Después de cinco años ausente, Djavan, pura leyenda de la música popular brasileña junto a Milton Nascimento o Gilberto Gil, visita Europa para presentar Vesuvio, un disco comprometido y luminoso en el que habla de política y naturaleza pero también de amor.

EFE | Redacción - Djavan muestra en el que hace su disco número 24 por qué sus temas, en los que mezcla sus raíces brasileñas con elementos del pop y del jazz, han sido versionados por artistas de todo el mundo: "me quieren mucho", se ríe en una entrevista telefónica con EFE.
En doce temas y un "bonus track" —Esplendor, grabado en español con Jorge Drexler—, Djavan Caetano Viana (Maceio, 1949), se refiere en Vesuvio a Brasil, pero también al mundo.
"Señalo las cosas que están mal como en el tema Viver e dever. Pongo el foco en lo que no funciona en este mundo de penumbras, sí, pero también es una mirada hacia un futuro mejor que hay que construir", explica el artista, galardonado en 2015 con un Grammy Latino por una carrera que comenzó en 1976 con una samba, Orquídea.
Dice que es "dueño" de "un alma muy positiva y un optimismo consciente, nacido de la fuerza del trabajo, el entendimiento y de la convicción de que lo que sucede tiene que hacerse por y para el pueblo" y que por eso está empeñado "en reforestar almas", bromea.
En Brasil, dice, "la gente tomó conciencia de su poder con las protestas de 2013 —contra la subida del transporte público y los gastos públicos—. Salieron a la calle a luchar por su derecho a una vida mejor y vieron su fuerza".
"Los ciudadanos tienen que salir a la calle para forzar al Gobierno a que trabaje bien, es decir, a su favor. Es verdad que el actual Gobierno está ahí por gusto de la gente, por sus votos, pero hay que tener presente que uno es efímero y el otro es para siempre", recuerda.
El medioambiente es otra de sus "preocupaciones constantes" y por eso tiene su sitio en varios temas del disco: "Es una falta de responsabilidad no preocuparse por la naturaleza y el Gobierno de Brasil, donde tenemos esta diversidad tan impresionante, no lo está haciendo. Es muy triste", lamenta.
"La naturaleza somos nosotros, cuidarla es cuidar de nosotros mismos y de nuestra casa. Es nuestra misión", subraya.
En Vesuvio, Djavan ha querido hacer además una "analogía entre el poder del volcán y el de una mujer", a la que retrata como "una fuerza de la naturaleza, fuerte, resistente, con entereza y a la vez sensible", "más peligrosa mil veces", se ríe, que cualquier erupción.
Canta esta noche en Lisboa y mañana en Oporto, tras haberlo hecho en Estoril y afirma que está "absolutamente encantado" con la "conexión" que existe entre Portugal y Brasil.
"Es una cosa muy afectiva, una receptividad a mi música que me parece mágica. Me siento en casa, es como si no hubiera salido de Brasil", alaba.
El 13 de noviembre visitará el Teatro Nuevo Apolo en Madrid y el 14 el Palau de la Música de Barcelona en el marco del Festival Internacional de Jazz de Barcelona.
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