El cantautor José Mário Branco, uno de los nombres imprescindibles de la canción protesta portuguesa del siglo XX, murió este martes a los 77 años tras sufrir un ictus.

EFE - Nacido en Oporto en 1942, José Mário Branco fue una de las voces más comprometidas en la lucha contra la dictadura salazarista, que le llevó a militar en el Partido Comunista Portugués y acabar en el exilio en Francia en la década de los 60.
Desde allí lanzó en 1971 su álbum más emblemático, Mudam-se os tempos, mudam-se as vontades, en que ponía melodía a textos de Luís de Camões y es considerado uno de los discos básicos de la historia de la música portuguesa.
Tras la Revolución de los Claveles en 1974, regresó a Portugal y consagrado ya, trabajó con José Afonso, autor de Grândola Vila Morena, la canción emblema de la revolución al servir de seña para que militares acabasen con la dictadura.
En 1982 logró otro de sus grandes éxitos con FMI, que acabó por ser uno de sus temas más conocidos.
Su discografía incluye A Noite (1985), Correspondências (1990) e Canções Escolhidas (1999).
Su último disco llegó en 2004 Resistir é vencer, a partir del cual bajó el ritmo de actuaciones.
El año pasado, al completar medio siglo de carrera, explicó que su relación con la música "fue siempre una relación de amantes".
Su muerte ha generado una cascada de reacciones del mundo cultural e incluso del Gobierno a través de la ministra de Cultura, Graça Fonseca, quien declaró en un mensaje en Twitter que "su legado es intemporal y es patrimonio colectivo".
También se pronunció el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, quien admitió la posibilidad de condecorarle de forma póstuma si la familia acepta, y recordó que el músico fue reacio en vida a este tipo de homenajes.
"José Mário Branco era una referencia del periodo de resistencia a la dictadura, de la revolución y posrevolución de Abril y de una generación que, a través de su voz, expresó la voluntad de un cambio político, económico y social en la sociedad portuguesa", agregó el presidente.
El cantautor chileno Manuel García inició su gira española el 17 de octubre en el CAT de Barcelona con un concierto de más de dos horas, organizado en cuatro bloques que recorrieron su repertorio, sus raíces musicales y algunas de sus influencias. Una actuación especialmente cuidada, marcada también por la muerte de su padre tres días antes.
Publicaba ayer el periodista musical Jordi Bianciotto, en El Periódico de Catalunya, un artículo sobre el fracaso del Feroe Festival, cuya segunda edición, impulsada por el periodista y promotor Albert Puig, se ha cancelado por la escasa venta de entradas.

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