La cantante menorquina Anna Ferrer acaba de lanzar Cachito de pan, primer single del que será su segundo disco en solitario, Krönia, que saldrá a la venta el próximo 25 de octubre.
Krönia es el segundo disco de la cantante de Menorca (Islas Baleares) Anna Ferrer, un proyecto a través del cual su esencia folklórica se transforma y se expande, a través del procesamiento electrónico, hacia un universo sonoro único.
Es un disco de temas propios, pero que quiere romper con el carácter local de Tel·lúria (su anterior disco) y tomar una mirada más universal, actual y transversal. Más de la mitad de las canciones son en castellano, y a nivel musical es una mezcla del origen mediterráneo, folk y étnico de Anna, con el procesamiento electrónico de las voces y de instrumentos no tan orgánicos, que aportan actualidad, juventud, frescura y experimentación al proyecto, producidos por Panxi Badii.
La temática es existencialista y toca temas como la muerte, la soledad, el silencio, el poder, el género,… El mundo interior del ser humano reflexivo y con intenciones de autoconocerse y cuestionarse.
Cachito de pan, la carta de presentación de este nuevo trabajo, viene en forma de carta que las mujeres envían a un sistema patriarcal que las oprime. Esta canción, este aullido de liberación es de las mujeres y de la lucha que es de todos.
Anna Ferrer, que ya rindió homenaje a sus raíces con Tel·lúria, pretende ahora dejar de mirar atrás, en el sentido musical de la palabra, y hacerlo hacia delante con dos premisas: la libertad creativa y la destrucción de las fronteras entre géneros musicales.
Un camino regido por la experimentación, el juego y la creatividad en la temática y en el tratamiento del sonido.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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