de la canción latinoamericana del último año y en la musa de ese folk que sabe mirar al pasado para construir un nuevo futuro.
Nacida en la ciudad veracruzana de Xalapa en 1998, da sus primeros pasos profesionales en la música en Nueva York, donde acabaría grabando un álbum de corte jazz sin perder sus raíces pop-folk junto al prestigioso guitarrista de jazz estadounidense Charlie Hunter.
Sin embargo, fue una vez instalada en Ciudad de México cuando Silvana Estrada comenzó a forjar una identidad musical que queda plasmada tanto en las canciones de su EP Primeras canciones como en los sucesivos singles —como el reciente Carta— que van invitando a pensar en un próximo álbum de larga duración.
Silvana Estrada, millennial, pero con un registro cercano a artistas como Chavela Vargas, Mercedes Sosa, Violeta Parra o Chabuca Granda ha colaborado con Natalia Lafourcade, Mon Laferte o Love of Lesbian en estudio o en directo; y sus canciones en Spotify cuentan las reproducciones por millones, plataforma donde tiene más de 400.000 oyentes mensuales.
Silvana Estrada visitará Barcelona el 29 de junio y Madrid el 6 de julio en el marco del ciclo de conciertos Gira en Kasas.
El Cancionero y Discografía de Violeta Parra, impulsado por cancioneros.com, continúa siendo una de las investigaciones documentales más importantes dedicadas a la universal artista chilena. Cuatro años de investigación permitieron recuperar 520 canciones, reconstruir su discografía, corregir numerosos errores históricos y fijar datos fundamentales sobre una de las figuras esenciales de la música latinoamericana.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.

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