Minsk Praga Budapest, el nuevo trabajo del cantautor catalán Jordi Montañez, es el resultado de un viaje por tres perspectivas del amor: Budapest y la pasión, Minsk y la nostalgia y Praga y la complicidad.
El tiempo, el amor y la muerte son los motivos que acompañan Minsk Praga Budapest, el nuevo trabajo del cantautor catalán Jordi Montañez y marca un punto de inflexión para reivindicar 10 años de carrera musical y consolidación como artista, dibujando un universo propio que ya se vislumbraba en Anòxia, su disco anterior.
Para escenificar esta evolución el proyecto pasa a llamarse Montañez, una especie de muda que deja al descubierto un sello muy personal.
A través de una trilogía, en Minsk Praga Budapest, que tiene tres ciudades como escenario, viajamos por tres perspectivas del amor: Budapest y la pasión, Minsk y la nostalgia y Praga y la complicidad.
En el aspecto musical la voz de Montañez ha ganado más profundidad y expresividad que nunca. Minsk Praga Budapest, arreglado y producido por Pau Romero, nos lleva unas sonoridades que beben de Mumford & Sons, The Pines y Passenger, entre otros.
Como su título indica, este disco es el resultado de un viaje. Las ciudades son el escenario donde se produce la vida y la muerte, el amor y la pasión, la majestuosidad y la decadencia. Montañez nos invita a viajar con él en una búsqueda constante de lo más esencial: la belleza.
Montañez presentará en vivo Minsk Praga Budapest el 7 de marzo en el Harlem Jazz de Barcelona en el marco del festival BarnaSants y el 4 de abril en el festival Terra de sons de La Garriga.
El cantautor cubano Silvio Rodríguez dio a conocer en el Hay Festival de Cartagena de Indias (Colombia) Silvio Rodríguez, diario de un trovador, un libro que reúne textos inéditos de su cuaderno personal en diálogo con 143 fotografías del argentino Daniel Mordzinski, fruto de más de dos décadas de encuentros, viajes y trabajo compartido.
El catalán Raül Refree y la gallega Aida Tarrío, con su proyecto Gala i Ovidio, presentaron en el BarnaSants su álbum conjunto Un final que parece un principio, en una noche definida como una "hermandad galaico-catalana" por el director del ciclo, Marçal Girbau, que inauguró además el espacio Dopo BarnaSants.

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