Va d'Ovidi es un homenaje a Ovidi Montllor en el 25 aniversario de su muerte. Un viaje por la música, la palabra y la vida de Ovidi. El proyecto parte del guion y la dirección de Mónica Luchetti y Lali Barenys, que se ocupan a la vez de la interpretación en el espectáculo. Carles Beltran, al piano y la guitarra, pone la música que acompañan al canto Tànit Navarro y Namina.

Nombres de la canción, de todas las generaciones, se agrupan en torno a la celebración de la vigésimo quinta edición del festival BarnaSants con propuestas especiales y homenajes. Es el caso del 25 aniversario de la muerte de Ovidi Montllor a quien el festival ya le dedicó su vigésima edición.
Y en torno a este homenaje, se presenta el 23 de febrero, en el Teatro Ovidi Montllor de Barcelona, el espectáculo Va d'Ovidi. Un homenaje a su vida, obra, música, palabra, legado, con versiones e invenciones.
El espectáculo, que cuenta con el apoyo e impulso del Institut del Teatre, tiene guion y dirección de Mónica Lucchetti y Lali Barenys, que también son la pieza clave de la interpretación y la palabra en el escenario. Jana Montllor, la hija pequeña de Ovidi, ha ayudado también en la construcción creativa hablando de Ovidi, de la casa, de la familia, del pueblo y los amigos. Un puzzle para explicar aquellas intimidades confesables, para acercar la esencia de Ovidi.
Carles Beltran es el responsable de la música, composición, piano y guitarra, acompañado de las voces de Tànit Navarro y Namina.
Canciones y poemas, a cuatro voces. La música, piano y guitarra, guiando dos cantantes y dos actrices al servicio de la melodía y la palabra. Cantar y decir. Comunicar. Emocionar.
Temas escritos a la manera de Ovidi, hechos a la manera de Ovidi, con el contenido punzante de Ovidi.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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